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CIENCIA

De la crema de mi abuela al ubicuo titanio

El TiO2 igual se usa en productos cosméticos que en pintura para las paredes, como aditivo de pastas dentales, en edificios de renombre o para las prótesis

Adela Muñoz Páez

De la crema de mi abuela al ubicuo titanio

FRANCINA CORTÉS

A finales del siglo XIX mi abuela Emilia fue a estudiar magisterio a Madrid siendo la primera mujer de su pueblo que lo hizo. Aunque no ejerció porque en los pueblos los únicos que ganaban el sueldo de la familia eran los maridos, no dejó de mantenerse al día en las publicaciones literarias llegando a intercambiar correspondencia con autores como Emilia Pardo Bazán, cuyas obras recibía puntualmente en la estafeta de correos que regentaba su marido. También en esa estafeta recibía 'La moda elegante ilustrada', revista familiar en la que encontraba los patrones que usaba para coser su ropa y la de su hijo, e información sobre secretos de belleza. No sé si fue en esa revista donde encontró la fórmula magistral de la crema de belleza que le preparaban en la farmacia del pueblo, una crema milagrosa de la que desafortunadamente no conservo la receta, porque mi abuela murió a los 82 años con un cutis envidiablemente terso.

Mi abuela nació en 1889 y vivió casi toda su vida en Santisteban del Puerto, un pequeño pueblo al norte de Jaén. Unos años antes habían venido al mundo otras dos mujeres mucho más viajeras, Chaja Rubinstein y Florence Nightingale Graham, que también dieron en preparar cremas y crearon los primeros emporios de belleza femenina: Helena Rubinstein y Elizabeth Arden. Chaja nació en una familia humilde de judíos polacos en Cracovia en 1872, pero fue en Australia, país al que había emigrado en 1902, donde comenzó a comercializar su crema Valaze, cuyo ingrediente principal era la lanolina, cera de la lana de las ovejas que se contaban por millones en ese país. A ella se debe la clasificación del cutis en seco, graso y mixto y el desarrollo de productos de protección solar.

Afeites que eran exclusivos de las prostitutas

La fundadora de Elizabeth Arden, nacida en Canadá en 1878 hija de padres británicos, no se limitó a vender cremas para conservar la belleza del cutis, sino que tuvo la osadía de venderle a las señoras colorete, barras de labios y maquillajes, es decir los “afeites” que hasta entonces solo habían usado las prostitutas. Con una rivalidad personal y profesional legendaria, sentaron las bases de una industria que no ha dejado de crecer desde que ellas abrieron sus primeros salones de belleza en Europa y Estados Unidos a comienzos del siglo XX. No fueron las primeras mujeres en dedicarse a estos menesteres, Tapputi-Belatekallim, perfumista que vivió en Babilonia del año 1200 a.C., se cuenta entre sus predecesoras.

El titanio metálico es el elemento que recubre el Guggenheim de Bilbao y otros muchos edificios de Frank Gehry

Hoy se han multiplicado las marcas comerciales de esta industria en constante expansión que comercializa infinidad de productos para hidratar, rejuvenecer o reafirmar el cutis de mujeres y hombres, o bien para embellecer ojos, labios y mejillas. ¿Cómo se consigue esto último?  En la composición de maquillajes, lápices de ojos y barras de labios, nos encontramos con una gran variedad de pigmentos: desde óxidos de hierro de tonos rojizos y anaranjados, que ya usaba el hombre prehistórico en los dibujos de las paredes de las cuevas, hasta sustancias como el dióxido de titanio.

El pigmento más empleado a escala mundial

El TiO2, sustancia que conocí a fondo en mi tesis doctoral, no solo es un componente de casi todos los productos cosméticos, sino el pigmento blanco presente en la mayor parte de las pinturas de las paredes; de hecho el 98% de la producción de TiO2 se dedica a este uso y el nombre del elemento químico titanio procede del griego 'titanos' que significa 'tierra blanca'. Es el pigmento más empleado a escala mundial porque al ser muy opaco y muy blanco, refleja la luz y cubre tanto las imperfecciones de las paredes como las del cutis. Por el mismo motivo es un aditivo de las pastas dentales, de los papeles blancos, de las cerámicas y de algunos tipos de plásticos; también se añade a algunos alimentos y medicamentos para protegerlos de la luz o para darles color blanco.

Pero las propiedades del dióxido de titanio son aún más fascinantes cuando forma partículas muy, muy pequeñas; entonces se vuelve completamente transparente a la luz visible pero 'atrapa' toda la luz ultravioleta, responsable del envejecimiento y del desarrollo de cánceres, por lo que es un filtro solar eficaz en la prevención de cánceres de piel. Me ocupé de su capacidad de absorber la luz ultravioleta en mi tesis doctoral, dedicada al estudio de este catalizador capaz de captar la luz de sol y convertirla en energía química. Una de las reacciones que cataliza es la producción de hidrógeno, sustancia que puede llegar a ser el combustible del futuro, a partir de la descomposición del agua.

El titanio metálico es el elemento que recubre el impresionante museo Guggenheim de Bilbao, el Hotel Marqués de Riscal de la Rioja y otros muchos edificios diseñados por el arquitecto Frank Gehry. También son de titanio las prótesis de cadera que mi hijo, cirujano traumatológico en Toledo, implanta en personas mayores como su abuela, la hija del boticario que hace casi un siglo le llevaba las cremas a doña Emilia, que con los años terminó convirtiéndose en su suegra.

La autora de este artículo forma parte de la Red de Científicas Comunicadoras

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