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EFECTOS DEL CALENTAMIENTO GLOBAL

Las plantas redoblan esfuerzos para luchar contra el cambio climático

Un estudio desvela que los índices globales de fotosíntesis han aumentado desde la industrialización

El fenómeno permitiría a los vegetales compensar las emisiones de dióxido de carbono en la atmosfera

Valentina Raffio

Fotografía panorámica del parque de la Ciutadella de Barcelona, en una imagen de archivo

Fotografía panorámica del parque de la Ciutadella de Barcelona, en una imagen de archivo / ELISENDA PONS

Mientras el cambio climático avanza, las plantas reaccionan para (intentar) contrarrestar sus efectos. La naturaleza, de hecho, lleva desde los inicios de la revolución industrial intensificando su actividad para mitigar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) derivadas de la actividad humana. Así lo concluye un nuevo estudio publicado este mismo jueves en la revista ‘Trends in Plant Science’ en el que se demuestra que los índices globales de fotosíntesis han crecido exponencialmente y en la misma proporción que el constante al incremento del CO2 atmosférico.

El análisis ha tenido en cuenta la evolución de la producción primaria bruta (también conocido como 'terrestrial gross primary productivity' o GPP),  un índice con el que se mide la energía total generada por las plantas durante la fotosíntesis. Esta herramienta ha permitido evaluar el rendimiento de las plantas tanto a nivel individual (como es el caso de una hoja) como global (como en un ecosistema como un bosque, por ejemplo). La conclusión es que, en términos generales, la biosfera terrestre está aumentando su ritmo de trabajo para compensar la contaminación atmosférica.

"Sabemos que las plantas terrestres actualmente absorben parte CO2 del que se libera a la atmósfera por las emisiones relacionadas con la actividad humana", explica Lucas Cernusak, investigador principal del recién publicado estudio. "Actualmente este fenómeno, conocido comúnmente como el sumidero de carbono terrestre, está contribuyendo a disminuir velocidad a la que aumenta el dióxido de carbono en la atmósfera. Lo que no sabemos es qué tan fuerte es esta respuesta y cuánto tiempo podemos contar con ella", añade el experto.

No, no es una buena noticia

Este fenómeno, sin embargo, no supone una buena noticia para el medio ambiente. De hecho, los mismos investigadores responsables del recién publicado estudio matizan que el 'sobreesfuerzo' de las plantas no es suficiente. El cambio climático se relaciona con una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos (como olas de calor, sequías y tormentas) que paralelamente amenazan de manera directa la vegetación terrestre y, por lo tanto, disminuyen su capacidad de mitigar la presencia de dióxido de carbono en la atmosfera.

También cabe recordar que los ecosistemas vegetales destacan entre los principales afectados por el cambio climático. Un reciente estudio publicado en la revista ‘Nature Communications’ recuerda que bajo el aumento de las temperaturas los árboles tienden a crecer de manera más rápida pero también a morir antes de lo esperado. El tiempo en que las plantas almacenan el dióxido de carbono, por lo tanto, también está disminuyendo. Esto implicaría que el dióxido de carbono que es absorbido por árboles y plantas durante la fotosíntesis, y que es almacenado en forma de materia orgánica,  podría volver parcialmente a la atmosfera tras la muerte del árbol. 

"Todos los estudios realizados en los últimos años apuntan hacia una misma idea: la vegetación ha sido clave para contrarrestar parcialmente los efectos del cambio climático pero no podemos confiar solo en esta. Más ahora, cuando los ecosistemas vegetales empiezan a mostrar síntomas de flaqueza", argumenta Josep Peñuelas, ecólogo del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF). "Sabemos que la vegetación absorbe hasta una cuarta parte de las emisiones de COy los océanos otra. Pero ahora que ambos ecosistemas también se están viendo afectados ya no podemos contar del todo con su capacidad para 'depurar' el aire", añade Peñuelas, quien también recuerda que tras estos fenómenos se esconde el inevitable efecto cascada, un proceso que afecta al equilibrio de todo el sistema.