Descubrimiento

Un fósil de 130.000 años revoluciona el árbol evolutivo de la especie humana

A la izquierda, reconstrucción de los restos óseos hallados. A la derecha, vista del yacimiento arqueológico de Nesher Ramla.

A la izquierda, reconstrucción de los restos óseos hallados. A la derecha, vista del yacimiento arqueológico de Nesher Ramla. / Universidad de Tel Aviv

  • La revista 'Science' anuncia el hallazgo en Israel de un enigmático homínido con una combinación desconocida de características arcaicas y neandertales

  • Su estudio, en el que han participado varios investigadores españoles, cuestiona la teoría de que los neandertales se originaron en Europa

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Resguardado bajo un centenar de metros de polvo y rocas, un enigmático individuo ha permanecido escondido durante al menos 130.000 años en el yacimiento israelí de Nesher Ramla. Su hallazgo, que este jueves ha acaparado la portada de la prestigiosa revista 'Science', va mucho más allá del enésimo descubrimiento de vestigios del pasado en Oriente Próximo. Este "arcaico sobreviviente" podría ser el primer testimonio de un grupo de homínidos hasta ahora desconocidos. Un fósil capaz de revolucionar el árbol evolutivo de la especie humana.

La historia de este individuo, bautizado como 'Homo de Nesher Ramla' en honor a la ciudad donde se ha hallado, no habla tanto de sí mismo como de la compleja diáspora de nuestra especie por el globo. Pero antes de ahondar en esta reflexión, empecemos por el principio. El protagonista de esta historia solo ha llegado a nuestros días con un trozo de cráneo (concretamente del parietal) y buena parte de la mandíbula inferior (con dientes incluidos). A su alrededor también se hallaron varias herramientas talladas en piedra. El análisis de estos restos mostró que este enigmático individuo presentaba una combinación de características no descrita hasta la fecha; con rasgos de homínidos arcaicos y de ‘neandertales’.  El hallazgo, pues, supone algo inédito.

A la izquierda, portada de la revista Science de este jueves. A la derecha, vista al yacimiento arqueológico donde se ha hallado este fósil.

/ Ilustración de Ariel Pokhojaev, Rachel Sarig, Hila May, Israel Hershkovitz. Fotografía de Yossi Zaidner.

El estudio de estos restos plantea que el hombre de Nesher Ramla podría ser muestra de una 'población madre' a partir de la cual se originaron los neandertales y algunas poblaciones asiáticas del Pleistoceno medio. Este homínido, pues, sería el único último testigo que queda de una población que habitó en Oriente Próximo hace 400.000 años y que, además, podría estar representada en yacimientos israelíes de Qesem y Zuttiyeh. "Estamos ante un cambio de paradigma", comentan al unísono José María Bermúdez de Castro y Laura Martín-Francés, del grupo de Paleobiología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), dos de los investigadores que firman la presentación de este hallazgo, en el que también han participado otros institutos españoles.

El origen de los neandertales

El hallazgo, liderado desde la Universidad de Tel Aviv, supone una gran alegría para los investigadores españoles. "Hace una década que el Grupo de Antropología Dental-CENIEH publicamos la hipótesis de que los neandertales se podrían haber originado fuera de Europa y ahora, este fósil nos viene a dar la razón", comenta Martín-Francés en declaraciones a este diario. "Este descubrimiento plantea además la posibilidad de hibridación entre especies e intercambio cultural como atestiguan las herramientas líticas halladas", comenta la científica.

"Hace una década publicamos la hipótesis de que los neandertales se podrían haber originado fuera de Europa y ahora este fósil nos viene a dar la razón"

Laura Martín-Francés, investigadora del CENIEH

"Hace mucha ilusión que tras años y años de trabajo surja algo que confirme nuestras hipótesis", añade Bermúdez de Castro. "En Oriente Próximo siempre se han encontrado cosas excepcionales y diferentes pero, como hasta ahora se decía que solo era una zona de paso, todos esos hallazgos no se han acabado de entender muy bien. Creo que ha llegado el momento de empezar a pensar este territorio como un lugar muy codiciado; como escenario de guerra y paz, donde el contacto entre poblaciones dio lugar a intercambios tanto de genes como de culturas", reflexiona el científico.

Parte del equipo español que ha contribuido al estudio de este nuevo fósil

/ CENIEH

"Estamos ante un descubrimiento muy importante. Cada vez queda más claro que la idea de que la evolución fue un proceso lineal y simple no es acertada", comenta Carlos Lorenzo, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES-CERCA), un experto independiente interpelado por EL PERIÓDICO. "Es un estudio impecable en cuanto a calidad. Y no solo por lo que aporta sino también por las preguntas que deja abiertas. Está claro que tenemos que revisar muchas de las afirmaciones que se han planteado hasta ahora sobre la evolución de nuestra especie. El panorama es mucho más complejo de lo que se creía", añade el científico.

"Estamos ante un descubrimiento muy importante. Cada vez queda más claro que la idea de que la evolución fue un proceso lineal y simple no es acertada"

Carlos Lorenzo, científico del IPHES y experto independiente del estudio

¿Nueva especie?

El debut del 'Homo de Nesher Ramla' en el panorama científico viene con una llamada a la prudencia. Los investigadores, de hecho, todavía no se atreven a bautizarlo como emblema de una nueva especie. "Sería muy atrevido y, probablemente, no sería bien recibido por la comunidad científica. Aún es pronto para saber si estos fósiles pertenecen a una nueva especie", valora Bermúdez de Castro. En este sentido, Lorenzo, como experto independiente, apunta a una reflexión similar: "Si este fósil se hubiera encontrado hace 20 años seguramente se hubiera anunciado a bombo y platillo como una nueva especie. Ahora, en cambio, necesitamos ver qué dicen los genes antes de afirmar algo así".

"Aún es pronto para saber si estos fósiles pertenecen a una nueva especie"

José María Bermúdez de Castro, investigador del CENIEH

Sea cual sea el futuro de este homínido, todo apunta a que su estudio podría traer grandes sorpresas. Sobre todo en cuanto a la comprensión de nuestra propia especie. “El género Homo es un palimpsesto de poblaciones, linajes y especies: erectus, georgicus, antecessor, naledi, loresiensis, luzonensis, heidelbergensis, helmei, denisovanos, neanderthalensis, sapiens. Los datos genéticos nos muestran que hubo múltiples expansiones, contracciones y extinciones locales”, recuerda la investigadora Marta Mirazón Lahr, del departamento de arqueología de la Universidad de Cambridge, en un artículo adjunto a los recién publicados estudios. “Este escenario hace que la diferencia entre nuestro yo reciente y todos los homínidos que vinieron antes, incluidos nuestros antepasados humanos modernos anteriores, sea aún más sobresaliente”, comenta la científica.

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Vista al yacimiento arqueológico de Nesher Ramla, en Israel.

/ Yossi Zaidner

"El estudio de la evolución humana es más que intentar responder a la eterna pregunta de quiénes somos y de dónde venimos. Más allá de nuestros genes y características físicas, también intentamos reconstruir nuestra historia para saber cómo ha cambiado nuestra cultura, aprendizaje y relación con el medio ambiente y las adversidades", comenta Martín-Francés en una conversación con este diario. "Estos estudios son una manera de ponernos ante el espejo. Somos primates con armas de destrucción masiva. Estudiar nuestro pasado nos ayuda a entender cómo hemos llegado hasta aquí y qué somos en este momento", zanja Bermúdez de Castro.