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CIENCIA PARTICIPATIVA

Más de 100.000 voluntarios ponen en entredicho a Einstein

Trece experimentos que se publican hoy cuestionan la visión del mundo del genial físico

Les estudios emplean datos de un videojuego que usaron personas de todo el mundo en 2016

Michele Catanzaro

Dos usuarios juegan en noviembre de 2016 con el videojuego Big Bell Test, un experimento participativo que ha puesto en tela de juicio la vision de la realidad de Einstein

Dos usuarios juegan en noviembre de 2016 con el videojuego Big Bell Test, un experimento participativo que ha puesto en tela de juicio la vision de la realidad de Einstein / ICFO

La visión de la realidad de Albert Einsten queda muy tocada, después de la publicación de un artículo hoy en la revista 'Nature' que describe 13 experimentos que la desmienten y refuerzan la visión alternativa, la de la mecánica cuántica.

Lo más notable es que estos experimentos precisaron de la participación de más de 100.000 voluntarios de todo el mundo, reclutados y coordenados por el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO) de Castelldefels. El 30 de Noviembre de 2016, los voluntarios jugaron 700.000 partidos con un videojuego 'online', produciendo un flujo de 90 millones de bits

Estos datos fueron la valiosa materia prima humana con la cual los trece laboratorios llevaron a cabo sendos test de Bell, unas pruebas diseñadas para validar la mecánica cuántica, en contraste con la visión einsteiniana.

Realismo local contra cuántica

Esta visión se conoce como "realismo local" y de entrada parece del todo razonable. "Realismo quiere decir que las propiedades de un objeto se quedan igual tanto si alguien lo observa como si no y localidad quiere decir que no hay interacciones instantáneas a distancia: si te hablo por el móvil parece que la voz llega al instante, pero en realidad la señal pasa por una serie de sitios entre mi boca y tu oreja, con una clara secuencia de causa y efecto", explica Carlos Abellán, coautor del trabajo y director de la empresa Quside, quien como doctorando del ICFO propuso la idea.

Hace más de un siglo, esta visión entró en crisis por la formulación de la mecánica cuántica, la teoría del mundo microscópico gracias a la cual hoy disponemos de ordenadores y móviles. Esta teoría supone que las partículas microscópicas tienen comportamientos del todo anómalos: su estado cambia cuando se las observa y ciertas señales se pueden propagar al instante.

En concreto, entre una pareja de partículas se puede producir el fenómeno del entrelazamiento: aunque estén a los dos lados del universo, cuando se actúa sobre una la otra siente inmediatamente el efecto. Einstein descalificó este fenómeno como “fantasmal acción a distancia”.

Para desempatar entre las dos visiones, en 1964 se concibió el test de Bell. Desde entonces se han diseñado formas cada vez más refinadas del test, que han reforzado la visión cuántica. Una de las más contundentes se alcanzó en 2015, cuando tres laboratorios emplearon un dispositivo diseñado en el ICFO para el test. Ese dispositivo empleaba pulsos de láser que generaban bits de información azarosos, que se usaban para poner a prueba el entrelazamiento.

Contribución humana

Sin embargo, usar un proceso físico para poner a la prueba otro proceso físico no convencía a algunos investigadores: los láseres y las partículas entrelazadas podían tener alguna interacción desconocida que saboteara el experimento. "Por esto nos fuimos más lejos posible de la física e intentamos generar los bits con personas, asumiendo que estas hacen elecciones libres que nada tienen que ver con lo que ocurre en los laboratorios donde se lleva a cabo el test", explica Abellán.

De aquí surgió la idea del videojuego. "Necesitábamos muchos bits de origen humano. Con un videojuego te diviertes y compites, lo cual hace que juegues más tiempo. Y además es una buena excusa para divulgar la cuántica", explica Morgan Mitchell, investigador del ICFO y coordenador del proyecto, que se bautizó “Big Bell Test”.

Aunque los 13 experimentos que los usaron pasaron todo el test de Bell, Einstein no está del todo derrotado. "Siempre se puede imaginar alguna conspiración que lo invalide", bromea Tim Taminiau, investigador de la Universidad de Delft, no implicado en el proyecto. Por ejemplo, se podría argumentar que el cerebro humano también es un fenómeno físico y el libre albedrío una ilusión.

Por esto, tras haber empleado bits extraídos de películas o de cuentas de Twitter, recientemente unos investigadores han extraído bits de la luz de estrellas de la Vía Láctea.

Ciencia del siglo XXI

“El Big Bell Test es una iniciativa fantástica: la idea de implicar a la gente en la ciencia por medio de juegos podría tener muchas aplicaciones”, afirma Tim Taminiau, investigador de la Universidad de Delft no implicado en el proyecto.

Jacob Sherson, un investigador de la Universidad de Aahrus que ha llevado a cabo diversos proyectos de “gamificación” de la ciencia también manifiesta su entusiasmo. “Es una muestra de la manera de hacer ciencia del siglo XXI: colaboraciones de gran escala entre distintos laboratorios”, afirma.

Temas: Física

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