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CATÁSTROFE ANCESTRAL

Los geólogos hallan indicios de una catarata en medio del Mediterráneo

Una inundación habría llenado el Mare Nostrum desde Gibraltar hace 5 millones de años

Al alcanzar el estrecho de Sicilia, las aguas habrían formado un salto de 1,5 kilómetros

Michele Catanzaro

Una descomunal catarata se formó en el medio del Mediterráneo hace 5,3 millones de años, según un estudio publicado en la revista 'Scientific Reports'. Así lo demostrarían la forma del cañón de Noto -una estructura hoy emplazada bajo el mar entre Malta y Sicilia-  que habría sido excavado por esa cascada; y una gran extensión de sedimentos descubiertos a sus pies, que serían los residuos arrastrados por el salto de agua.

La cascada es el rasgo más espectacular de la megainundación que llenó el Mediterráneo en un par de años, según la teoría seguida por el artículo. Primero, el estrecho de Gibraltar se habría cerrado causando la desecación del Mare Nostrum hace 6 millones de años. Luego, el tapón habría saltado y una descomunal cantidad de agua se habría vertido desde el Atlántico, bajando por la pendiente que estaba detrás del estrecho.

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En pocos meses, la cuenca occidental del Mediterráneo se habría llenado y el agua alcanzado el estrecho de Sicilia, donde se emplaza la barrera que la separa de la más profunda cuenca oriental. Aquí se habría producido un segundo vertido de agua, esta vez en forma de cascada alta 1,5 kilómetros.

La hipótesis de la megainundación

El estudio refuerza la hipótesis de la megainundación del Mediterráneo, presentada por primera vez en el 2009 por diversos investigadores, entre los cuales Daniel García-Castellanos, del Institut de Ciències de la Terra Jaume Almera (ICTJA-CSIC) de Barcelona, que también participa en el trabajo sobre la cascada.

Todos los investigadores consultados, incluyendo Castellanos, matizan que ese relato debe considerarse aún como una hipótesis. "Es un trabajo bonito, sobre todo por la calidad de los datos que emplea", comenta Giuliana Panieri, geóloga de la Universidad Ártica de Noruega. "Es excelente, pero solo un muestreo de los sedimentos podrá despejar las dudas", añade Maria Angela Bassetti, catedrática de geología de la Universidad de Perpignan.

"Que el Mediterráneo se desecara es algo sobre el cual discutimos desde hace treinta años", explica Bassetti. En los años 70, se detectaron estratos de sal de kilómetros de grosor en el subsuelo debajo del Mediterráneo. El hallazgo atestigua la gran crisis de salinidad ocurrida en el Messiniense, hace 6 millones de años.

A partir de aquí, las opiniones divergen. "Nosotros creemos que la crisis se debe a que el Mediterráneo se desecó por evaporación, a raíz del cierre del estrecho de Gibraltar, y luego se volvió a llenar con una megainundación en el periodo Zancliense", explica García-Castellanos, basándose en medidas y modelos teóricos.

Hay indicios de que algunos animales pudieron cruzar el mar a pie, pero muchos científicos no creen en la desecación, sino en un gran aumento de la densidad de sal. Otros cuestionan la inundación. Tampoco hay acuerdo sobre si hubo cierre del estrecho y si lo causó un movimiento tectónico o una bajada global del nivel del mar.

El hallazgo de los sedimentos

"La teoría de la megainundación se nos ocurrió enseguida cuando hallamos, en unas topografías del fondo del Mediterráneo, evidencias de un canal en el acantilado de Malta", explica Angelo Camerlenghi, del italiano Instituto Nacional de Oceanografía, coautor del artículo. En una expedición del 2015, Camerlenghi halló una gran bolsa de sedimentos (la “Unidad 2”) a los pies del cañón de Noto, que recorta ese acantilado.

"El cañón tiene la forma de herradura causada por inundaciones", observa García-Castellanos. “Los depósitos no tienen capas y son transparentes a las ondas sísmicas", prosigue. Estos rasgos apuntan a que se descargaron en un tiempo muy corto. Ahora, el equipo está buscando financiación para perforarlos y confirmar que se trata realmente de materiales erosionados.