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CÓMO HABLAR DE CIENCIA

Las lecciones de divulgación de Punset

Los comunicadores científicos reflexionan sobre las enseñanzas que podemos extraer de su trabajo

Pese a sus claroscuros, el barcelonés logró que toda una generación se interesara por la ciencia

Valentina Raffio

Eduard Punset, en una imagen de archivo del año 2010

Eduard Punset, en una imagen de archivo del año 2010 / JOSE LUIS ROCA

A lo largo de su vida, Eduard Punset reflexionó mucho sobre el rumbo de su vida y el significado de la muerte. Pero este miércoles, después de que la familia del escritor y divulgador científico comunicara su fallecimiento a los 82 años, han sido sus seguidores quienes han tomado el relevo para seguir con la reflexión y recordar su legado. Se le recuerda como un gran comunicador que, a pesar de sus claroscuros, consiguió que toda una generación se interesara por la ciencia.

Muchos rememoran ahora su faceta más mediática, cuando con su extravagancia, carisma y alborotada melena se dio a conocer al gran público a través del programa 'Redes', una ventana a la divulgación científica en 'prime time' que se mantuvo durante casi dos décadas. Antes de esto, sin embargo, el recorrido de este barcelonés nacido en el 1936 le llevó por caminos tan diversos como el derecho, la economía y la política. En una antigua entrevista con EL PERIÓDICO, de hecho, Punset argumentó estos cambios de rumbo diciendo que su vida nunca había sido planeada. Y quizás sea por eso que ahora sean muchos quienes le recuerden por diferentes facetas de su trayectoria.

El fallecimiento del carismático comunicador ha conmocionado de especial manera la comunidad de divulgadores y periodistas científicos, quienes recuperan ahora su legado recordando las lecciones (tanto las buenas como las malas) aprendidas de su meteórica carrera.

Empatizar con el público

"Eduard Punset tenía la increíble capacidad de conectar con la gente, algo que no todos los divulgadores científicos logran. No sabemos si era por su carisma, su pelo o su tono al hablar… pero había algo en él que hacía que el público se interesara en lo que le fuera a decir y permaneciera atento a sus explicaciones", reflexiona Pere Estupinyà, divulgador científico del cual Punset fue mentor y maestro. "Él es el ejemplo de la figura del divulgador científico como alguien en quien confiar. No hablaba de ciencia de manera neutra, sino que, gracias a su arrolladora personalidad, la gente empatizaba con él y confiaba en él para aprender", añade el actual presentador de ‘El cazador de cerebros’.  

Talento como orador

"Recuerdo que cuando estudiaba en la universidad solía preguntar a los profesores qué opinaban de Punset: mientras los de Biología hacían hincapié en algún que otro desliz científico, los de Comunicación Audiovisual alababan su talento como orador. Pero, en realidad, la opinión que más me importaba era la de la gente de a pie: "aprendemos mucho con él", me decía la mayoría. Y es que, en el fondo, si de algo trata la divulgación científica, es precisamente de esto: de aprender", reflexiona Òscar Cusó, escritor y documentalista para 'National Geographic'. 

Hacer las preguntas correctas

"Eduard Punset inspiró a toda una generación de futuros comunicadores y divulgadores científicos tanto con su programa ‘Redes’ como a través de sus libros de divulgación científica", recuerda Raül Toran, presidente de la Associació Catalana de Comunicació Científica (ACCC), de la que Punset fue uno de los primeros socios. "La principal lección que podemos aprender de él era su curiosidad innata, que transmitía al hablar de temas científicos, y su capacidad para hacer preguntas que lograran llegar al fondo de la cuestión".

Curiosidad infinita

"Punset supo, gracias a su personalidad y carácter, regar con emociones los avances de la ciencia. Puso sal y pimienta al conocimiento. Transmitió con exuberancia su curiosidad infinita por la vida y el mundo. Ahora le recordaremos como un gran divulgador a quien les gustaba a más responder que preguntar", comenta Lluís Reales, periodista científico y profesor en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Equilibrio entre entusiasmo y rigor

"De Punset aprendimos la importancia de que existan estrellas de la divulgación científica. Es decir, referentes que logren colocar temas científicos en el centro de las conversaciones cotidianas", comenta Antonio Calvo Roy, periodista científico y presidente de la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC). "De su trabajo aprendimos cuáles son los ingredientes indispensables para hablar de ciencia. Por un lado, el entusiasmo, que caracterizaba su trabajo. Por el otro, el rigor, que se desvaneció en algún momento de su carrera dando lugar a resultados un tanto confusos. Pero hoy, a pesar de todo, me quiero quedar con el Punset de los primeros años, aquel que logró que la gente se interesara por la ciencia", reflexiona.

Pensamiento crítico

"La gran lección que deberíamos aprender a través de figuras como esta es que pase lo que pase es muy importante que no idealicemos las autoridades intelectuales", reflexiona Eparquio Delgado, psicólogo, escritor y divulgador científico. "Punset fue un divulgador científico muy importante que logró conectar con muchísima gente. En sus últimos años, sin embargo, también tanteó algunos temas pseudocientíficos y de autoayuda que nada tienen que ver con la ciencia. Por eso creo que de él podemos aprender que nunca debemos bajar la guardia y que también las personas que admiramos pueden y deben ser analizadas bajo la lupa del pensamiento crítico".

Temas: Eduard Punset