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300.000 AÑOS DE EVOLUCIÓN

El enigmático origen de 'Homo sapiens'

El hallazgo de unos fósiles muy antiguos en Marruecos avala un poblamiento temprano de toda África

Los expertos consideran que convivieron simultáneamente grupos de gran diversidad genética

Antonio Madridejos

Jean-Jacques Hublin, durante unos trabajos de excavación en el yacimiento de Jebel Irhoud, en Marruecos. / REUTERS

Jean-Jacques Hublin, durante unos trabajos de excavación en el yacimiento de Jebel Irhoud, en Marruecos.
El Homo Sapiens tiene cien mil (100.000) años más de los que se pensaba.

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Las modernas técnicas de análisis genético sostienen que los hombres actuales provienen de una pequeña población de 'Homo sapiens' que vivió hace unos 200.000 años en África. Es lo que se conoce como reloj molecular: teniendo en cuenta la diversidad genética entre individuos y las mutaciones que se producen de forma natural, que siguen unos patrones de cambio evolutivo más o menos estables, es posible retroceder en el tiempo y encontrar la convergencia. Según subrayan los manuales de paleontología, diversos fósiles humanos anatómicamente modernos localizados en el este y el sur del continente avalan está hipótesis. Por ejemplo, un yacimiento bien documentado es el de Kibish, cercano al río Mo, en Etiopía, donde en 1967 se localizó un cráneo de hace 195.000 años con un volumen cerebral de 1.435 centímetros cúbicos.

Sin embargo, los restos humanos localizados en el yacimiento marroquí de Jebel Irhourpresentados esta semana por la revista 'Nature', desafían los dogmas: no solo han aparecido en el noroeste de África, una región alejada de los grandes yacimientos de la considerada cuna de la humanidad, sino que tienen una antigüedad estimada de 315.000-286.000 años, 100.000 más que los restos más antiguos atribuidos hasta ahora a 'Homo sapiens'. La cronología se ha obtenido tras datar con varios métodos diferentes las herramientas de piedra que aparecieron en los mismos estratos de los huesos. "El descubrimiento reescribe los libros de texto sobre la aparición de nuestra especie", consideró al presentar los resultados el primer autor del estudio, Jean-Jacques Hublin, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania).

COMBINACIÓN DE RASGOS

Los huesos de Jebel Irhour, sin embargo, no son exactamente iguales que los de un humano de hoy en día. Son incluso diferentes a los de Kibish. La parte delantera del cráneo muestra rasgos faciales muy modernos, pero la posterior es más arcaica. Pese a ello, los autores del trabajo no tienen dudas de que se trata de 'Homo sapiens', no de antepasados, y para confirmarlo presentan diversos análisis anatómicos de los huesos y de los dientes. Los mismos trabajos sirven para alejarlos de otras especies como 'Homo heidelbergensis', supuesto antepasado común de los neandertales y de los hombres modernos.

¿Cuándo son humanos modernos y cuando son antecesores? El problema, considera Carles Lalueza, especialista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (CSIC-UPF), es que el concepto de "especie" es muy poco preciso. Lalueza, que ha participado en diversos proyectos sobre el genoma del neandertal, dice que la moderna evolución del 'Homo sapiens' es un "complejo proceso" de constantes cruces entre poblaciones. "Nos empeñamos en ver la evolución como un árbol que se bifurca en ramas, una de las cuales acaba siendo la nuestra, pero la realidad es que es mejor hablar de un arbusto lleno de interconexiones".

Sin ir más lejos, en el yacimiento sudafricano de Florisbad se han localizado unos restos de hace 260.000 años vinculados al precursor 'Homo heidelbergensis'. Y un poco posteriores, de hace 235.000 años, son los fósiles de Rising Star, también en Sudáfrica, atribuidos a una especie humana de cerebro muy pequeño, 'Homo naledi'. 

REPRODUCCIÓN, HIBRIDACIÓN

"Normalmente se considera que dos animales son de la misma especie cuando se pueden reproducir entre ellos, pero eso, en la mayoría de las ocasiones, no lo podemos determinar con los fósiles", explica Assumpció Malgosa, profesora de Antropología Física de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Cuando no hay ADN  no hay más remedio que basarse en los restos morfológicos, "y es entonces cuando aparece la subjetividad", prosigue la investigadora, que lidera el GROB, un grupo de investigación dedicado la reconstrucción de personas y poblaciones a partir de sus restos. Ante un mismo cráneo con una característica más primitiva, insiste Malgosa, "un investigador puede considerarlo una reminiscencia arcaica dentro de una especie moderna y otro puede opinar directamente que se trata de una especie arcaica".

En la misma línea se pronuncia María Martinón Torres, paleontropóloga del University College de Londres: "En los fósiles de Jebel Irhour vemos características que nos permiten vincularlos a los 'sapiens', como el cerebro grande y una cara más grácil parecida a la nuestra". "Efectivamente podemos ver un ancestro, un grupo de población que está cambiando a lo que luego seremos nosotros -prosigue-, pero no tiene todos los rasgos. El nombre que le pongamos seguirá siendo una convención".

En principio, dos poblaciones de una misma especie pueden desarrollar incompatibilidades reproductivas con el paso del tiempo. Sin embargo, la teoría está "llena de excepciones", concluye Lalueza. Los lobos y los coyotes, y también los osos pardos y los osos polares, los consideramos especies diferentes pero se pueden aparear y tener descendencia viable. "Como genetista, estas diferencias no me interesan porque son arbitrarias. Y en paleontología la cosa está mucho peor". ¿Los neandertales y los hombres modernos son la misma especie porque llegaron a reproducirse?

NO UNA CUNA, SINO VARIAS CUNAS

Los fósiles de Jebel Irhour también cuestionan la hipótesis de que la humanidad hubiera surgido en una única cuna situada en el este o el sur de África, como siempre se ha considerado. "No se trata de una historia que ocurriera rápidamente en un Jardín del Edén. Fue una evolución más gradual y abarcó todo el continente. Así que sí realmente hubo un Jardín del Edén, fue en toda África", explica Hublin.  En opinión de Carles Lalueza, uno de los aspectos más destacados del descubrimiento es precisamente que apoya la tesis de que había "formas parecidas a 'sapiens' en todo el continente".  La expansión pudo ser rápida.


Los huesos descubiertos en África con un antigüedad inferior a los 600.000 años y superior a los 300.000 son muy escasos, lo que no contribuye a descifrar los primeros tiempos de 'Homo sapiens'. No ha sido una cuestión de mala suerte, sino de dedicación, dice Assumpta Malgosa. "Tiene que haber muchos más restos, pero apenas se ha explorado -dice-. La gente se ha focalizado en lo viejo, buscando el origen del linaje humano, en yacimientos con una antigüedad superior al millón de años". "Realmente no tenemos un panorama demasiado completo de la evolución -prosigue la profesora de la UAB-. Tenemos unos pocos restos y con ello hemos de interpretar". Aunque en el este de África se daban buenas condiciones para el surgimiento de la especie humana, "no solo estaba poblada esa parte del continente", concluye.

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