27 oct 2020

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TECNOLOGÍA Y SALUD

Nuevos avances tecnológicos para convivir con la diabetes

Nuevos pasos hacia la financiación de sistemas de monitorización de glucosa mediante sensores

Pacientes y asociaciones reclaman facilitar el acceso hacia este tipo de herramientas claves para su salud

Valentina Raffio

Sistema de monitorización de la glucosa con sensores de tipo flash

Sistema de monitorización de la glucosa con sensores de tipo flash

Vivir con diabetes significa tener que estar constantemente pendiente de los niveles de glucosa en sangre. Una tarea para la cual es necesario disponer de la información más precisa y actualizada posible para posteriormente poder tomar la decisión terapéutica más adecuada. Tradicionalmente, este proceso quedaba sujeto a continuos pinchazos en las yemas de los dedos que permitían extraer pequeñas muestras de sangre. Pero la llegada de los sistemas de monitorización con sensores de tipo flash promete mejorar el control de la glucosa y, sobre todo, la calidad de vida de los pacientes.

Esta herramienta tecnológica puede suponer un antes y un después en la vida de los pacientes diabéticos. Todo ello gracias a un pequeño sensor (del tamaño de un parche) que se adhiere a la piel y permite medir en tiempo real los niveles de glucosa en sangre y la tendencia de los mismos. Una información detallada que posteriormente es transmitida a un lector externo de datos que incluso puede sincronizarse con algunos dispositivos móviles, proporcionando alertas en caso de subidas o bajas de los niveles de azúcar en sangre.

Hace apenas unas semanas, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social anunció la financiación de estos nuevos sistemas de monitorización de la glucosa para los menores de 18 años con diabetes mellitus de tipo 1. Una medida que desde hace años reclamaban las asociaciones de pacientes diabéticos de todo el estado y que, por el momento, sigue en una fase de estudio antes de implementarse de manera definitiva en el Sistema Nacional de Seguridad Social.  Según apunta el Ministerio, se estima que hasta 13.250 menores se podrían ver beneficiados por esta nueva medida que evitará a cada persona una media de seis pinchazos al día. 

La vida con diabetes

Convivir con una enfermedad crónica como la diabetes supone enfrentarse a retos continuos para poder llevar una vida normal. Un desafío que se presenta como especialmente complicado en el caso de los niños, que deben aprender desde la más tierna edad a hacerse responsables de su propia salud. Este el caso, por ejemplo, del pequeño Joan: un niño de 7 años que fue diagnosticado con diabetes de tipo 1 con apenas 2 años y medio y que ahora convive con su enfermedad gracias a un sistema de monitorización de tipo flash.

"La vida nos cambió dos veces: el día que supimos que nuestro hijo tenía diabetes y el día que nos dijeron que podíamos disponer de una herramienta para que pudiera hacer vida normal", explican los padres de Joan, Marta Gili Segura y Ángel Rodríguez Lladó. "No hay que olvidar que un niño con diabetes es un niño con unas dificultades añadidas que depende de un control estricto de su salud", añade Gili Segura.

En este caso, la historia de Joan está muy relacionada con la de su progenitor. En la familia, ambos conviven con esta enfermedad crónica y ambos disponen de dispositivos de tipo flash para controlar los niveles de glucosa en sangre. "Los métodos tradicionales para medir la glucosa suelen ser demasiado aparatosos para poderlos asumir con normalidad. A día de hoy sigue siendo todo un show que tengas que sacar las agujas para pincharte, aunque de ello dependa tu salud", explica Rodríguez Lladó. Y es por ello que, según explica el padre de Joan, los dispositivos de tipo flash pueden llegar a "cambiar la vida" de los pacientes diabéticos.

"Al final todo se reduce a la idea de que la información es poder. Y cuanto más información dispones sobre su enfermedad, mejores decisiones puedes tomar para hacer frente a ella", concluye la madre.

El coste de la salud

Pero el acceso a esta tecnología sigue siendo, a día de hoy, un reto para muchos pacientes. El precio de mercado de estos sensores asciende a unos 60 euros la unidad, lo que en un mes equivaldría a unos 120 euros por persona (ya que cada sensor cuenta con una vida útil de 15 días). Una inversión que, según apuntan diferentes estudios, a largo plazo supondría un ahorro significativo en relación a los gastos derivados de hacer frente a las fases más avanzadas de la enfermedad.

"Estamos luchando para que esta tecnología está al alcance de todos aquellos pacientes que lo necesiten, especialmente en los pacientes con diabetes tipo 1", explica Rubén Celada, vicepresidente de la Associació de Diabètics de Catalunya (ADC). "Conocemos casos de pacientes que solo se pueden permitir un dispositivo al mes, por lo que tan solo pueden monitorizar su enfermedad durante quince días", relata Celada.

En el caso de Catalunya, la financiación de los sistemas de monitorización de tipo flash está siguiendo un camino propio marcado por el protocolo de acceso a esta tecnología marcado por la Generalitat. Un plan acordado con representantes del sector sanitario y asociaciones de pacientes y que prevé la financiación de esta tecnología en tres fases: primero para menores de 7 años, luego para menores de 18 y finalmente para todos los pacientes insulinodependientes. Un recorrido que, por el momento, sigue estancado en la primera fase de implantación.

"Necesitamos reivindicar el empoderamiento del pacientes mediante este tipo de tecnologías. Unas nuevas herramientas capaces de mejorar radicalmente la calidad de vida de las personas diabéticas y el control de una enfermedad crónica que, hoy en día, sigue siendo la de mayor tamaño en España", concluye Celada.

Cómo funcionan este tipo de dispositivos

Los dispositivos de monitorización de la glucosa mediante sensores de tipo flash funcionan mediante la conversión de diferentes dispositivos. Por un lado, los sensores en sí y, por el otro, los dispositivos que permiten la lectura y el monitoreo del estado de los niveles de glucosa. El sensor (un pequeño dispositivo redondo del que se desprende un filamento) se implanta directamente en la piel ejerciendo de puente con el líquido intersticial (el que se encuentra entre las células). De esta manera, el sensor recoge información en tiempo real del estado del paciente y la transmite a un dispositivo, ofreciendo además datos sobre la tendencia de la misma. Es decir, si nos niveles tienden a subir, bajar o estabilizarse. Esta información puede actualizarse cada cinco minutos con tal solo escanear el lector y, en algunos casos, sincronizarse con dispositivos móviles para activar alertas en caso de cambios brucos en los niveles de glucosa en sangre.