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ANÁLISIS COMPARADO

El genoma de las termitas da pistas sobre el origen de la socialización

La clave para entender el surgimiento de las colonias de insectos podría ser una comunicación química

Investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona han comparado diversas especies sociales

Valentina Raffio

Xavier Bellés y Maria Dolors Piulachs, investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF).

Xavier Bellés y Maria Dolors Piulachs, investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF). / JOAN CORTADELLAS

Hoy en día sería prácticamente imposible entender el mundo sin el concepto de sociedad. Para el naturalista inglés Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución, el surgimiento de las sociedades complejas resultaba fascinante. De ahí su interés por estudiar los insectos hasta dar con el origen de la estructura social. Recientemente, una investigación en la que han participado investigadores del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), centro mixto CSIC-UPF, ha dado con una posible clave para entender este fenómeno: el origen de la sociabilidad de las termitas.

Cronológicamente, estos pequeños insectos podrían ser la primera muestra de socialización en el mundo animal. En la escala evolutiva, las termitas están mucho más cerca de las cucarachas (de las cuales descienden directamente) que de otros insectos sociales como las hormigas o las abejas, que surgieron 50 millones de años más tarde. La investigación sobre la sociabilidad de estos insectos, publicada en la revista Nature, Ecology and Evolution, se ha basado en la comparación del genoma de termitas y cucarachas para determinar en qué momento surgió el factor que dio pie a un desarrollo social.

Sociedades e individuos aislados

Las termitas son consideradas insectos sociales. Es decir, se estructuran en un entorno jerarquizado donde cada individuo ejerce una función. Desde su nacimiento, las termitas adoptan determinadas características morfológicas que determinarán su función en el nido. Si el insecto nace con grandes mandíbulas, será un soldado encargado de la protección de la colonia. Si la termita nace siendo ciega, será una obrera encargada de la construcción y mantenimiento del nido. Si por el contrario naciera con capacidades reproductivas, su función estará ligada a la supervivencia de la colonia. La unión de estas tres castas consigue crear colonias de hasta tres millones de individuos y nidos de entre cuatro y ocho metros de altura.

Por el contrario, las cucarachas son consideradas insectos solitarios. Cada individuo es morfológicamente autosuficiente, razón por la cual no necesitan agruparse en sociedades para sobrevivir. Dicho esto, la pregunta que surge es: ¿cuál es el factor que ha dado pie al desarrollo social de las termitas?

Xavier Bellés, investigador del IBE, comenta: "La diferencia más significativa que hemos observado es que, en las termitas, el sistema de percepción de mensajes químicos está mucho más desarrollado. Esto les ha permitido mantener una organización social ya que, a diferencia de otras especies, estos insectos se comunican por olores". La base de la evolución social de las termitas es, por lo tanto, la comunicación química. En esta misma línea, el investigador prosigue: "Hemos observado que la secreción de feromonas ejerce como mensaje químico para alertar a los soldados de la presencia de un intruso en el nido".

En la investigación se ha secuenciado y comparado el genoma de una especie de cucaracha y otra de termitas para determinar las diferencias entre ellos. Maria Dolors Piulach, también investigadora del Instituto de Biología Evolutiva, destaca: "Este tipo de estudios nos permite entender en profundidad a las cucarachas. Sobre todo, porque representan un modelo que nos permite ver qué ocurría al principio de la diversificación de las especies".

Termitas, abejas y hormigas son insectos con un comportamiento totalmente estereotipado. A nivel individual, cada insecto ejerce su función sin tener ni idea de formar parte de un organismo. Entre ellos, no hay papeles culturales que determinen su papel. En el mundo entomológico, todo se determina a partir de los genes.

El rumbo de la evolución

150 MILLONES DE AÑOS. Las termitas surgieron hace 150 millones de años de una mutación de las cucarachas. 50 millones de años más tarde, desde una rama totalmente diferente, aparecieron las abejas y las hormigas. Todas estas especies de insectos tienen en común su organización social.


EUSOCIALIDAD. Esta estructura, también llamada eusocialidad, es considerada el nivel más alto de organización en el mundo animal. Curiosamente, estas especies de insectos han desarrollado la misma estructura social usando las mismas herramientas de percepción química, pero de forma totalmente independiente. 


CONVERGENCIA. Este fenómeno de convergencia evolutiva sugiere que, evolutivamente hablando, tampoco debe de haber muchas otras soluciones. Dicho en otras palabras: en cada caso la evolución ha seguido su rumbo, pero el resultado final ha acabado siendo el mismo.

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