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300.000 AÑOS DE EVOLUCIÓN HUMANA

Los albores de la humanidad en Marruecos

Los primeros fósiles en el yacimiento de Jebel Irhoud aparecieron en 1961, pero fueron mal datados y catalogados como neandertales

A. M. / BARCELONA

Excavaciones en el yacimiento paleontológico de Jebel Irhoud, a unos 100 kilómetros de Marrakesh.

Excavaciones en el yacimiento paleontológico de Jebel Irhoud, a unos 100 kilómetros de Marrakesh. / JEAN-JACQUES HUBLIN

En 1961, unos mineros localizaron un cráneo y diversas herramientas afiladas de sílex en el complejo de cuevas de Jebel Irhoud, situado 100 kilómetros al este de la ciudad marroquí de Marrakesh. No era un fósil cualquiera, por lo que el médico de la explotación lo colocó en una caja con paja y rápidamente lo llevó a la Universidad de Rabat.

Los trabajos arqueológicos que se iniciaron entonces permitieron localizar más restos, pertenecientes a dos adultos y dos niños, que por error fueron catalogados como neandertales y se les estimó una antigüedad de 40.000 años. Sin embargo, un estudio posterior determinó que eran realmente 'Homo sapiens', aunque de algún grupo primitivo. Las reminiscencias arcaicas se atribuyen ahora a una persistencia de rasgos de 'Homo heidelbergensis', el antepasado común de ambas especies. Además de afilar la piedra, en el yacimiento se han encontrado evidencias de que sus primitivos moradores eran capaces de crear y controlar el fuego.

Aunque Jebel Irhoud cayó un poco en el olvido, el paleontólogo francés Jean-Jacques Hublin, hoy coordinador de los trabajos, siempre creyó que allí había algo más. Así que en el 2004, en compañía de su colega marroquí Abdelouahed Ben-Ncer, reinició los trabajos dentro de una campaña del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva, en Leipzig. El objetivo fue en un primer momento datar unas capas de sedimento intactas cercanas al emplazamiento inicial del cráneo. Quedaban por estudiar tres metros de profundidad. Y fue así como aparecieron nuevos restos, concretamente nuevas piezas craneales, mandíbulas, dientes y huesos de al menos cinco personas diferentes. "Tuvimos mucha suerte", rememora. En el 2007, un nuevo estudio aumentó la edad a 160.000 años y las últimas dataciones, muy completas, han concluido que tienen más de 300.000 años. Los trabajos han incluido sendos análisis mediante termoluminiscencia y SRE (resonancia electrónica de spin).

Jebel Irhoud "no es una sorpresa desde un punto de vista arqueológico", recuerda Carles Lalueza, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF). "Lo que ha pasado es que se ha duplicado su edad". En el norte de África hay otros yacimientos, prosigue Lalueza, en los que también está documentada la presencia humana (se han hallado de collares de conchas muy antiguos, por ejemplo).

UN TERRITORIO MUCHO MÁS VERDE

El desierto del Sárara no era en aquel tiempo la barrera infranqueable de la actualidad

En aquel tiempo, además, el Sáhara no era la barrera insalvable de la actualidad, sino un territorio verde que los humanos, o sus antecesores, pudieron atravesar sin problemas. Muy posiblemente se trataba de una región cubierta por praderas y salpicada de lagos. En Chad, más al sur, se han descubierto restos del más antiguo ancestro de la humanidad, con una antigüedad de siete millones de años.

"El norte de África ha sido durante mucho tiempo un gran olvidado en los debates sobre los orígenes de nuestra especie. Descubrimientos espectaculares como el de Jebel Irhoud son una prueba efectiva de las estrechas conexiones entre esta región y el resto del continente africano en el momento de la aparición de 'Homo sapiens'", añade Ben-Ncer.

Además, aventura Hublin, si se considera que neandertales y hombres modernos se separaron evolutivamente hace 500.000 años, no es descartable que se puedan encontrar restos de especies precursoras con una antigüedad superior a los 300.000 años.

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