INFORME DE LA FUNDACIÓN ALTERNATIVAS

Expertos en política científica piden un salto de calidad en la apuesta por la investigación

No se trata solo de aumentar la financiación, sino de liberar la academia de la burocratización

Un laboratorio de investigación en València.

Un laboratorio de investigación en València. / MIGUEL LORENZO

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Si de repente le tocara la lotería a la ciencia española, probablemente no saldría del agujero. "El problema no son solo los fondos, es también la burocracia: una burocracia ciega y absurda que lo está lastrando todo", sentencia Emilio Muñoz, profesor del CSIC y coautor del Informe sobre la ciencia y la tecnología en España que la Fundación Alternativas presenta este jueves en Madrid.

"Necesitamos un gran empujón: la ciencia española no llega a ser suficientemente grande y funcional para que sirva de base a la economía y a la creación de empleo", añade Vicente Larraga, parasitólogo del CSIC y coordinador del mismo análisis.

El estudio reúne a expertos en política científica que han colaborado con anterioridad con las entidades más diversas, desde los sindicatos hasta las sociedades científicas, para hacer un diagnóstico y unas propuestas consensuadas, explica Larraga.

"La pintura que sale es bastante desoladora: mientras los países de nuestro entorno han aumentado la inversión, nosotros hemos recortado: ahora hay una brecha grave", afirma el investigador.

Aunque el informe recopile datos ya existentes, es el primero que pone por escrito de manera contundente que hay indicadores claros de que los recortes están mermando la calidad de la ciencia española. En el 2013, Australia superó a España en producción científica y la relegó a la posición 11 del mundo. Al mismo tiempo, el porcentaje de artículos excelentes (entre el 10% de los más citados en el mundo por otras publicaciones) lleva años reduciéndose. Lo mismo ocurre con los artículos con primer autor español, las patentes, y el número de empresas de I+D con menos de 50 empleados.

"La ciencia nunca da rendimientos inmediatos, es una apuesta de futuro"

Emilio Muñoz

Profesor del CSIC. Coautor del informe de la Fundación Alternativas

Es el efecto retrasado de la austeridad. "La ciencia nunca da rendimientos inmediatos, es una apuesta de futuro: la caída se va acusando con el tiempo", explica Muñoz. Larraga destaca que, entre los nuevos empleos creados desde el 2010, la fracción vinculada con la innovación es mucho menor en España que en los países que han invertido más en ciencia.

Bandazos históricos

El estudio destaca los bandazos históricos de la ciencia española: la guerra civil acabó  con la "edad de plata" y la crisis puso fin a los años de crecimiento de financiación anteriores. La caída de la inversión hizo que se pasara del 1,40% del PIB en el 2009 al 1,22% en el 2015, a la vez que la financiación estatal se reducía más del 30%. Además, el Estado sigue "maquillando" su presupuesto al inflarlo con créditos para las empresas innovadoras, la mitad de los cuales nunca se ejecutan. En los años de los recortes se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo del ámbito de la ciencia.

La escasa financiación es solo una de las "siete plagas de la política científica española", según los autores: ausencia de instituciones, indiferencia de los poderes económicos, aleatoriedad política, inestabilidad presupuestaria, burocracia que habitualmente desconoce la ciencia que tiene que gestionar, carencia de estrategias e individualismo como forma de supervivencia.

"El sistema de gestión es perverso: le pone todas las trabas a los investigadores, incluso a los que todavía tienen financiación. ítulo de la cita"

Vicente Larraga

Profesor del CSIC. Coordinador del informe de la Fundación Alternativas

"Es el sistema de gestión que es perverso: le pone todas las trabas a los investigadores, incluso para los que todavía tienen financiación. Hay desconfianza total hacia los investigadores, como si fuéramos defraudadores in pectore", afirma Larraga.

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El gran empujón pregonado por el informe se concreta en una serie de medidas urgentes. En primer lugar, aumentar los recursos: 600 millones anuales durante 6 años (como se hizo durante los años 2001 a 2008) para alcanzar el 2% del PIB en I+D. En segundo lugar, despolitizar y desburocratizar: que los científicos, por ejemplo, propusieran a los responsable de la Agencia Estatal de Investigación; que se creara una oficina científica parlamentaria; que los centros tuvieran más gestión directa con controles a posteriori, y que se creara una carrera investigadora no funcionarial. Los autores piden también más movilidad entre las instituciones de investigación y un programa de captación de talento internacional.