26 nov 2020

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El rompecabezas de la inmunidad

La duración y la intensidad de la protección contra el covid-19 se desconocen todavía

Los tests de anticuerpos no aseguran que una persona esté a salvo

Michele Catanzaro

Los laboratorios de Gilead en La Verne (California).

Los laboratorios de Gilead en La Verne (California). / X80001

Cinco meses después de que se diagnosticaran los primeros casos en el mundo, todo apunta a que el covid-19 genera inmunidad entre las personas que lo superan: los casos de reinfección son dudosos. Sin embargo, poco se sabe sobre la fuerza y duración de esa inmunidad. La población que tiene anticuerpos en la sangre es aún muy pequeña. Si esa minoría está protegida, en todo caso no es suficiente para generar inmunidad de rebaño o de grupo (o sea, la barrera a la difusión del virus que se levanta cuando buena parte de la población está inmunizada). Apostar por ese objetivo es controvertido, porque se perderían muchas vidas en el camino. Higiene y distanciamiento siguen siendo los remedios más eficaces, hasta que se encuentre una vacuna. Ante este panorama, es imprudente tomar decisiones individuales (por ejemplo, reducir medidas de protección) en base a las pruebas comerciales de anticuerpos, que además son aún muy imprecisas. Pero hay una buena noticia: el virus muta poco

¿El covid-19 genera inmunidad?

Médicos y científicos no han reportado casos de personas infectadas que hayan recaído. No se han descrito rebrotes en residencias de ancianos o entre el personal médico que ha superado la enfermedad. "Eso no es una demostración, pero toda la evidencia va de acuerdo. Si hay segunda infección, será más benigna", afirma Margarita del Val, investigadora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, en Madrid. 

¿La inmunidad sería total? 

Se ha demostrado que el sistema inmune activa todas sus armas contra el covid-19: tanto los anticuerpos, que atacan los virus individuales, como los linfocitos-T, que destruyen las células infectadas. Sin embargo, "la respuesta no es homogénea en cuanto a la intensidad de la inmunidad", afirma Del Val. Por ejemplo, la cantidad de anticuerpos varia entre pacientes. Además. "no toda la respuesta inmune es útil. No cuenta sólo la cantidad, sino también la calidad: estamos estudiando qué anticuerpos neutralizan efectivamente la infección", explica Julià Blanco, investigador de IrsiCaixa y del Institut de Rercarca Germans Trias i Pujol. 

¿Qué se sabe de los casos de reinfección?

Las recaídas registradas en la literatura científica se refieren a pacientes en los que se ha detectado el virus en pruebas hechas después de superar la enfermedad. Según los investigadores consultados, no serían reinfecciones auténticas. "La PCR [prueba genética de la presencia del virus] puede resultar positiva durante semanas: detecta un antígeno que sigue en las vías respiratorias, pero no quiere decir que el virus esté vivo y sea transmisible", afirma Benito Almirante, jefe de servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Vall d’Hebron.  

¿Cuánto duraría la inmunidad?

No hay suficiente perspectiva para saberlo. En las enfermedades anteriores causadas por la misma familia de virus (la SARS y la MERS) la inmunidad duraba años. "La estructura del virus actual es bastante parecida a esos, así que se puede aventurar que podría ser una inmunidad prolongada", afirma Almirante. 

Y si el virus muta, ¿qué?

Si hubiera mutaciones no implicaría necesariamente que el virus fuera más letal. Además, los coronavirus son una familia de virus que muta relativamente poco en comparación con otros parecidos. A diferencia de la gripe, este coronavirus se contagia en pocas especies de animales, lo cual reduce los intercambios de material genético con sus huéspedes, observa Almirante. Además, el virus no ha encontrado en su difusión ninguna barrera que ejercitara una presión selectiva a favor de variantes más eficaces, constata Del Val. No obstante, hay algunas evidencias preliminares de que el virus que se ha difundido por el mundo sería un poco distinto al primero que apareció en Wuhan. Si se encontrara una vacuna eficaz contra el primero, habría que adaptarla para que también funcione contra el segundo, alerta Del Val. 

¿Es deseable la inmunidad de grupo?

La inmunidad de grupo o de rebaño está muy lejos. Los primeros bosquejos han detectado anticuerpos en la sangre del 5%-10% de la población. El récord lo tendría Nueva York, con un 20%, muy por debajo del 40-50% necesario para hablar de inmunidad de rebaño. Suecia ha apostado por recorrer ese camino. "Pero allí el distanciamiento es más alto y la circulación más baja. A mí no me parece ético dejar el virus en libre circulación en un país mediterráneo", observa Del Val. Alcanzar la inmunidad en la mitad de la población española tendría como efecto colateral decenas de miles de muertos, estima esta investigadora. "Hay que aguantar al nivel más bajo posible hasta que se encuentre una vacuna o tratamiento. Cualquier descontrol puede generar un rebrote. Por esto se insiste tanto en el distanciamiento, la higiene, las mascarillas o el teletrabajo", afirma.

¿Sirven los tests rápidos de anticuerpos?

Les sirven a los epidemiólogos, no a las personas individuales, ni a las empresas. "Se deberían hacer de forma controlada para ver el grado de penetración. Suministrarlos a los empleados de una empresa concreta no tiene ninguna utilidad", afirma Almirante. "Si me da positivo, a lo peor no he eliminado toda la enfermedad y sigo siendo contagiosa. Con o sin test, las normas de protección deben ser las mismas", subraya Del Val. "Estos tests tienen poca sensibilidad. Si das positivo, puede que tengas anticuerpos, pero no se sabe la calidad ni estás inmunizado. Igualmente hay que mantener las medidas de seguridad", concluye Blanco.