POLÉMICAS JORNADAS SOBRE PSEUDOTERAPIAS

La organización del congreso de pseudociencias veta el acceso a EL PERIÓDICO

Miembros de 'Salud censurada' no permiten a este diario entrar en las jornadas, inauguradas por el payés Josep Pàmies

Monasterio de Les Franqueses, en Balaguer, donde tiene lugar el congreso ’Salud censurada’

Monasterio de Les Franqueses, en Balaguer, donde tiene lugar el congreso ’Salud censurada’

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Valentina Raffio / Olga Pereda

El recóndito monasterio de Santa Maria de les Franqueses de Balaguer (Lleida) se ha convertido este fin de semana en el escenario de un polémico congreso que lleva por título 'Salud censurada', un eufemismo bajo el que se prevé dar voz a diversas teorías sin aval científico. Los organizadores han vetado el acceso a EL PERIÓDICO argumentado que, aunque el evento estaba abierto a prensa escrita, este diario no era bienvenido. Miembros de la organización han manifestado su total rechazo a la cobertura informativa que ha dado EL PERIÓDICO a las mal llamadas terapias alternativas. Cuando las periodistas han alegado su derecho a informar y que, simplemente, estaban trabajando, los responsables del acto han asegurado que "todos trabajan, los mercenarios también". Este diario entonces ha decidido permanecer fuera del recinto y escribir su crónica desde allí, siguiendo las ponencias a través de la retransmisión por 'streaming'. Todo ello bajo la insistente mirada de los organizadores que, ante el revuelo causado por este incidente, han permanecido durante toda la tarde vigilando el acceso al perímetro del monasterio.

Este polémico evento, organizado por la asociación de plantas medicinales 'Dolça Revolució' y respaldado por el entorno del agricultor Josep Pàmies, fue anunciado hace unos meses con la participación de una decena de los más conocidos gurús de las pseudoterapias. Las ponencias han tenido lugar en una iglesia románica del siglo XII, propiedad del Ayuntamiento de Balaguer y gestionada por la regidoria de Cultura. Los organizadores esgrimen que el recinto ha sido cedido para un acto privado y que se reservan el derecho de admisión. Esto, según argumentan, incluye "no ayudar a ningún medio de comunicación con el que hayamos tenido problemas". Mientras, en el interior del monasterio y junto a más de un centenar de asistentes, cámaras afines a las mal llamadas 'terapias alternativas' han ofrecido una cobertura informativa de las charlas, cuyo eco se escuchaba incluso desde el exterior. 

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Según se desprende del programa, las ponencias abordarán temas como la defensa del uso medicinal del clorito de sodio o MMS, un químico similar a la lejía utilizado a nivel industrial que algunos curanderos proponen como remedio contra el autismo y el cáncer pero que ha sido prohibido por la Agencia Española de Medicamentos. También se hablará de "la presencia de ADN fetal en las vacunas", del "origen emocional de las enfermedades" y de "la ingesta terapéutica de agua de mar", tres supuestos que los científicos han desmontado de forma recurrente. En general, se defenderá la libertad de elección de una serie de terapias supuestamente paliativas pero que no cuentan con el respaldo de la evidencia científica y que las autoridades sanitarias ven con más que recelo. De ahí que vigilarán de cerca este 'festival de las pseudociencias', según han confirmado fuentes del Departament de Salut y varios colegios médicos a EL PERIÓDICO.

Incluso una vez empezadas las ponencias, parte de los organizadores del congreso han permanecido en la entrada del recinto para vigilar el acceso. En la mesa de inscripciones, junto a la lista de asistentes del día, se ha colocado la ya conocida 'caja de resistencia' a la que en más de una ocasión Josep Pàmies y su entorno han hecho referencia como una herramienta para recoger donativos. También se han puesto a la venta 'camisetas reivindicativas' con lemas a favor del 'MMS' y otros 'souvenirs' del congreso. Al otro lado del recinto, resguardados a la sombra de unos árboles, se ha montado una zona con 'stands' informativos relacionados con el mundo de las pseudoterapias, a la que tampoco se ha permitido acceder a las periodistas allí presentes.