Ir a contenido

EXPLORACIÓN ESPACIAL

La ESA teme que 'Schiaparelli' se estampara en Marte por un problema en los retropropulsores

Los motores que debían frenar el descenso del módulo solo funcionaron cuatro segundos

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Simulación del Schiaparelli en la superficie de Marte, en caso de haber tenido un aterrizaje sin problemas.

Simulación del Schiaparelli en la superficie de Marte, en caso de haber tenido un aterrizaje sin problemas. / ESA

El estado del módulo espacial 'Schiaparelli', que el miércoles por la tarde debería haberse posado suavemente en la superficie de Marte, sigue siendo un misterio, pero todo indica que se produjo un problema en los retropropulsores que debían frenar la velocidad del descenso y muy posiblemente se produjo un impacto no controlado. Así lo han explicado esta mañana los responsables de la misión ExoMars en una rueda de prensa retransmitida por internet que se ha celebrado en el centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Darmstadt (Alemania).

"Todavía no estamos en condiciones de determinar cómo el módulo de aterrizaje tocó tierra", ha dicho con precaución Andrea Accommazzo, jefe de las misiones del sistema solar de la ESA. Necesitaremos más elementos para poder determinar "si el módulo sobrevivió estructuralmente o no", ha agregado. Accommazzo se ha mostrado convencido de que se podrá "saber exactamente qué pasó y explicarlo".

El fallo amenaza futuras misiones 

Los cinco orbitadores que se encuentran actualmente activos en Marte, incluido el europeo 'Mars Express', intentarán buscar a 'Schiaparelli' durante los próximos días para resolver el misterio de su desaparición. Ya se han recibido muchos datos de telemetría, pero "serán necesarios varios días para poder obtener conclusiones", advierte la ESA.


La agencia espacial confía en que la información que se obtenga permita determinar el problema y se encuentre una alternativa para futuras misiones. En el año 2020, el proyecto euro-ruso ExoMars tiene previsto el lanzamiento de un ambicioso vehículo móvil que, en principio, iba a llevar el mismo sistema de aterrizaje que ‘Schiaparelli’.

Los técnicos de la misión sabían que los seis minutos previos al aterrizaje eran los más delicados. De hecho, 'Schiaparelli' aspiraba a convertirse en el primer ingenio fabricado en Europa que se posaba con éxito en Marte puesto que el primer intento, con el pequeño módulo británico 'Beagle 2' en el año 2003, acabó también con un impacto en el último momento.  

Según la ESA, 'Schiaparelli' cumplió los planes previstos de ingreso en la atmósfera a 120 kilómetros de altura y el posterior despliegue del paracaídas cuando viajaba a unos 1.700 kilómetros por hora. También se recibió confirmación satisfactoria del funcionamiento del escudo térmico protector. Sin embargo, la señal se perdió cuando quedaba poco menos de un minuto para tocar tierra.

EL ÚLTIMO MINUTO

La hipótesis más verosímil es que se produjo algún problema en los retropropulsores. Concretamente, los técnicos de la misión han explicado que se encendieron (al menos alguno de ellos), pero luego solo funcionaron y enviaron información durante los "tres o cuatro segundos" posteriores. Si ese fue el fallo, muy posiblemente 'Schiaparelli' acabó aterrizando sin control en Meridiani Planum, donde estaba previsto el amartizaje. La estructura inferior para amortiguar el impacto final no habría sido suficiente. Como mínimo, la ESA confía en poder recuperar las imágenes captadas por el módulo durante el descenso.

El módulo 'Schiaparelli', un ingenio de forma circular y casi 600 kilos de peso, con un coste aproximado de 200 millones de euros (incluyendo el equipo de control), fue concebido esencialmente para probar un nuevo sistema de aterrizaje que ahora está en entredicho. Su equipamiento científico era escaso -llevaba una estación meteorológica- y, al no llevar paneles solares, se esperaba un vida útil breve, de entre 3 y 8 días. Es decir, que cuanto más tiempo pase, más difícil será que suministre algún tipo de información del ambiente que le rodea.

Mientras, la nave TGO (Trace Gas Orbiter), con la que 'Schiaparelli' había viajado acoplado hasta el planeta rojo, sí ha cumplido las expectativas y se ha acoplado con éxito a la órbita marciana. De TGO depende el grueso de la investigación científica que la misión ExoMars debe desarrollar en Marte. Uno de sus objetivos, sin duda el más atractivo, es determinar de dónde proceden las intrigantes trazas de metano -como han observado misiones anteriores-, un gas que en la Tierra se forma esencialmente por la actividad bacteriana. A partir de finales del año que viene, la nave empezará a suministrar información.

0 Comentarios
cargando