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EL ADN DE LA SEMANA

ADN fósil

Los sedimentos conservados en cuevas pueden aportar valiosa información sobre sus pobladores

Pere Puigdomènech

Huesos neandertales en la cueva de El Sidrón, en Asturias.

Huesos neandertales en la cueva de El Sidrón, en Asturias. / JOAN COSTA

Se acaba de dar un paso más en extraer y analizar ADN de lugares donde hasta ahora parecía impensable. En este caso se trata de sedimentos de cuevas donde había restos de especies relacionadas con los humanos de más de 400.000 años. El ADN puede terminar siendo una manera tan útil, o quizá aún más, que los restos de huesos para descubrir quién habitaba en un lugar determinado en el pasado.

El trabajo ha sido publicado en la revista 'Science' por un consorcio internacional en el que colabora un grupo de la Universitat Pompeu Fabra. Ha consistido en extraer ADN de sedimentos de varias épocas de cuevas en las se había encontrado evidencia de la presencia de homínidos, sobre todo relacionadas con los neandertales que poblaron Europa y Asia mucho antes de que el 'Homo sapiens' llegara hace menos de 100.000 años. Son siete las cuevas estudiadas de Europa, más una en Siberia, la de Denisova, donde se descubrió la existencia de una especie relacionada con los neandertales. Una de ellas es la Cauna de l'Aragó a Talteüll, en el Rosellón, donde ya se habían encontrado restos de homínidos de más de 450.000 años.

Extraer ADN tan antiguo es una proeza. Los restos de los cuerpos muertos se descompusieron hace miles de años y el ADN está en fragmentos muy cortos y mezclados con el de organismos que han vivido en el mismo lugar. Es necesario también asegurar que las muestras no se contaminan con ADN actual. Las cantidades extraídas son muy pequeñas, pero los métodos actuales de secuenciación de ADN son extremadamente eficientes. El hecho es que se han podido identificar restos de homínidos en ocho capas de sedimentos de cuatro de las cuevas estudiadas, y ello confirma la presencia de neandertales y denisovanos junto con la de muchos otros mamíferos como elefantes o rinocerontes.
La conclusión del trabajo es que nos podemos plantear buscar qué especies vivieron en algún lugar hace medio millón de años analizando el ADN de sedimentos en los que tal vez no tenemos otros tipos de restos fósiles. El ADN nos abre de nuevo una nueva ventana para investigar nuestro pasado.

Temas: Genética

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