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yacimiento geológico

Los fósiles de la vida más antigua de la Tierra

Unos investigadores localizan en el norte de Canadá los restos de unas bacterias de al menos 3.770 millones de años

Antonio Madridejos

La vida dio sus primeros pasos en la Tierra hace entre 3.770 y 4.290 millones de años, cuando era todavía un joven e infernal planeta con una atmósfera tóxica. Lo hizo en forma de unos microorganismos de sencillez extrema: unas bacterias que vivían en un ambiente marino salpicado de fuentes hidrotermales y se alimentaban de hierro.

Investigadores del University College de Londres (UCL) han localizado los fósiles de aquellos procesos primigenios, ahora convertidos en impregnaciones que tiñen las rocas de color rojo, en un yacimiento del llamado Cinturón Nuvvuagittuq, una remota formación geológica de la provincia canadiense de Quebec

Antes de este descubrimiento, los microfósiles más antiguos reportados se encontraron en Australia y databan de hace 3.460 millones de años.

En la investigación, que se ha publicado en la revista científica 'Nature', han participado también investigadores de la Comisión Geológica de Noruega, Servicio Geológico de Estados Unidos y las universidades de Australia Occidental, Ottawa y Leeds.

Como la Tierra se formó hace aproximadamente 4.600 millones de años y desde entonces ha tenido una actividad geológica continua, no es fácil encontrar en la superficie terrestre unos estratos rocosos que sean testimonio de aquellos tiempos tan remotos. Uno de ellos es precisamente el Cinturón Nuvvuagittuq, que contiene rocas de cuarzo que previamente ya habían sido datadas como las más antiguas de la Tierra (3.770-4.290 millones de años). En aquella época, la zona se encontraba bajo el agua en un fondo océanico donde abundaban las fuentes hidrotermales.

SIMILARES A LAS ACTUALES

Para buscar signos de vida en ese entorno, el equipo del ULC analizó unas rocas que se consideran resultado de antiguos respiraderos hidrotermales, grietas marinas por las que fluye agua caliente hacia la superficie. En ellas, los científicos observaron tubos y estructuras filamentosas que se asemejan a las que la vida bacteriana de hoy en día forma en otros ambientes hidrotermales de fondo marino. Otras características conservadas en esas rocas, como unos gránulos de óxido de hierro y unas formaciones carbonatosas, "son también indicativas de la actividad biológica", insisten los autores.

"Nuestro descubrimiento apoya la idea de que la vida surgió en respiraderos calientes del fondo marino poco después de que se formara el planeta -explica el primer autor del estudio, Matthew Dodd-. Esta rápida aparición de la vida en la Tierra se ajusta a otras evidencias descubiertas recientemente [en Groenlandia] en sedimentos que fueron moldeados por microorganismos hace 3.700 millones de años ".

CONFIRMAR EL ORIGEN BIOLÓGICO

Para confirmar que los restos eran de origen biológico, los investigadores analizaron sistemáticamente si los tubos y filamentos hechos de hematita (un óxido de hierro) se podrían haber formado de otra manera. Se estudió, por ejemplo, si podían ser resultado de cambios de temperatura o de presión en las rocas, pero en ambos casos se consideró poco probable.

También observaron que los fósiles mineralizados están asociados a unas estructuras esferoidales que en rocas más jóvenes suelen contener fósiles, lo que sugiere que la hematita se formó cuando las bacterias oxidaron el hierro para obtener energía (y luego quedaron fosilizadas en la roca).

"Hemos encontrado filamentos y tubos dentro de estructuras de un centímetro de tamaño llamadas concreciones o nódulos, así como otras estructuras esferoidales diminutas, llamadas rosetas y gránulos, y creemos que todo es producto de la putrefacción. Son mineralógicamente idénticos a los de rocas más jóvenes halladas en Noruega, el área de los Grandes Lagos de Norteamérica y Australia occidental", explica en una nota informativa el coautor Dominic Papineau, también del UCL.

"Estos descubrimientos demuestran que la vida se desarrolló en nuestro planeta en un momento en que tanto Marte como la Tierra tenían agua líquida en su superficie -concluye Matthew Dodd-. Ello plantea cuestiones apasionantes sobre la vida extraterrestre: o encontramos vida en Marte de 4.000 millones de años o quizá la Tierra fue una excepción especial".

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