20 feb 2020

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ANTIGÜEDAD DE 15.000 AÑOS

Hallado un santuario paleolítico con más de 100 grabados en L'Espluga Francolí

El descubrimiento tuvo lugar el 30 de octubre de 2019, una semana después de que la localidad sufriera unas importantes inundaciones a causa de un temporal de lluvia

Efe

Escaneado realizado a uno de los grabados encontrados en la cueva de la Font Major en l’Espluga de Francolí. / ACN

Un "santuario paleolítico" con más de un centenar de representaciones de arte rupestre figurativo y abstracto, de hace unos 15.000 años, ha sido descubierto en una cueva de L'Espluga de Francolí (Tarragona).

Según han informado este viernes el Departamento de Cultura de la Generalitat y el Instituto Catalán de Paleocologia Humana y Evolución Social (IPHES) es "un hallazgo excepcional" que marca "un hito en la historia de la arqueología catalana".

Los grabados se encuentran en la Cova de la Font Major de L'Espluga de Francolí y fueron localizados por el investigador del IPHES Josep María Vergès en una campaña de excavación arqueológica el 30 de octubre de 2019, aunque el hallazgo no se ha hecho público hasta este viernes.

El conjunto de grabados, que incluyen símbolos abstractos y representaciones figurativas de animales, se ha documentado con tecnología 3D para posibilitar su estudio científico con las técnicas más avanzadas, asegurar su preservación y generar materiales para la divulgación del nuevo discurso museográfico.

La presentación del hallazgo ha tenido lugar en L'Espluga de Francolí y en la misma han participado la consellera de Cultura, Mariàngela Vilallonga; el alcalde de la localidad, Josep M. Vidal; el director del IPHES, Robert Sala; y el director del proyecto de investigación sobre la Cueva de la Font Major y descubridor de los grabados, Josep Maria Vergès.

Uno de los grabados descubierto / Acn

Descubiertas tras unas inundaciones

El descubrimiento tuvo lugar el 30 de octubre de 2019, una semana después de que L'Espluga de Francolí sufriera unas importantes inundaciones a causa de un temporal de lluvia.

Esos días, un equipo del Instituto Catalán de Paleocologia Humana y Evolución Social realizaba una campaña de excavación arqueológica bajo la dirección del investigador de este centro y profesor asociado de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, Josep María Vergès.

Fue Vergès el que, en este contexto, decidió explorar zonas de la cueva de la Font Major que desconocía, lo que le llevó a encontrar este "santuario paleolítico" integrado por más de un centenar de grabados de hace unos 15.000 años, los más antiguos descubiertos hasta el momento en Cataluña.

El conjunto de arte rupestre descubierto en las paredes de la cavidad se llevó a cabo exclusivamente mediante la técnica del grabado, y entre las representaciones figurativas de animales se encuentran principalmente ciervas, caballos y bueyes.

La mayoría de las representaciones se pueden atribuir, por su estilo, al Paleolítico Superior, y más concretamente al período Magdaleniano, de hace unos 15.000 años, si bien algunas pueden ser ligeramente más antiguas, y otras podrían relacionarse con el neolítico y etapas más recientes, según los investigadores.

Los conjuntos de arte rupestre conocidos hasta ahora en Cataluña son de época postpaleolítica, unos miles de años más recientes, por lo que los investigadores consideran el descubrimiento como un hito en la historia de la arqueología catalana.

Además, por el número y calidad de las representaciones, es uno de los conjuntos más significativos de la denominada provincia paleolítica mediterránea.

Los grabados se crearon sobre una capa de limos arenosos blandos, dentro de los conglomerados en los que se formó la cueva, en una zona de difícil acceso y de reducidas dimensiones.

La escasa consistencia del soporte hace que se puedan estropear o incluso borrar con el mínimo contacto si no se tiene mucho cuidado, y de hecho diversas figuras se encuentran estropeadas y otras han desaparecido, motivo por el cual no se pueden visitar en la actualidad.

A raíz del descubrimiento, se ha constituido un equipo formado por técnicos especializados del Departamento de Cultura y de investigadores del IPHES, encargado de documentar este santuario mediante tecnología 3D, que permite no tocar las paredes y facilita al mismo tiempo el estudio y la conservación de los grabados.