30 may 2020

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Nueva técnica para 'ver' movimientos

Cuatro estudios con móviles radiografían la movilidad en la cuarentena

El seguimiento de los teléfonos confirma el parón de la población desde el inicio del confinamiento

30 millones de personas no hicieron ningún desplazamiento de más de 500 metros en días laborables

Michele Catanzaro

Control policial para detectar desplazamientos prohibidos, la pasada Semana Santa, en la Ronda Litoral de Barcelona.

Control policial para detectar desplazamientos prohibidos, la pasada Semana Santa, en la Ronda Litoral de Barcelona. / Efe / Quique García

Cuatro estudios basados en datos de millones de móviles han cuantificado la caída de movilidad producida por el confimiento del covid-19. Todos coinciden en que el gran cambio ocurrió con el inicio del confinamiento, el 14 de marzo, cuando los desplazamientos se desplomaron. El confinamiento reforzado, que se inició el 31 de marzo, añadió una reducción relativamente pequeña. 

El porcentaje exacto de caída de movilidad varía en función de como se mide esta en cada estudio. Sin embargo, las evidencias disponibles apuntan a reducciones muy importantes. 

Limitar la movilidad es una estrategia para contener el daño del covid-19, junto con medidas como ampliar las unidades de cuidados intensicos (UCI), llevar a cabo test masivos, proteger a los sanitarios y aislar a los enfermos, entre otras. Las predicciones sobre la enfermedad cambian radicalmente si se yerra la estimación de la movilidad. Los estudios con móviles sugieren que, al menos en lo referente a la movilidad, el confinamiento ha sido eficaz desde un principio.

Los móviles proporcionan datos más exhaustivos que los métodos tradicionales, como contar coches o viajeros del transporte público. El Instituto Nacional de Estadística (INE) dispone de la posición de más del 80% de los móviles presentes en toda España, porque se los ceden las tres principales operadoras: Orange, Telefónica y Vodafone. Estas registran la localización de cada dispositivo cuando interactúa con la red.

90% en su área de residencia

El INE ha comprobado que entre el 85% y el 95% de la población no ha salido de su área de residencia durante el confinamiento. En un día normal (uno de noviembre de 2019, para el INE), alrededor del 30% de la población española sale de su área de residencia (identificada con el sitio donde está parado el móvil por la noche). Ese porcentaje bajó al 10% durante el confinamiento parcial y al 8% durante el reforzado.   

El estudio del INE revela que el confinamiento ha ido por barrios. En el caso de Barcelona, la población que se mueve pasó del 30% al 16% en Pedralbes y del 53% al 37% en Canyelles.  

"Los que tienen menos recursos tienen más difícil quedarse en casa: trabajan en sectores básicos, manuales, precarios o informales. La movilidad influye en que los efectos socioeconómicos de la epidemia afectarán más a los más vulnerables", comenta Oriol Nel·lo, catedrático de geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona.

La mitad de los viajes

Otro enfoque a la movilidad viene del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC) de Palma de Mallorca. Allí, se ha estimado (con datos de Orange) el número de viajes llevados a cabo entre las provincias y dentro de cada una de ellas.

El miércoles 18 de marzo, tras cinco días de confinamiento, la movilidad entre provincias había bajado de un 40-50% y la interna a cada provincia de un 30%, con respecto al miércoles 4 de marzo. El miércoles 1 de abril, tras el confinamiento reforzado, esos porcentajes habían pasado al 60% y 50%, respectivamente.

"A grandes rasgos, el cuadro de los diversos estudios es coherente", afirma José Javier Ramasco, responsable del estudio del IFISC. "Baja muchísimo la movilidad de medio y alto rango, con la excepción de los corredores de logística" (rutas de transporte), explica.

Caída del 70% en Catalunya

El Ministerio de Trabajo ha llevado a cabo su propio estudio, basado en 13 millones de líneas de Orange. Este trabajo analiza todos los viajes de más de 500 metros.

En concreto, los mide con una unidad llamada viajero-km. Esta toma en cuenta no sólo el número de viajes, sino también la distancia. Una persona que recorra los 600 kilómetros que separan Barcelona y Madrid contribuye con unos 600 viajeros-km al total de la movilidad.

El estudio del ministerio no proporciona la caída total para España. En Catalunya, la caída fue del 64% en promedio durante los días de confinamiento parcial y de un 73% durante el reforzado (comparando con una semana de febrero).

A la vez, las personas que no hacen ningún viaje (de más de 500 metros) en un día laborable pasaron de 15 millones antes del confinamiento hasta casi 30 millones después. Los datos no revelan ninguna avalancha de madrileños en la costa valenciana, como se sospechó en un principio.

El cuarto estudio con móviles viene de Google. La empresa no usa la señal del dispositivo sino el historial de localización GPS de los que tengan activado este servicio. A 11 de Abril, Google constataba caídas del 84% en las estaciones de tránsito y del 63% en los sitios de trabajo, mientras la movilidad residencial subía en promedio un 26%, con respecto a una semana de referencia de Febrero.

¿Los estudios con móviles garantizan la privacidad?

¿Los estudios con móviles pueden servir para espiar a individuos concretos? Todos ellos tienen medidas para evitarlo. El de Google oculta los movimientos en zonas con pocos terminales y añade errores artificiales en los datos, que no comprometen el resultado global pero están pensados para impedir que se sigan trayectorias individuales. Los otros tres estudios que usan la telefonía móvil emplean datos anonimizados y agregados.

La anonimización consiste  en reemplazar el nombre o número de un usuario por un código. Esto se suele hacer con sistemas que no permiten reconstruir el nombre o número del usuario a partir del código. Además, los datos se agregan, es decir, las empresas proporcionan datos que son la suma de diversas trayectorias individuales con características parecidas. No obstante, hay pruebas teóricas y prácticas de que en ciertos casos estos procesos se pueden descodificar. Por ejemplo, se puede deanonimizar cruzando los datos de movilidad con otros que permiten deducir quien lleva a cabo un trayecto. Asimismo, en zonas con pocos trayectos, los datos agregados difieren de poco de los individuales.

"Los datos se deben aprovechar en la era digital, pero no con una explotación extractiva desde arriba", observa Simona Levi, responsable del proyecto sobre derechos digitales Xnet. "Por supuesto hay que agregar y anonimizar, pero también es necesario publicar el algoritmo que se usa para hacerlo, para que la sociedad pueda controlarlo", concluye.