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EL ADN DE LA SEMANA

Migraciones

No existen razas puras que puedan justificar los mitos fundadores

Pere Puigdomènech

Un bote con inmigrantes intenta llegar a las costas de Grecia.

Un bote con inmigrantes intenta llegar a las costas de Grecia. / ARIS MESSINIS (AFP)

Vuelven las páginas de los periódicos y las televisiones con imágenes escalofriantes de cientos de personas que son rescatadas del mar en su viaje buscando un lugar seguro en Europa. Es uno de los grandes problemas humanos y políticos del momento y pesa sobre las decisiones que toman los ciudadanos a la hora de elegir a sus representantes políticos. Una serie de artículos en la revista 'Science' ha tratado el problema desde varios ángulos.

En ninguna parte hay una raza pura que pueda justificar los mitos fundadores

Algunos de los datos que se discuten se han obtenido a partir del ADN de las poblaciones antiguas y de las actuales. Tenemos una perspectiva cada día mejor de cómo se han formado las poblaciones en los cinco continentes. Se puede datar la formación de la especie humana en África, la salida hacia Europa y Asia y los efectos del encuentro con otras especies cercanas como los neandertales. Las actuales poblaciones europeas son el producto de diferentes oleadas de emigrantes que en algunos casos se han encontrado aisladas durante un cierto tiempo, como Cerdeña o el País Vasco. Pero en ninguna parte hay una raza pura que pueda justificar los mitos fundadores que tan a menudo se utilizan con fines políticos.

La situación en este momento es especialmente crítica cuando hay más de 250 millones de personas que viven una situación excepcional fuera de sus países. Las causas son sobre todo conflictos civiles, como en Siria, Somalia o Eritrea, pero también las grandes desigualdades entre países. También recuerdan los artículos que la movilidad es una ventaja en profesiones basadas en el talento y que no tienen barreras intelectuales, como son la ciencia y las industrias innovadoras. Se da también la paradoja de que hay países donde falta mano de obra mientras se rechaza la inmigración. En tiempos de crisis, las sociedades a menudo se cierran y echan la culpa al que viene de fuera, pero si en el mundo globalizado que tenemos continúan los conflictos y las desigualdades, el impulso de emigrar no se detendrá. Las barreras no son ninguna solución.

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