19 sep 2020

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SALUD

Qué es el efecto placebo y cómo lo utilizan las pseudociencias para estafar

Este conocido efecto explica el porqué podemos sentirmos mejor aún sin pasar por un tratamiento real

Disciplinas como la homeopatía o el reiki se escudan en este fenómeno para avalar su falsa efectividad

Valentina Raffio

Qué es el efecto placebo y cómo lo utilizan las pseudociencias para estafar

Para muchos el efecto placebo es una muestra más del poder de la mente sobre el cuerpo. Pero en realidad, este conocido fenómeno viene a demostrar que nuestra confianza en un determinado tratamiento puede influir directamente en el resultado de este. Es decir, que si creemos en el funcionamiento de un fármaco, tratamiento o terapia es mucho más probable que este acabe produciendo un efecto beneficioso.

La eficacia del efecto placebo puede depender de muchos factores. Pero según apuntan algunas estimaciones, más del 30% de las personas se podrían responder positivamente a este efecto. De ahí que cualquier medicamento, tratamiento o terapia tenga que demostrar una eficacia superior a este porcentaje para demostrar su efectividad real.

En el caso de las pseudociencias, este fenómeno es utilizado como una herramienta para avalar la supuesta eficacia de unos tratamientos que no en realidad aportan beneficio alguno. Es el caso, por ejemplo, de disciplinas como la homeopatía y el reiki, que tras décadas de estudios no han conseguido demostrar que una eficacia superior al placebo. Un dato que las desacredita tanto desde el punto de vista del rigor científico sobre las que se sustentan como desde su supuesta efectividad.

¿Pero qué es realmente el efecto placebo? ¿Y de qué manera está relacionado con las pseudociencias?

El efecto placebo puede responder tanto a medicamentos como a tratamientos / pixabay

Qué es el placebo

El término placebo puede hacer referencia a dos conceptos. Por un lado tenemos el conocido como efecto placebo: un fenómeno en el que un paciente experimenta mejoras en su condición tras ingerir un medicamento sin sustancia activa alguna o bien tras pasar por un falso tratamiento. Tanto en un caso como en el otro, este fenómeno es conocido por su capacidad de obtener resultados reales (y empíricos) mediante falsos remedios.

Por otro lado, el placebo en sí hace referencia a una sustancia sin ningún tipo de principio activo que es puesta en manos del paciente como si de un medicamento real se tratara. En la mayoría de casos estos falsos fármacos están compuestos de productos inocuos como agua, solución salina o simplemente azúcar. Todo ello envuelto bajo la apariencia de un medicamento real con el que el paciente asocie una cierta efectividad.

En ambos casos la situación es prácticamente la misma: falsos remedios que en determinadas situaciones y para determinados pacientes pueden llegar a producir unos resultado reales.

Cómo funciona

Los dos factores clave que hasta ahora se han utilizado para explicar el éxito del efecto placebo son la sugestión y las expectativas del paciente. Tanto en un caso como en el otro, se considera que el hecho de que el paciente crea firmemente que algo le va a funcionar acaba produciendo un efecto real en su estado de salud.  

Este fenómeno podría explicarse - en parte - por el contexto en el que se suministran los tratamientos placebo: entornos en los que el paciente acude en busca de una cura, en los que pone su salud en manos de un experto y donde recibe un tratamiento en el que confía. Es decir, un factor clave para el funcionamiento del efecto placebo es el qué, cómo, cuándo y dónde se suministra la falsa cura.

En parte, la efectividad este fenómeno podría explicarse por cuestiones psicológicas. Pero por otro lado, de acuerdo con algunos estudios sobre el tema, el efecto placebo es capaz de desencadenar una compleja reacción neurobiológica en la que se aumentaría la producción de neurotransmisores que relacionamos con el bienestar (como las endorfinas y la dopamina). En este proceso se estimula la actividad de ciertas áreas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo y las reacciones emocionales (como en el caso del  córtex prefrontal, orbitofrontal y cingulado anterior).

Cuándo se utiliza

En la práctica clínica, el placebo es utilizado como una herramienta para hacer frente a determinadas situaciones. Es por ello que estos falsos remedios se utilizan para tratar desde pacientes hipocondríacos (que creen padecer una enfermedad inexistente) a pacientes que no pueden sobrepasar una cierta dosis de medicamentos (como es el caso de tratamientos para enfermedades crónicas).

El efecto placebo también es utilizado en los ensayos clínicos para evaluar la efectividad real de los medicamentos. En estos casos, cuando se realizan estudios sobre la eficacia real de un fármaco se dividen los participantes en dos grupos: uno de los cuales recibirá el medicamento real y el otro el placebo. En ambas situaciones la sustancia tendrá exactamente el mismo aspecto y ni médicos ni pacientes sabrán quién está tomando qué. Este método, también conocido como doble ciego, permite saber si un determinado medicamento tiene una eficacia superior a la del efecto placebo y si, por lo tanto, realmente aporta un beneficio tangible.

Tanto en un caso como en el otro, el placebo es utilizado bajo la supervisión de un profesional médico y sin coste adicional para el paciente. Dos factores que marcan la diferencia entre el placebo utilizado en medicina y el que, por otro lado, se explota desde las pseudociencias.

El placebo y las pseudociencias

Mientras que medicina el placebo es utilizado como una herramienta para hacer frente a determinadas situaciones, en el mundo de las pseudociencias el placebo es utilizado para avalar la supuesta eficacia de unas disciplinas autodenominadas alternativas.

El que quizás sea el ejemplo más claro (y más conocido) de pseudociencia que se escuda en el fenómeno es la homeopatía. En este caso, los metaanálisis realizados apuntan a que no existe ningún estudio de calidad que avale la eficacia de esta disciplina por encima del efecto placebo.