La plaqueta de Santa Linya: el grabado más antiguo del prepirineo catalán

Hallada en Lleida la plaqueta de Santa Linya, con grabados de hace 14.000 años. / CEPARQ-UAB / VÍDEO: EFE / UAB

  • Un equipo de arqueólogos descubre la obra de arte más antigua de la región, forjada hace unos 14.000 años

  • Uno de los grabados representa a una especie de cabra autóctona de los Pirineos que se declaró extinta en los 2000

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Hace unos 14.000 años, durante el periodo que ahora conocemos como el final del paleolítico, un artista anónimo que pululaba por tierras catalanas cogió una pequeña piedra caliza, una punta de silex y se dispuso a esculpir. En un lado de su 'lienzo' grabó el retrato de un animal y en el reverso dibujó una panorámica del paisaje. Esa pequeña roca esculpida viajó en los bolsillos de su creador durante quién sabe cuánto hasta que, un buen día, fue a parar a la Cova Gran de Santa Linya (Lleida). Milenios más tarde, esta obra de arte prehistórico ha sido hallada por un grupo de arqueólogos y debuta como el primer registro arqueológico de estas características identificado en el prepirineo catalán.

La plaqueta de Santa Linya ha sido presentada oficialmente este jueves desde el Museu de Lleida por parte del equipo de investigadores que ha liderado su estudio. Los arqueólogos definen este hallazgo como un verdadero tesoro para el patrimonio artístico catalán. Una muestra de arte prehistórica que se suma al "amplio registro arqueológico que se ha descubierto en los últimos veinte años en Catalunya", explica Rafael Mora, director del Centre d'Estudis del Patrimoni Arqueològic de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPArq-UAB).

Esta recién descubierta obra de arte prehistórico ha sido hallada muy cerca de donde hace unos años se descubrieron los restos de 'la mujer de La Noguera', un ejemplar de 'Homo sapiens' que vivió hace algo más de 14.000 años en esa misma región. Según explican los investigadores a partir de los estudios de datación, todo apunta a que estos restos están separados por unos siglos de diferencia. Es decir, pertenecen al mismo periodo pero, según desvelan los análisis, la mujer murió unos cientos de años antes de que se forjara el grabado.

Arte prehistórico

Hablemos, ahora sí, de la protagonista de esta noticia: la piedra. Antes de entrar en detalles sobre la obra de arte que se esculpió sobre ella, ahí van un par de datos para que se hagan una idea de qué estamos hablando. Se trata de una plaqueta de 11 centímetros de largo y 8 de amplio compuesta de una mezcla de carbonato cálcico y arcillas. Según explican los investigadores, este tipo de rocas no se hallan de manera natural en la Cova Gran así que, probablemente, esta pieza fue recolectada en algún otro punto de la región, fue grabada por algún artista anónimo y, posteriormente, fue llevada hasta la cueva donde ahora se ha hallado.

Imagen de la plaqueta hallada en la Cova de Santa Linya, en provincia de Lleida, esculpida hace unos 14.000 años.

/ CEPArq-UAB

En un lado de la piedra (A), los arqueólogos han identificado la silueta de un animal. De cara pequeña y grandes cuernos. Con trazos que dibujan el perfil de su lomo y su vientre. Y con extremidades muy estilizadas. Los expertos argumentan que se trata de un dibujo de un macho de herco, una especie de cabra autóctona del Pirineo declarada extinta en el año 2000.

Imagen de la plaqueta hallada en la Cova de Santa Linya, en provincia de Lleida, esculpida hace unos 14.000 años.

/ CEPArq-UAB

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En el lado opuesto de este lienzo rocoso (B), los arqueólogos han identificado el grabado de un paisaje de la reción. Para ser más concretos, todo apunta a que las líneas imitan la silueta de la Cova Gran de Santa Linya y el torrente de Sant Miquel. Esta representación esquemática, según explican los invsetigadores, destaca tanto por la "economía de los trazos" que incluso recuerda al diseño de un logotipo actual.

Llegados a este punto, puede que se pregunten por qué un artista prehistórico decidió retratar justamente estos dos elementos. Según explican los expertos, este tipo de representaciones pueden ser una muestra del contenido simbólico clave para los primeros pobladores del noroeste peninsular. "En los grabados encontramos elementos y recursos visuales con los que narrar historias o concretar espacios. Esto denota que la persona o personas que los ejecutaron eran inteligentes y técnicamente diestros, y que combinando escasas líneas eran capaces de generar visualizaciones con un alto contenido empático que hemos decodificar miles de años después", destaca Jorge Martínez-Moreno, investigador del CEPArq-UAB que ha participado en el estudio.