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DIARIO ASTRONÓMICO

Una buena época para disfrutar del espectáculo de nuestra galaxia

Durante el verano austral tenemos la oportunidad de realizar las mejores observaciones de la Vía Láctea

Para apreciar la belleza de nuestra galaxia hacen falta un cielo libre de contaminación lumínica

Salvador J. Ribas

Vision de 360 grados de la galaxia de la cual forma parte la Tierra, la Vía Láctea y sus contornos.

Vision de 360 grados de la galaxia de la cual forma parte la Tierra, la Vía Láctea y sus contornos.

En las noches de verano y también en el principio del otoño tenemos la oportunidad de disfrutar del espectáculo de observar la Vía Láctea. Nosotros somos unos habitantes más de esta galaxia, formada por más de cien mil millones de estrellas, como nuestro Sol, algunas de ellas con planetas orbitando a su alrededor como nuestra Tierra. Somos navegantes en este gran buque del espacio, una nave con una forma peculiar, quizá la podríamos comparar con una ensaimada por su estructura enroscada generada por los denominados brazos espirales.

Si estamos integrados en ella nunca podremos verla desde la Tierra en su totalidad, ocurre como el dicho de “los árboles no nos dejan ver el bosque”, estamos dentro de ella y lo que vemos es como se muestra nuestra galaxia desde nuestra posición. Por tanto lo que vemos en una franja blanquecina, como de leche, que corresponde al plano central de la Galaxia y els resto de objetos que la forman repartidos en todas direcciones.

Historias y leyendas sobre la galaxia

La tradición popular nos ha dejado numerosos nombres para definir como vemos la Galaxia, como el espinazo de la noche o el camino de Santiago, o también el propio Vía Láctea que procede de la tradición griega. Para la Grecia clásica era simplemente leche en el cielo, pero no una leche cualquiera si no la leche derramada por Hera mientras alimentaba al pequeño Hércules. Este héroe de la mitología, hijo ilegítimo del dios Zeus y la mortal Alcmena, necesitaba ser amamantado por Hera para poder conseguir la inmortalidad. La leyenda cuenta que la fuerza de Hércules era tal que Hera lo descubrió y lo apartó, derramándose su leche a lo largo del cielo.

En el cielo nocturno de Fuerteventura, la Vía Láctea asoma en la playa de El Roque dentro del monumento natural Cuchillos de Vigan / Carlos de Saá

Pero no solo la cultura griega buscó sus explicaciones a la Vía Láctea, aunque por motivo históricos es la que le ha acabado dando el nombre. Para las culturas asiáticas, como la china, su origen mitológico se refiere a un río de plata que separaba a dos enamorados: una princesa representada por la estrella que ahora denominamos Vega y el pastor representado por la estrella denominada Altair.

Esta separación de los enamorados solo se podía superar un día al año, el séptimo día del séptimo mes del calendario lunar, en el cual un puente formado por pájaros les permitía cruzar el río y reencontrarse. De hecho, en muchas regiones de Asia esa noche se conoce como ‘la noche de los sietes’ y celebran el día de los enamorados al estilo de San Valentín.

Cómo disfrutar del espectáculo

Óbviamente hoy en día sabemos que la Via Láctea no está hecha ni de leche ni de plata, pero no por ello debemos desaprovechar la oportunidad de buscar un emplazamiento libre de contaminación lumínica y alzar la mirada hacia el sur para poder reseguir el espinazo de la noche e incluso observar las regiones centrales situadas en el entorno de la constelación de Sagitario. Si usamos un pequeño telescopio y vamos resiguiéndola podremos repetir lo que Galileo Galilei realizó hace unos 400 años, al apuntar hacia ella su rudimentario telescopio.

De hecho cuando observamos el cielo con nuestros ojos estamos observando objetos de nuestra Galaxia, ya que la práctica totalidad de objetos que vemos forman parte de ella aunque no estén situados en el espinazo de la noche. Tan solo unos pocos objetos fuera de ella podemos observar a simple vista, es decir otras galaxias como Andrómeda o el Triángulo, o si estamos en el hemisferio sur las galaxias satélites de la Nubes de Magallanes.

Very Large Telescope de Chile bajo el cielo estrellado / ESO / Y.Beletsky

Todo lo que sabemos y nos queda por saber

Desde los tiempos de Galileo el conocimiento de nuestra Galaxia no ha parado de crecer. Actualmente sabemos que su diámetro es de unos 100.000 años-luz y su grosor es de unos 10.000, dando lugar a una Observando la Via Láctea. También conocemos que presenta algunas galaxias satélites como las ya mencionadas Nubes de Magallanes e incluso conocemos de forma indirecta que en el centro de la Galaxia se encuentran Observando la Via Láctea.

En cuanto a sus miembros, sabemos que la Vía Láctea está formada por centenares de miles de millones de estrellas, aunque eso no quiere decir que las tengamos identificadas a todas, si no tan solo una pequeña parte. Actualmente la misión espacial GAIA de la Agencia Espacial Europea (ESA) está obteniendo el mejor censo de la Vía Láctea y completará un catálogo que contendrá alrededor de un 1% de todas ellas, parece poco pero será más que suficiente para poder comprender con profundidad nuestra Galaxia y desvelar muchas incógnitas que nos esconde el espinazo de la noche.

Observando la Via Láctea

Desde el Parc Astronòmic del Montsec (http://www.parcastronomic.cat/), así como en cualquiera de los pocos emplazamientos libres de contaminación lumínica nos será posible observar e incluso fotografiar la Vía Láctea. Si queremos estar al dia de los resultados de la misión espacial GAIA podemos seguirlos mediante la App GAIA Mission desarrollada por la Universitat de Barcelona (https://www.ub.edu/web/ub/ca/sites/apps/apps_ub/gaia/gaia.html) o en el portal Gaiaverse (https://gaiaverse.eu/inicio/)

Sección elaborada en colaboración con el Parc Astronòmic Montsec - Centre d'Observació de l'Univers y el Institut de Ciències del Cosmos de la Universitat de Barcelona (ICC-UB-IEEC).

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