Así ha avanzado la ciencia

Año 1 de investigación pandémica: más de 120.000 estudios publicados y muchas preguntas abiertas

Técnicos trabajan en la producción de la vacuna contra el covid-19 de Pfizer y BioNTech, la primera aprobada para hacer frente a la pandemia.

Técnicos trabajan en la producción de la vacuna contra el covid-19 de Pfizer y BioNTech, la primera aprobada para hacer frente a la pandemia. / THOMAS LOHNES (AFP)

Un año de carrera científica para hacer frente a una crisis sanitaria global da para mucho. Dos científicos dedicados al escrutinio de los estudios publicados sobre covid-19 reflexionan sobre cómo ha avanzado la ciencia en estos últimos meses. "La pandemia ha obligado a muchos científicos a 'bajar su torre de marfil' y a explicar qué se sabía y qué no se sabía del virus. Y la gente ha visto que los científicos son figuras indispensables para la sociedad", concluyen

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Un año de investigación sobre covid-19 ha producido más estudios científicos que dos siglos de trabajo sobre malaria. En tiempos de pandemia se han publicado casi 120.000 artículos sobre la enfermedad covid-19 y más de 70.000 sobre el coronavirus SARS-CoV-2. Sobre malaria, en cambio, la investigación realizada desde 1828 hasta ahora ha dado lugar a unas 100.000 publicaciones científicas. La comparación palidece frente a otras enfermedades. Según recoge el portal 'PubMed', en los últimos 20 años, el ébola ha acumulado poco más de 10.000 estudios. Y el virus VIH, responsable del sida, apenas alcanza los 6.500 trabajos publicados en el último medio siglo. Las cifras hablan por sí solas. Nunca se había investigado tanto sobre una sola enfermedad. Nunca se había invertido tanto músculo en estudiar un solo tema. Y nunca había sido tan importante entender cómo avanza el conocimiento científico en directo. 

Pero navegar en este maremagnum de información no es fácil. Más si hablamos de una oleada de información científica que prácticamente se ha duplicado cada 20 días. El virólogo Pepe Alcamí y la inmunóloga Adelaida Sarukhan son dos de los ‘navegantes científicos’ que se han atrevido a hacer frente a este tsunami de datos. Alcamí, por ejemplo, intentó poner orden durante la primera gran explosión de investigaciones sobre covid-19 desde el Grupo de Análisis Científico sobre coronavirus del Instituto de Salud Carlos III. Sarukhan, por su parte, lleva ya un año enfrentándose a la ardua tarea de recopilar, analizar y explicar las novedades científicas sobre el virus desde el Instituto de Salud Global de Barcelona (IsGlobal). Interpelados por este diario, ambos científicos reflexionan sobre logros, fracasos y preguntas abiertas que deja este primer año de investigación pandémica.

Sin pausa pero sin prisa

Hace justo un año, la ciencia tuvo que pisar el acelerador para intentar resolver cuanto antes las dudas de un mundo que poco a poco se veía envuelto en una crisis sanitaria global. Las principales revistas científicas se comprometieron a publicar todos los estudios disponibles ‘en tiempo real’, acelerando los largos procesos de revisión que en situaciones normales pueden alargarse hasta varios meses. Asimismo, los repositorios de artículos sin revisar (conocidos como ‘preprints’) también se convirtieron en una herramienta para compartir el conocimiento de manera instantánea. "Estas prisas por publicar han dado pie a muchos errores. Como el ‘LancetGate’, cuando la revista ‘The Lancet’ tuvo que retractar su macroestudio sobre hidroxicloriquina", ilustra Alcamí.

Un equipo de científicos trabaja en el desarrollo de la vacuna de Sinovac, en un laboratorio de Pekín.

/ NICOLAS ASFOURI

Ya llegados al 2021, esgrime el experto, la ciencia se ha vacunado contra el mal de las prisas y ha vuelto a recuperar su afán de escrutinio crítico. Los principales estudios científicos sobre vacunas y tratamientos, por ejemplo, ya pasan por el filtro de paneles de revisión independiente para garantizar su rigor. "La ciencia funciona como aquellos jueguecitos que son como un laberinto con una bola que avanza en forma de espiral. Vamos dando vueltas y vueltas hasta acercarnos al núcleo duro del conocimiento. Y ahora ya creo que, después de muchas vueltas, podemos hablar de que tenemos un conocimiento mucho más robusto", explica el virólogo.

Este primer año de investigaciones ha dejado grandes sorpresas, logros y decepciones. Pero también varias preguntas abiertas

Adelaida Sarukhan, inmunóloga

"Este primer año de investigaciones científicas sobre covid-19 ha dejado grandes sorpresas, logros y decepciones. Pero también varias preguntas abiertas", resume Sarukhan. Como amarga sorpresa, comenta la científica, la prueba de que el virus se transmite como menos te lo esperas; a través de personas asintomáticas y mediante aerosoles. Como logro, las vacunas y el punto de inflexión que marcan para el inicio del fin de la pandemia. Como decepción, la falta de tratamientos efectivos.

Con vacunas pero sin cura para el covid-19

Tras un año de carrera científica sin precedentes, el mundo ya dispone de una decena de vacunas para intentar frenar la expansión del covid-19. ¿Pero cómo puede ser que todavía no se haya dado con un tratamiento efectivo? ¿Por qué no se ha hallado una cura? "Cuando me preguntan por esto siempre explico un fenómeno muy curioso. Cuando una enfermedad es más fácil de solucionar con una vacuna suele haber muy malos tratamientos. Como con los virus respiratorios. En cambio, cuando es muy difícil dar con una vacuna, suele haber tratamientos muy buenos. Como en el caso del sida. Esto se debe, en parte, a que el esfuerzo económico se pone en un lado o en el otro", argumenta Alcamí.

La lucha frente al coronavirus desplegó ambas líneas de investigación. La búsqueda de vacunas despegó rápidamente gracias al conocimiento acumulado durante décadas. La senda hacia los tratamientos, en cambio, se enfocó en una búsqueda en el botiquín de antivirales existentes para ver si había alguno que funcionaba contra el covid-19. "Es cierto que no se ha invertido lo mismo en buscar vacunas que en buscar tratamientos. Pero también es cierto que la estrategia de reposicionamiento de fármacos ha fracasado. Este coronavirus es demasiado diferente a los demás para que los antivirales clásicos funcionen", sentencia el virólogo del ISCIII.

No se ha invertido lo mismo en buscar vacunas que en buscar tratamientos contra el covid-19

Pepe Alcamí, virólogo

"Uno de los grandes problemas ha sido la falta de ensayos clínicos bien coordinados. Se ha perdido mucho tiempo y recursos en estudios pequeños y no controlados sobre tratamientos", añade Sarukhan. "Ahora mismo solo tenemos fármacos como la dexametasona y el remdesivir para tratar a algunos grupos de pacientes infectados. Pero sus beneficios no son para tirar cohetes. Los tratamientos con cócteles de anticuerpos monoclonales parecen prometedores, pero son muy caros (y de muy difícil acceso) así que la gran mayoría de enfermos no podrá acceder a ellos", comenta la inmunóloga.

Una científica trabaja en la producción y estudio del medicamento experimental remdesivir en las instalaciones de Eva Pharma Facility en Egipto

/ Amr Abdallah Dalsh

La buena noticia, comenta Alcamí, es que ya hay nuevos estudios en marcha para diseñar fármacos contra el covid-19 desde cero. "Este camino es mucho más lento porque hay que pasar por muchos estudios de seguridad (y toxicidad) en animales antes de probar el fármaco en pacientes. Si todo va bien, en un año o año y medio podrían haber varios inhibidores específicos para bloquear la entrada del virus en las células", pronostica el científico.

Las incógnitas sobre la mesa

La ciencia pandémica ha dado un salto de gigante en este último año. Pero a pesar de las 120.000 investigaciones publicadas hasta la fecha, todavía hay muchas incógnitas sobre la mesa. Alcamí, por ejemplo, apunta a las tres grandes preguntas cuya respuesta condicionará el futuro de la pandemia. ¿Cuánto tiempo dura la respuesta inmune contra el covid-19? ¿Son eficaces las vacunas frente a las nuevas variantes del virus? ¿Las vacunas solo protegen a las personas frente al contagio o también evitan la transmisión del virus?

"Entender cómo funciona la inmunidad frente al virus es clave para saber a qué nos enfrentamos", añade la inmunóloga de ISGlobal. "Algunos estudios sobre el SARS [un virus que desencadenó una crisis sanitaria en China durante el 2002] apuntan a que los anticuerpos aguantan hasta 10 años después. Con este nuevo coronavirus podría pasar lo mismo, pero hasta que no pase el tiempo no podremos saberlo con absoluta certeza", comenta Sarukhan. Los estudios inmunológicos ‘más antiguos’ sobre covid-19 sugieren que los anticuerpos se mantienen alrededor de nueve meses.

"Entender cómo funciona la inmunidad frente al virus es clave para saber a qué nos enfrentamos"

Pero estos no son los únicos interrogantes sobre la mesa. Alcamí confiesa que hay una pregunta que lleva un año dando vueltas por su cabeza. "¿Por qué hay gente que se contagiada de covid-19 y apenas se entera y gente que muere de esta enfermedad? ¿Por qué el virus discrimina tanto? Todavía no sabemos cuáles son exactamente los factores que determinan si una persona contrae la infección de forma asintomática o, por el contrario, enferma muy gravemente", reflexiona. Sarukhan, por su parte, espera que la ciencia aporte pronto una solución ante el enigma del covid persistente. O al menos una respuesta. 

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Un sanitario trabaja en un test para detectar positivos de covid-19 en un centro de atención primaria de Badalona.

/ FERRAN NADEU

Sarukhan, a modo de broche final para este balance de un año de ciencia pandémica, lanza la siguiente reflexión. "La pandemia ha obligado a muchos científicos a 'bajar de su torre de marfil' y a explicar qué se sabía y qué no se sabía del virus. Y la gente ha visto que los científicos son figuras indispensables para la sociedad".

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