Expansión de virus

La crisis climática podría desencadenar la próxima pandemia

Las migraciones impulsadas por el calentamiento global podrían provocar 1.500 intercambios de virus entre animales y humanos en solo 50 años

Panorámica de una selva deforestada.

Panorámica de una selva deforestada.

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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El avance del calentamiento global, que poco a poco está elevando los termómetros de todo el mundo, desplazará a cientos de miles de especies de animales de sus ecosistemas y cambiará el mapa de la biodiversidad del planeta. En estas migraciones forzadas por la crisis climática, más allá de su impacto ecológico, también podrían aumentar drásticamente el riesgo de que surja una nueva crisis sanitaria global. Según argumenta el análisis más completo realizado hasta la fecha, publicado este jueves en la revista 'Nature', estos desplazamientos climáticos podrían provocar al menos 1.500 intercambios de virus entre animales y humanos en tan solo 50 años. Y esto, a su vez, podría convertirse en el caldo de cultivo perfecto para que brote una nueva pandemia

El diagnóstico, elaborado por un equipo internacional de científicos, estima que los cambios geográficos en la distribución de especies serán uno de los principales factores de riesgo en el surgimiento de nuevas enfermedades infecciosas. Se estima que en las próximas cinco décadas, de aquí a 2070, si el calentamiento global alcanza los dos grados de media el mundo podría vivir alrededor de 300 intercambios de parásitos y patógenos entre animales y humanos al año. Y tal y como ocurrió con el coronavirus responsable del covid-19, solo hace falta que este intercambio prospere una vez para que infecte al 'paciente cero', dé lugar a un primer brote y a continuación desate una nueva pandemia global.

El siguiente 'virus emergente' puede brotar en cualquier lugar del mundo, pero según señalan los expertos hay dos regiones donde el riesgo es especialmente alto; la zona de África ecuatorial y el sudeste asiático, sobre todo en el caso de la India y del sud de China. En estos territorios, destaca el análisis, la destrucción de ecosistemas naturales empuja a los animales hacia zonas con altas densidades de población y se convierte en el escenario ideal para que las enfermedades salten entre especies.

También preocupa que, debido al aumento global de las temperaturas, mamíferos especialmente propensos a generar enfermedades infecciosas lleguen cada vez más lejos en busca de refugio climático. El caso paradójico, comenta el estudio, es el de los murciélagos (uno de los principales sospechosos de haber 'incubado' el coronavirus responsable de la actual crisis sanitaria). Según señalan los expertos, de hecho, ya se han detectado migraciones de murciélagos originarios de Brasil hacia lugares tan lejanos como los Apalaches, en Norteamérica. Y esto, de por sí, también aumenta el riesgo de que las enfermedades que cargan estos animales se expandan mucho más allá de los confines geográficos en los que se movían hasta ahora.

Soluciones urgentes

Tras lanzar la enésima señal de alarma sobre las consecuencias de la crisis climática, los científicos reclaman medidas tanto para frenar el avance del calentamiento global como para evitar la propagación de nuevos patógenos. "Este estudio demuestra una vez más cómo el cambio climático supone una amenaza directa para la salud humana y animal", recuerda Gregory Albery, investigador del departamento de Biología de la Universidad de Georgetown y uno de los autores principales del recién publicado análisis. "Estamos más cerca que nunca de predecir y prevenir la próxima pandemia. Ahora tenemos que buscar soluciones para este problema", añade Colin Carlson, otro de los autores de este análisis.

No es la primera vez, ni seguramente la última, que la comunidad científica alerta sobre el riesgo que supone la crisis climática para la salud humana. Un reciente análisis de 'Lancet Countdown' concluye, por ejemplo, el incremento global de las temperaturas ya ha aumentado la posibilidad de que surjan brotes de enfermedades tropicales como el dengue, el chikunguña y el zika en zonas como Europa. Ahora mismo, de hecho, se estima que hay un 7% de mosquitos tigre (Aedes albopictus) y un 13% más de mosquitos del dengue (Aedes aegypti) que hace 70 años y que estos insectos se expanden cada vez más hacia el norte del planeta. 


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Hace tan solo unos meses, sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también lanzó un manifiesto apoyado por 45 millones de médicos y sanitarios de todo el mundo alertando de que "el cambio climático supone la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad". "Esta crisis está alterando los pilares básicos de nuestra vida, como la comida, el agua y el aire que consumimos", alertaba Maria Neira, directora del Departamento de Salud Pública y de Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una entrevista con EL PERIÓDICO.

Según apunta el último análisis del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), la hoja de ruta para frenar el desastre climático todavía está al alcance de la humanidad. Para esquivar un aumento global de las temperaturas, uno de los grandes impulsores de las migraciones climáticas, el mundo debe reducir a la mitad sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030.