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PROGRAMA EXOMARS

El módulo 'Schiaparelli' se estrelló en Marte por un problema del ordenador

La investigación final de la ESA confirma que un "conflicto de información" ocasionó que el paracaídas y el escudo trasero se desplegaran antes de tiempo

Simulación del Schiaparelli en la superficie de Marte, en caso de haber tenido un aterrizaje sin problemas. / ESA

Simulación del Schiaparelli en la superficie de Marte, en caso de haber tenido un aterrizaje sin problemas.
Cráter dejado por el impacto del módulo Schiaparelli en Marte. A la derecha, los restos del paracaídas.

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La investigación definitiva sobre las causas del accidente del módulo Schiaparelli del proyecto ExoMars, que el pasado octubre se estrelló durante su aterrizaje en el planeta rojo, ha confirmado que el fatal desenlace fue debido a "un conflicto en la información del ordenador a bordo", según ha confirmado en un comunicado la Agencia Espacial Europea (ESA).

Todo fue bien hasta que llegó la fase final del aterrizaje. Por ejemplo, como destaca la ESA, el módulo de descenso y aterrizaje se separó sin problemas de la sonda TGO (Orbitador para el estudio de Gases Traza) e inició su viaje en solitario hacia Marte. Tres días después, el 19 de octubre, la mayor parte del descenso de seis minutos se desarrolló también según lo previsto: el módulo entró correctamente en la atmósfera, mientras el escudo térmico lo protegía en su bajada a velocidades supersónicas. 

El problema fue en el motor de frenado. Como ya sugerían los indicios preliminares de finales del pasado año, la Unidad de Medición de Inercia (IMU, por sus siglas en inglés) habría forzado la activación prematura del motor de frenado. "Es evidente que había que haber estudiado con más profundidad ciertas áreas durante la preparación, la validación y la verificación del sistema de entrada, descenso y aterrizaje", ha reconocido David Parker, director de Vuelos Tripulados y Exploración Robótica de la ESA.

La ESA describe el accidente con más precisión que en noviembre pasado. "Unos tres minutos después de la entrada en la atmósfera, el paracaídas se accionó, pero el módulo experimentó unas inesperadas velocidades de rotación". "Esta saturación resultó en una errónea estimación de la altitud (...). Así, el computador calculó que el aparato estaba en una altitud negativa (por debajo del nivel del suelo)".

SÚBITA ACTIVACIÓN DEL MOTOR

Como consecuencia, el paracaídas y el escudo trasero se desprendieron de forma prematura y se produjo "una súbita activación del motor" (tres segundos en vez 30) y la activación de los sistemas de aterrizaje. "En realidad, el módulo estaba en caída libre desde una altitud de unos 3,7 kilómetros y el impacto sucedió a una velocidad en torno a los 540 km/h", expuso la ESA.

"Todo lo que hemos aprendido nos servirá para seguir preparando la misión ExoMars 2020, que incluirá un robot explorador y una plataforma de superficie. Aterrizar en Marte es un todo un desafío, pero un desafío que debemos superar para poder cumplir nuestros objetivos finales", ha agregado Parker en el comunicado.

A pesar del aterrizaje fallido, la ESA se negó en octubre de 2016 a tachar de fracaso la misión Exomars -organizada junto a la agencia rusa Roscosmos-, puesto que el TGO sigue orbitando alrededor de Marte y está listo para realizar observaciones.

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