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RECORTES EN INVESTIGACIÓN

Golpe de Trump a la ciencia espacial

El proyecto de presupuestos de la NASA elimina cuatro observatorios sobre cambio climático que iban a ser lanzados en los próximos años

También se anula el programa ARM, una nave robotizada para atrapar un asteroide y llevarlo a las cercanías de la Luna

ANTONIO MADRIDEJOS / MICHELE CATANZARO

Celebración en el centro de control de la misión Juno, en el JPL-NASA de Pasadena (California), tras llegar a la órbita de Júpiter el pasado julio. Fue uno de los últimos grandes éxitos de la agencia espacial de Estados Unidos.

Celebración en el centro de control de la misión Juno, en el JPL-NASA de Pasadena (California), tras llegar a la órbita de Júpiter el pasado julio. Fue uno de los últimos grandes éxitos de la agencia espacial de Estados Unidos. / AUBREY GEMIGNANI / NASA

Todos los analistas daban por hecho que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, daría un golpe de timón patriótico para potenciar la investigación espacial y recuperar el liderazgo diluido en los últimos años, pero la realidad ha sido muy distinta: los presupuestos presentados por la nueva Administración estadounidense han recortado un 0,9% los fondos para la NASA y se han fundido de un plumazo cuatro misiones consagradas al análisis del cambio climático y una quinta que pretendía enviar una nave a la captura de un asteroide. Ninguna de ellas se hará realidad, al menos por ahora.

El recorte del 0,9% aplicado al próximo presupuesto, hasta situarse en 19.100 millones de dólares (17.860 millones de euros), parece discreto, pero en el fondo es más que acusado si se tiene en cuenta la millonaria aportación destinada a preparar futuras misiones tripuladas a Marte, incluyendo la cápsula Orion y el cohete lanzador SLS. Como era de esperar, la ciencia pura -y más concretamente el cambio climático- sale mal parada. El proyecto, no obstante, todavía tiene que pasar por la Cámara de Representantes y por el Senado, donde podría ser modificado.

"La financiación global de la ciencia es estable, aunque algunas misiones en desarrollo no irán adelante y otras verán aumentos", argumentó Robert Lightfoot, máximo responsable de la NASA, en un comunicado publicado el pasado marzo. "Seguimos comprometidos con el estudio de nuestro planeta natal y el Universo, pero estamos cambiando nuestro enfoque dentro de los recursos de un presupuesto no muy alejado de donde hemos estado en los últimos años".

En términos económicos, la principal cancelación afecta a la misión ARM (Asteroid Redirect Mission), un proyecto presentado en tiempos de Obama constituido por una nave robotizada que se acercaría a un asteroide, lo atraparía y lo llevaría a las cercanías de la Luna, donde unos astronautas a bordo de otra nave recogerían muestras.

BAJO MÍNIMOS

"Todas las misiones [de la NASA] asociadas a asteroides están bajo mínimos", lamenta Josep Maria Trigo, experto en asteroides del Institut de Ciències de l'Espai (IEEC-CSIC) de Barcelona. "No hemos acabado de entender que hay un peligro real: hay multitud de pruebas de grandes impactos que han cambiado el clima de la Tierra", añade. Trigo no excluye que haya desempeñado un papel la alergia ideológica de la Administración de Trump al cambio climático y a la evolución (según la teoría más difundida, un asteroide extinguió a los dinosaurios).

La cancelación de ARM es "ciertamente un contratiempo, especialmente para el desarrollo de tecnología para la minería y el desvío de asteroides", comenta el especialista en ingeniería espacial Joan Pau Sánchez Cuartielles, investigador de la Cranfield University, en Londres. Sánchez Cuartielles, no obstante, recuerda que el programa había sido cuestionado con anterioridad y que, además, la NASA mantiene otros programas en este terreno, como DART.

CIENCIAS DE LA TIERRA

La primera de las cuatro misiones vinculadas al cambio climático que quedarán canceladas es el satélite PACE, cuyo lanzamiento estaba previsto para el 2022 y que se iba a dedicar a estudiar los océanos, el plancton, el vapor de agua y la atmósfera terrestre. Tampoco se lanzará OCO-3, un instrumento para analizar los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera que se iba a instalar en la Estación Espacial Internacional (ISS). La tercera ausencia será el observatorio CLARREO, también a bordo de la ISS, dedicado al estudio del clima y sus cambios. Finalmente, el DSCOVR, un observatorio meteorológico ya totalmente operativo, no concluirá su vida útil. No se han dado detalles de los motivos esgrimidos para las cuatro cancelaciones. Lo único que está claro es que la División de Ciencias de la Tierra de la NASA recibirá 1.800 millones en el 2018, 102 millones menos que en el 2017. 

"El estudio del cambio climático precisa de ventanas temporales de décadas en la recogida de datos", comenta Jordi Corbera, jefe del área de observación de la Tierra del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya. "La interrupción de programas de observación por satélite compromete la toma de decisiones a nivel global, más allá del país donde se aplican. Esto no hará nada más que aumentar los costes de actuar demasiado tarde", añade.

Finalmente, la Oficina de Educación de la NASA (ahora con un presupuesto de 115 millones de dólares) sería eliminada con el argumento de que desempeña funciones que se encuentran duplicadas en otras divisiones de la agencia. Entre otras cuestiones, la oficina desarrolla programas educativos para divulgar y fomentar la ciencia en escuelas e institutos de EEUU.

Todo para Orion y el lanzador SLS

Pese a los recortes, la Administración de Trump ha asignado 3.700 millones de dólares (3.458 millones de euros) para la cápsula tripulada Orion y para el lanzador SLS, dos programas costosísimos entre cuyos objetivos está "enviar astronautas a misiones en el espacio profundo", incluyendo Marte. Sin embargo, aún no se han presentado planes concretos de nuevas misiones al planeta rojo. Ni tampoco a la Luna.


Sí se salva de la quema el Europa Clipper, una nave para explorar la luna joviana Europa, candidata a albergar vida, aunque tampoco se le ha asignado un presupuesto concreto. Además, se le ha suprimido un aterrizador que se desprendería al llegar al satélite y que se posaría en su superficie para buscar muestras.

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