Genes y ADN

Perros peligrosos: un estudio demuestra que la agresividad no va determinada por la raza

Perros peligrosos: un estudio demuestra que la agresividad no va determinada por la raza
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Vega S. Sánchez
Vega S. Sánchez

Periodista

Especialista en animales, plantas y curiosidades

Escribe desde Barcelona

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La peligrosidad de los perros no va determinada por su raza. Este axioma, defendido durante años por la mayoría de biólogos, etólogos, veterinarios y animalistas en general, se ha visto ahora corroborado por un estudio genético difundido por la revista científica estadounidense 'Science', publicación que divulga las informaciones de la American Association for the Advancement of Science (Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia). El análisis extraído de esos datos determina que la raza, por sí sola, no ayuda en absoluto a predecir el comportamiento del perro.

Leyes y prohibiciones

Hoy en día, a la mayoría de las razas de perros modernos se les atribuyen temperamentos característicos asociados con su función ancestral. Como tal, se supone que la ascendencia racial de los perros predice el temperamento y el comportamiento individual de cada ejemplar. Esta deducción ha llevado, entre otros resultados, a una variedad de leyes específicas de razas, que pueden incluir restricciones de seguros o la prohibición total de tener algunas razas de perros.

Sin embargo, la científica Kathleen Morrill y su equipo han utilizado estudios de asociación de todo el genoma para buscar variaciones genéticas comunes que pudieran predecir rasgos de comportamiento específicos en un total de 2.155 perros de raza pura y mixta. Y han cruzado esos datos con las cerca de 200.000 respuestas que han dado sus propietarios en 18.385 encuestas de Darwin's Ark, una base de datos de rasgos y comportamientos caninos.

Ninguno específico de la raza

Los datos de comportamiento se han analizado en función de las razas, las informaciones proporcionadas por los propietarios de los perros y los antecesores genéticos de los canes según la raza a la que pertenecen.

Los resultados de estas pruebas, que incluyeron datos de 78 razas, identificaron 11 loci genéticos -los lugares donde están localizados en un cromosoma unos genes específicos- fuertemente asociados con el comportamiento, aunque ninguno de ellos era específico de la raza.

De tal palo, tal astilla

"Es algo evidente", apunta el doctor Gaspar García, veterinario de Mundo Animal, "la peligrosidad depende del perro en sí, aunque sí es verdad que cada raza tiene sus características", añade. Como también es cierto que "de padres [perrunos] agresivos sí pueden salir perros agresivos", matiza. Es decir, que "en parte, la agresividad sí se trasmite por los genes. Pero en ningún caso por la raza 'per se'", explica.

Hay que destacar que entre los comportamientos predichos con mayor fuerza por la genética estaba la docilidad del perro y la capacidad de este para responder a las órdenes humanas.

Del mismo modo piensa Cristina González, veterinaria del Servicio de Etología Clínica del Hospital Clínic Veterinari de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que explica que la agresividad es una característica "multifactorial, que viene determinada por diferentes motivos" y sí puede tener un componente importante derivado de la genética: "Madres que padecen ansiedad durante el embarazo pueden trasmitir esa ansiedad y miedo al feto y que estos nazcan con cierta predisposición a ser agresivos", asegura.

Miedo y traumas

González aclara que uno de los factores que provocan que un perro tenga comportamientos agresivos "es el miedo causado, a su vez, por hechos traumáticos, situaciones 'normalizadas' que los perros sufren a diario, como por ejemplo que no se respete su descanso o su exposición a estímulos urbanos agresivos, como el ruido del tráfico en una terraza", dice.

La investigación publicada en 'Science' avala las opiniones de García y González, y determina que la raza solo explica el 9% de la variación de comportamiento en cada individuo perruno. Y aún más: para ciertos rasgos de comportamiento, la edad o el sexo del perro han sido más determinantes a la hora de predecir su comportamiento que la raza.

Rasgos hereditarios

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Los investigadores no han sido, pues, capaces de encontrar comportamientos exclusivos de una raza concreta. "La mayoría de los comportamientos que consideramos características de razas de perros modernas específicas, probablemente se debieron a miles de años de evolución del lobo al canino salvaje, al perro domesticado y, finalmente, a las razas modernas", asegura la autora Elinor Karlsson en un artículo relacionado. "Estos rasgos hereditarios son miles de años anteriores a nuestro concepto de las razas de perros modernas", concluye.

En resumen: los hallazgos del estudio científico desafían las tesis actuales sobre la vinculación de la idiosincrasia de los perros y la raza a la que pertenecen, conceptos usados erróneamente para explicar por qué algunas razas son más agresivas, obedientes, dóciles o cariñosas que otras.