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FALSAS ESPERANZAS

¿Por qué la gente cree en las pseudociencias?

Las terapias autodenominadas alternativas se plantean como una solución fácil, rápida y accesible

Los expertos alertan del peligro que supone confiar en prácticas no avaladas científicamente

Valentina Raffio

Los pacientes en situación de vulnerabilidad suelen ser las principales víctimas de estos tratamientos sin eficacia alguna

Los pacientes en situación de vulnerabilidad suelen ser las principales víctimas de estos tratamientos sin eficacia alguna

En el universo de las pseudociencias hay un despropósito para cada necesidad. Desde supuestas medicinas que prometen curar cualquier cosa con diluciones de las sustancias que causan la enfermedad (como en el caso de la homeopatía), hasta disciplinas que afirman que las patologías en sí no existen sino que es todo una construcción de la mente. Planteamientos que en muchos casos rozan el esperpento pero que, sin embargo, sirven de reclamo para un gran número de pacientes en situación de vulnerabilidad. ¿Pero qué tienen las pseudociencias que las hacen tan atractivas?

"Las pseudociencias ofrecen la falsa esperanza de que todos nuestros problemas tienen una solución fácil, rápida y accesible. Son un falso consuelo al que la gente se agarra en situaciones de necesidad. La ciencia, en cambio, no puede ofrecer falsas soluciones de las que no se pueda demostrar su efectividad", explica Vicente Prieto, presidente de Círculo Escéptico, una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la promoción del pensamiento racional y crítico que, paralelamente, se sitúa entre las principales voces contra la proliferación de las pseudociencias.

Contrariamente a lo que podríamos pensar, no existe un perfil estándar de paciente que acude a este tipo de terapias. Y es por ello que los expertos alertan que, ante la amplitud del espectro de las disciplinas pseudocientíficas, cualquiera puede acabar cayendo en estas en un determinado momento de su vida, sea cual sea su nivel educativo o estatus social. Mucho más en situaciones de especial vulnerabilidad como es el caso de aquellos que se enfrentan a una enfermedad.  

Un abanico de teorías

Desde los fenómenos paranormales a las pseudoterapias sin fundamento científico, pasando por las escuelas de pensamiento que afirman ser la solución ante cualquier mal y las teorías de la conspiración más variopintas; las charlatanerías pseudocientíficas acaban por abarcar un gran abanico de posibilidades. Unos planteamientos que pueden ser más o menos inocuos hasta que, en algunos casos, se entrometen en el ámbito de la salud. Y es aquí donde empieza el peligro.

"Lo único que tienen en común las pseudociencias es que no han sido demostradas empíricamente", reflexiona Prieto. "La medicina de verdad no necesita apellidos. Si emplean palabras como: alternativa, holística, natural, tradicional, energética, biológica, entre otras, son pseudoterapias que jamás han demostrado que sirvan para otra cosa que para llenar el bolsillo del supuesto terapeuta", añade el escéptico.

Ante este panorama, la lucha contra las pseudociencias no tan solo se ha enfocado a desmentir las clásicas charlatanerías sino que, además, poco a poco debe conseguir abrir su espectro hacia las nuevas disciplinas que van surgiendo. En este sentido, Felipe Alonso-Marcos, doctor en comunicación social y experto en pseudociencias, explica: "Siempre va a haber pseudociencias puesto que parece haber una constante búsqueda por ser diferente, por probar cosas nuevas, generar estilos de vida y comprar nuevas tendencias. Es posible erradicarlas una a una, pero siempre va a aparecer una nueva".

En este sentido, Alonso-Marcos engloba todas estas pseudociencias en un conjunto de "palabrería emocional-espiritual" que se retroalimenta a través de una demanda social. "Estamos en una sociedad secularizada que ya no sabe en qué creer, pero que todavía no está lista para no aceptar no creer en nada, y exige y busca cosas nuevas en qué creer. En este caso, para muchos es más fácil creer en teorías que hacen que el mundo real y cotidiano sea más mágico antes que aceptar la realidad tal y como es", reflexiona.

Espíritu crítico

"Afortunadamente la gente está perdiendo la verguenza a hablar de ello, ya que no siempre es fácil reconocer que te han tomado el pelo. Pero ahora son cada vez son más las personas, entidades e incluso medios de comunicación que están empezando a denunciar este tipo de prácticas que, al fin y al cabo, están poniendo en peligro la salud de las personas", explica Prieto. Sin ir más lejos, en los últimos meses diferentes rotativos han relatado historias de pacientes víctimas unas estafas pseudocientíficas que, en ocasiones, les ha llegado a costar la vida.

En este sentido, el presidente de Círculo Escéptico aboga por seguir fomentando el pensamiento crítico en la sociedad: "No quiero que la gente me crea porque sí. Me gustaría que la gente no deje de hacerse preguntas y que a raíz de este proceso sean ellos mismos los que lleguen a una solución", explica. Para ello, Prieto sugiere un sencillo ejercicio de pensamiento crítico que consiste en evaluar toda disciplina, práctica o teoría mediante el planteamiento de dos simples preguntas en busca, eso sí, de una respuesta convincente y fundamentada: ¿Cómo lo sabes? y ¿Puedes demostrarlo? "Si no consiguen pasar este filtro ten casi por seguro que son pseudociencias", concluye Prieto.

Temas: Pseudociencia