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OPINIÓN

Rapa Nui

Mantienen sus tradiciones y su lengua y hay trabajo gracias a un turismo aún controlado

Pere Puigdomènech

Atardecer con vistas a los moai de Hanga Roa, la capital de la Isla de Pascua.

Atardecer con vistas a los moai de Hanga Roa, la capital de la Isla de Pascua. / OLGA MARGALEF

Rapa Nui (la Tierra Grande) es una isla volcánica de dimensiones entre Menorca e Eivissa que se encuentra en el Sur el Pacífico y uno de los lugares más aislados del mundo. En una época sus habitantes crearon una cultura que nos ha dejado unos monumentos enigmáticos y que terminó con conflictos que algunos han atribuido al agotamiento de los recursos de la isla. Un artículo reciente afirma que la civilización de los rapa nuis no era tan insostenible como ha sido dicho.

Los habitantes de Rapa Nui llegaron de Ponent en barcos entre los años 800 y el 1400. Llevaban un puñado de vegetales, la gallina y la rata polinesia que, con la pesca, alimentaron una población que puede haber llegado a los 15.000 habitantes. Eran de cultura polinesia, desarrollaron una compleja organización en clanes y construyeron grandes esculturas de las que se han encontrado más de 800. Cuando el día de Pascua de 1722 el primer barco europeo llegó, las esculturas habían sido derribadas y los habitantes eran quizás 3000. No quedaban bosques y había evidencias de canibalismo.

Los hechos han sido puestos como ejemplo de colapso de una civilización como resultado de la destrucción de su entorno. Una alimentación basada en la rata, que come las raíces de los árboles y un uso de madera excesivo habrían arruinado la isla. En la revista 'Nature' se publican resultados del análisis de restos de huesos de diferentes épocas. Demostrarían que la alimentación estaba basada en un equilibrio entre vegetales, carne de gallina y productos del mar.

La llegada de los europeos a Rapa Nui no arregló las cosas. Su población fue deportada a las minas de Perú y sobrevivieron poco más de un centenar. El 1888 fue anexionada por Chile que dejó que las tierras se utilizaran para criar ovejas. Ahora son unos 6.000 de los cuales la mitad rapa nui. Mantienen sus tradiciones y su lengua y hay trabajo gracias a un turismo aún controlado. En la Isla de Pascua una parte de los jóvenes habla de independencia y como subsistir está sobre la mesa.

Temas: Chile

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