La variante británica

Las nuevas mutaciones de coronavirus ponen en duda el efecto de las vacunas

  • La detección de una nueva mutación, bautizada como E484K (o Erik), suscita dudas sobre la efectividad de las actuales inmunizaciones y sobre el impacto de las reinfecciones

Las autoridades reparten tests rápidos entre los ciudadanos de Kent, una de las localidades donde se ha detectado una nueva mutación del coronavirus.

Las autoridades reparten tests rápidos entre los ciudadanos de Kent, una de las localidades donde se ha detectado una nueva mutación del coronavirus. / BEN STANSALL (AFP)

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Cuanto mayor es la expansión del virus, mayor es la probabilidad de que el patógeno mute. Al fin y al cabo, tal y como dictan las leyes de la selección natural, sobrevive el organismo que mejor se adapta. En apenas un año de recorrido, el coronavirus SARS-CoV-2 ha dado al menos 100 millones de saltos en todo el mundo; tantos como el número de infectados (detectados) que ha dejado hasta la fecha. Así que hoy por hoy el surgimiento de nuevas variante del patógeno preocupa tanto o más que la propia expansión de la pandemia.

La teoría es clara al respecto. Si el virus sigue mutando llegará un momento en que las armas naturales del cuerpo para hacer frente a una infección (como los anticuerpos) dejarán de ser útiles. En la práctica, según resume un reciente análisis publicado en la revista ‘Science’, esto tiene dos implicaciones. Primero, es posible que las personas que ya han tenido covid-19 acaben siendo más susceptibles a una reinfección. Y segundo, puede que en algún momento las actuales vacunas pierdan parte de su eficacia.

 

La incógnita del Erik (E484K)

El último análisis del comité de expertos en salud pública de Reino Unido traslada estos temores a la realidad epidemiológica actual. El análisis genético de la mal llamada variante británica (B.1.1.7) ha detectado una de las mutaciones que más inquietud han causado hasta la fecha; la E484K, también conocida coloquialmente como 'Erik' por su similitud gráfica. Algunos estudios preliminares sugieren que esta mutación, situada en la proteína que permite al virus infectar a las células, reduce hasta 10 veces la efectividad del plasma sanguíneo utilizado para tratar a pacientes positivos. Esto, en la práctica, apuntaría a que el virus está cambiando las cartas sobre la mesa y que la actual baraja de anticuerpos ya no sabe cómo responder a la jugada.

"Desde el punto de vista virológico, la aparición de nuevas variantes no es sorprendente", comenta Jonathan Stoye, investigador del Instituto Francis Crick, en declaraciones recogidas por Science Media Center (SMC). "Queda por ver si este cambio proporcionará ventajas de crecimiento que harán que este nuevo virus predomine", añade el experto en referencia a la incógnita sobre el futuro de estas variantes. En España, por ejemplo, se estima que la variante británica podría ser la dominante en marzo.

El incierto futuro de las vacunas

La gran pregunta vuelve a ser la misma. ¿Afectarán todas estas mutaciones a efectividad de las actuales vacunas contra el covid-19? Los últimos ensayos clínicos publicados por Janssen y Novavax muestran que, por ejemplo, la eficacia de sus inmunizaciones disminuye en lugares donde predominan algunas de estas variantes emergentes; ya sea la británica, la brasileña o la sudafricana. Algunos expertos estiman que la presencia de la mutación E484K en estas variantes podría ser uno de los principales obstáculos para el funcionamiento de las actuales vacunas.

“El mundo va a necesitar más vacunas para las nuevas variantes”, argumentaba este martes Ursula Von Der Leyer, presidenta de la Comisión Europea. “Como doctora, lo que me preocupa ahora son las variantes porque sé que los virus mutan. Por eso creo que hay que prepararse para escenarios que esperemos no lleguen", añadía la política en una entrevista concedida a ‘El País’ y ‘Le Monde’. Sobre esta cuestión, los fabricantes de vacunas aseguran que ya están preparándose para reformular sus antígenos en caso de necesidad.

 

¿Son mutaciones culpables de los nuevos contagios?

El día 12 de enero la Organización Mundial de la Salud (OMS) reunió a cientos de investigadores para estudiar qué estrategia había que adoptar ante la "oleada de nuevas mutaciones". La primera respuesta fue clara. Hay que aumentar el esfuerzo global en la secuenciación del virus (para saber cómo las diferentes variantes se van expandiendo por el mundo) y hay que redoblar esfuerzos en investigación (para entender su impacto en la salud pública y en el futuro de la pandemia). En conclusión, pues, hay que estar atentos.

¿Pero son estas variantes, mutaciones y cepas las culpables de las últimas oleadas de contagios? Todavía es pronto para tener una respuesta clara al respecto. “Es demasiado fácil echarle la culpa a las variantes y decir que fue el virus el que lo hizo. Pero, desafortunadamente, gran parte de lo que está pasando también se explica por lo que nosotros, los ciudadanos, hemos hecho”, argumentó hace unos días Mike Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias de la OMS, al ser interpelado sobre la cuestión.

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Mientras tanto, los expertos asisten a la evolución de estas noticias con preocupación. La detección de variantes emergentes, argumenta el virólogo de la Universidad de Leicester, Julian Tang, añaden "una razón más para seguir de manera más estricta las restricciones para evitar la expansión del virus". "De lo contrario, el virus no solo puede continuar propagándose, sino que también puede seguir desarrollando nuevas mutaciones", recuerda el experto en ‘SMC’. La estrategia sigue siendo la misma; mascarilla, lavado de manos, distancia social y sentido común.