Riesgo de derrumbes

VÍDEO | El glaciar del Aneto podría desaparecer en menos de 20 años

La práctica desaparición de la nieve del invierno deja al descubierto "hielo fósil", de color marrón y con una elevada concentración de materia orgánica

El glaciar del Aneto, a vista de dron. / FOTO Y VÍDEO: ACN / QUIM VALLÈS

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ACN

El cambio climático provoca un retroceso anual de un metro y medio del glaciar del Aneto y este año esta cifra podría superarse debido a las olas de calor de este verano. Así lo determinan los estudios del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), que también apuntan a que el hielo tiene una extensión de unas 50 hectáreas y podría desaparecer en menos de 20 años. En este sentido, otro estudio reveló en 2021 que los glaciares del Pirineo han perdido la quinta parte de su superficie en una década.

ACN levantó un dron a 3.000 metros de altitud y comprobó el estado deteriorado del hielo, que este año se ha reducido anticipadamente de forma acelerada y ha obligado a lanzar alertas de peligro por derrumbes. Situado en el macizo de la Maladeta, en Benasque (Ribagorça), el Aneto es la cima más alta de los Pirineos con 3.404 metros y cada verano cientos de excursionistas quieren coronarlo.

"Hielo fósil" al descubierto

Nadie recuerda un julio con el glaciar del Aneto en unas condiciones tan pésimas como las de ahora. La práctica desaparición de la nieve del invierno deja al descubierto lo que los expertos llaman "hielo fósil". Según explica Ixeia Vidaller, miembro del IPE, es esa parte de color negruzca que se ve por encima de los 3.000 metros y que tiene una elevada concentración de materia orgánica.

A vista de dron, ACN ha podido comprobar las características de este gel fosilizado, que se ve castigado por el calor con la apertura de grandes grietas y también el desprendimiento de rocas de gran tamaño. La nieve que queda se ve de un color marrón, consecuencia del polvo sahariano que el pasado invierno acompañó a los episodios de precipitaciones. Vidaller señala que este polvo hace fundir la nieve antes. Por este motivo, la masa de hielo queda al descubierto antes de tiempo y el hielo pierde mayor grosor.

El glaciar del Aneto, en retroceso, a vista de dron. / QUIM VALLÈS / ACN

Vidaller también destaca que los ríos de agua de fusión del glaciar no se detienen de noche, porque la temperatura no baja lo suficiente, y este proceso provoca que esté en "continuo retroceso". El IPE monitoriza desde 2020, también con dron, el glaciar del Aneto. Lo hacen a finales de verano o principios de otoño, para poder calcular la reducción anual antes de la nueva temporada de nieve. Calculan que en 10 años la masa de hielo ha reducido un 20% la superficie, unas 20 hectáreas y unos 8,5 metros de grosor.

Hacer pronósticos es difícil, pero los científicos creen que el glaciar desaparecerá en menos de 20 años. Las repetidas oleadas de calor hacen que anualmente pierda de un metro a un metro y medio de extensión. Este año ya se prevé que esta cifra se supere y esto también se debe a que el hielo que ha emergido ya no es blanco sino que tira hacia negro y esto hace que se derrita más bien.

Los riesgos del estado actual del glaciar

El estado actual del glaciar ha activado las alertas de los cuerpos de emergencias de Aragón respecto a los cientos de excursionistas que cada verano quieren coronar la cima. La ruta clásica con salida del refugio de la Renclusa pasando por el Portillón para acceder al glaciar y después atravesarla hasta atacar la cima es casi impracticable. Por eso, el Grupo de Rescate Especial de Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil con sede en Benasque emitió un aviso recomendando rutas alternativas.

La más recomendable es la que pasa por el llano de Aigualluts y sube hacia la cima por el estanque del Salterillo y esquiva así casi todo el hielo por debajo hasta llegar a la falda de la cima. Allí es inevitable pasar por encima de un tramo de hielo y por eso se recomienda el uso de crampones, piolet y casco.

Evitar más rescates

Arturo Suárez, sargento jefe del GREIM de Benasque, explica que tomaron la decisión de avisar para evitar una situación como la del pasado verano, cuando en agosto se aceleró ese mal estado del hielo y tuvieron que hacer más rescates. Se realizaron más de 20, con 28 personas rescatadas.

Suárez no cree que los rescates sean por "imprudencia" de los excursionistas y defiende "concienciar" a la gente de que las circunstancias son muy peligrosas y hay que ir preparado. Una caída de 60 u 80 metros por el hielo puede ser fatal, ya que está tan duro que se sufren quemaduras en las extremidades.

La Guardia Civil realiza la mayoría de rescates en helicóptero, que se puede acercar hasta el glaciar y aguantarse con una "forma parcial" para evitar al máximo el riesgo de desprendimiento de rocas. Este año sólo ha sido necesario rescatar a tres personas, una desde que se hizo la alerta de peligrosidad.

Nuevos estanques y ecosistemas cuando desaparezca el glaciar

La desaparición de un glaciar da pie al nacimiento de un nuevo ecosistema en el entorno que había ocupado. Esto es lo que ocurrirá en el Aneto, donde según Ixeia Vidaller, cuando desaparezca totalmente: aparecerán nuevos estanques con fauna y flora. Es una manera de buscar una "parte positiva" en todo ello, destaca la científica, que también señala que ya hace unos años se empezó a formar un nuevo estanque debajo del Coll Maleït y el año pasado ya ocupaba media hectárea.

La generación que verá desaparecer los glaciares de los Pirineos

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Por otro lado, el geólogo de la Universidad de Lleida (UdL) Carles Balasch no tiene ninguna duda de que la generación actual verá desaparecer los glaciares del Pirineo. Las que hay en esta cordillera son muy interesantes para los científicos desde el punto de vista de la biodiversidad porque se encuentran en una latitud muy baja y son las únicas que existen en la península.

En su momento máximo, según Balasch, en el Pirineo había 250 kilómetros de glaciares por encima de los 2.000 metros. Actualmente, sólo quedan restos en lo alto de circos como el del Aneto. En este sentido, los datos apuntan que a mediados del siglo XIX había 2.800 hectáreas de glaciares en el Pirineo y ahora sólo quedan unas 250 hectáreas.