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EVOLUCIÓN NATURAL

El hallazgo de un simio extinto replantea el origen de los andares humanos

La revista 'Nature' anuncia el descubrimiento de una especie de primate que vivió hace 11,6 millones de años

Los ejemplares de 'Danuvius guggenmosi' podían colgarse de los árboles y andar sobre sus patas traseras

Valentina Raffio

A la izquierda, fragmentos ósesos del esqueleto de un Danuvius guggenmosi. A la derecha, una reconstrucción de la especie. 

A la izquierda, fragmentos ósesos del esqueleto de un Danuvius guggenmosi. A la derecha, una reconstrucción de la especie.  / Christoph Jäckle / Velizar Simeonovski

En algún momento de la historia natural, algunos miembros de la gran familia de los primates prosiguieron su camino sobre dos patas. Los expertos, que definen este proceso bipedestación, llevan décadas discutiendo sobre el origen de este fenómeno que, al fin y al cabo, sirve para diferenciar a nuestra especie (Homo sapiens sapiens) de parientes cercanos como los chimpancés (Pan troglodytes) o los bonobos (Pan paniscus). Pero ahora el debate podría dar un vuelco. Este miércoles, la revista 'Nature' anuncia el hallazgo de los restos fósiles de una especie de primate hasta ahora desconocida que podría haber sido uno de los últimos ancestros comunes entre los grandes primates y los humanos.

Esta nueva especie ha sido bautizada como 'Danuvius guggenmosi'. Sus restos fósiles se han encontrado en un yacimiento arqueológico cerca de la ciudad de Pforzen, en el sur de Alemania. Los investigadores responsables de su estudio, afiliados a la Universidad de Tübingen, explican que se trata de una especie que vivió hace 11,6 millones de años, durante el Mioceno, en la franja temporal en la que se estima que los primates y los humanos divergieron. De él se conservan 21 fragmentos óseos de cúbito, fémur, tibia, vértebras y algunos huesos de manos y pies con los que los expertos han podido reconstruir su morfología y sus andares.

La reconstrucción de algunos ejemplares de esta especie desvela que la especie se movía de una manera hasta ahora desconocida. El simio, de entre 17 y 31 kilogramos, poseía tanto extremidades superiores que le permitían colgarse de las ramas, como ocurre en el caso de bonobos y chimpancés, como extremidades inferiores que le mantenían erguido como los humanos. También se ha observado que estos animales disponían de un dedo gordo en sus patas, algo que demostraría que podían caminar sobre la planta de sus pies. Los investigadores consideran que esta recién descubierta especie ilustra la forma en la que algunos simios comenzaron a caminar sobre sus patas traseras.

Entusiasmo y dudas en la comunidad científica

"Desde que el trabajo de Charles Darwin proporcionó la base para comprender la evolución humana, una de las grandes preguntas ha sido cuándo, cómo y por qué nuestros antepasados comenzaron a caminar sobre dos pies", plantea Tracy L. Kivell, investigadora del Max Planck Institute de Antropología Evolutiva de Alemania en un artículo adjunto al estudio. Kivell argumenta que, si se acepta la premisa de que los andares humanos evolucionaron a partir de un antepasado común que comparten todos los primates, el hallazgo de esta nueva especie es la mejor prueba que tenemos para descifrar la historia de cómo la especie humana emprendió su propio camino sobre dos patas.  

El debut del 'Danuvius guggenmosi' ha suscitado gran emoción entre los expertos. David M. Alba, director del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), corrobora que estamos ante un hallazgo muy importante en el ámbito de la paleoantropología. "Es muy difícil encontrar fósiles de este tipo en buen estado de conservación que permitan reconstruir cómo se movía el animal. En este caso, además, se presentan argumentos convincentes para determinar que estamos ante un nuevo género de primate", argumenta el experto, no vinculado al recién publicado estudio. "El entusiasmo de los científicos está justificado", añade.

Paralelamente, Alba matiza este entusiasmo con un toque de escepticismo sobre algunos de las conclusiones arrojadas por el estudio. "No podemos hablar con total seguridad de que se trata del último ancestro común de humanos, chimpancés y bonobos porque harían falta ulteriores estudios filogenéticos para demostrarlo", argumenta el también coeditor de la revista 'Journal of Human Evolution'. "También es exagerado decir que nueva especie represente por sí sola el origen del bipedismo. Es cierto que estos ejemplares presentan un comportamientos locomotores desconocidos en la actualidad, pero no podemos olvidar que también se han descubierto otras especies con una combinación de movimientos", añade Alba en referencia, por ejemplo, al hallazgo de Pau (Pierolapithecus catalaunicus), una especie de primate descubierta en Catalunya.

Temas: Arqueología