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ESTUDIO CIENTÍFICO

El secreto del éxito de la música pop se debe a la incertidumbre y a la sorpresa de sus acordes

Una nueva investigación analiza 80.000 acordes de 745 canciones pop clásicas de la listas de éxitos Billboard

El estudio desvela cómo reaccionan los centros de placer del cerebro ante este tipo de música

Cecilia Guillermo

The Beatles cruzando Abbey Road en Londres en 1969

The Beatles cruzando Abbey Road en Londres en 1969

¿Por qué la gente encuentra tan agradables canciones como 'Country Roads' de James Taylor, 'Red, Red Wine' de UB40, o 'Ob-La-Di, Ob-La-Da'de The Beatles? En un estudio publicado en la revista ‘Current Biology’, un equipo de investigadores estudiaron 80.000 acordes de 745 canciones pop clásicas de la listas de éxitos americana U.S. Billboard. El análisis desveló que "las canciones que encontramos placenteras son aquellas que tienen el balance perfecto entre creer qué pasará y sorprendernos con algo inesperado".

"Es fascinante como los humanos pueden sentir placer por una pieza musical según cómo se ordenan los sonidos en el tiempo", comenta Vincent Cheung, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas de Alemania. "Entender cómo la música activa nuestro sistema de placer del cerebro puede explicar por qué escuchar música puede ayudar a sentirnos mejor cuando estamos decaídos", añade.

Los investigadores responsables del estudio explican que, según han podido observar en su trabajo, el placer musical depende de la interacción dinámica entre los estados de expectativa prospectiva y retrospectiva. "Nuestra capacidad fundamental de predecir es, por lo tanto, un mecanismo importante a través del cual las secuencias de sonido abstractas adquieren un significado afectivo y se transforma en un fenómeno cultural y universal que llamamos ‘música’", argumentan.

Algoritmos musicales

En este nuevo estudio, los científicos utilizaron un modelo matemático que cuantifica lo ‘inesperado’ y lo ‘sorprendente’ de los 80.000 acordes de la lista de canciones pop del Billboard. El algoritmo, con tal de evitar otras asociaciones con las canciones que pudieran vincularse a los oyentes, eliminó elementos como las letras o las melodías dejando tan solo las progresiones de los acordes.

El análisis mostró que los individuos que creían saber que acorde iba a continuación también sentían placer cuando se les sorprendía con otro acorde (es decir cuando sus expectativas estaban siendo quebrantadas). Por otro lado, cuando los individuos no esperaban o predecían que venía a continuación, encontraban de todas formas placentero el siguiente acorde aunque no fuera algo sorprendente.

Los estudios de imágenes cerebrales usando resonancia magnética funcional (fMRI), encontraron que la experiencia de placer musical se refleja en tres regiones del cerebro: la amígdala, el hipocampo y la corteza auditiva primaria. Dichas regiones juegan un papel importante en el procesamiento de las emociones, el aprendizaje, la memoria y el procesamiento del sonido respectivamente. En contraste, en el núcleo accumbens- un área que procesa expectativas de recompensa y que antiguamente se creía que jugaba un rol en el placer musical- solo reflejó incertidumbre.

Futuras investigaciones

Basándose en los nuevos hallazgos, los investigadores argumentan que los futuros estudios del cerebro, podrían considerar la presencia de esta combinación entre incertidumbre y sorpresa en la apreciación de otras expresiones artísticas como el baile o el cine. Los resultados también podrían utilizarse para mejorar los algoritmos de elaboración de música artificial, ayudar a los compositores a escribir o incluso predecir tendencias musicales.

Además, los científicos responsables de este estudio explican que su próximo objetivo es averiguar cómo la información fluye por las diferentes partes del cerebro con el tiempo. Entre los objetivos de investigación, los expertos pretenden averiguar cómo y por qué al escuchar música muchas veces a la gente se le pone la piel de gallina. Cheung, líder del equipo, argumenta que "existe un gran potencial en la combinación de modelos computacionales e imágenes cerebrales para comprender mejor no solo por qué disfrutamos la música, sino también lo que significa ser humanos".