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EL ADN DE LA SEMANA

El plagio (del rector)

Pere Puigdomènech

Aula vacía de una universidad.

Aula vacía de una universidad. / FERRAN NADEU

En la prensa ha salido la noticia de que el rector de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid podría haber publicado artículos en los que habría copiado párrafos enteros de otros autores. Se trata de una acusación de plagio que está considerado un caso de malas prácticas científicas. Cuando uno de estos casos se presenta, hay que investigar la veracidad de las acusaciones. Si se confirmara que se trata de plagio, no sería aceptable que el rector continuara en sus funciones.

El plagio se produce cuando alguien publica un trabajo en el que se copian textos de otro autor sin reconocer la autoría. En los trabajos científicos es esencial este reconocimiento, al igual que sucede en la creación artística. La ley que protege los derechos de autor califica el plagio como delito. En las publicaciones científicas se están aplicando sistemas informáticos que permiten detectar si en algún artículo se contienen textos idénticos a los de alguna publicación anterior. Hay casos de gravedad desigual. Por ejemplo, se hace difícil describir métodos muy utilizados con palabras nuevas cada vez. En algunas disciplinas humanísticas es normal que se copien párrafos de algún otro autor, pero que hay que reconocer adecuadamente.

La extensión de la actividad científica y la conciencia sobre estos temas hacen que los casos de malas prácticas en ciencia hayan ido apareciendo con más frecuencia en todo el mundo. Cuando se presentan, las instituciones de los diferentes países (no es el caso de España) han desarrollado procedimientos para analizar y calificar estos casos que pueden no ser delitos, pero sí son prácticas inaceptables en investigación. En casos como el del rector de la universidad madrileña, la veracidad y la extensión de plagio debería ser verificada de forma independiente y rigurosa. Si se confirmara la existencia de plagio, sería incomprensible que continuara en las funciones. La más alta función académica no puede ser ocupada por alguien que no respeta las reglas en que se fundamenta la actividad científica e intelectual.

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