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La NASA envía una nave a un primitivo asteroide en busca del origen de la vida

El Bennu tiene una órbita similar a la de la Tierra y podría colisionar con esta a finales del siglo XXII

La sonda Osiris Rex recogerá muestras en el 2018 y regresará dentro de siete años

 Lanzamiento de la sonda Osiris Rex, esta madrugada en Cabo Cañaveral. / AP / CRAIG BAILEY

 Lanzamiento de la sonda Osiris Rex, esta madrugada en Cabo Cañaveral.
Lanzamiento de la sonda Osiris Rex hacia el asteroide Bennu

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La NASA ha iniciado a las 01.05 horas de la madrugada de este viernes en España una misión muy especial. La nave Osiris Rex ha despegado de Cabo Cañaveral (Florida) en un viaje de ida vuelta que durará siete años y le llevará a un primitivo asteroide denominado Bennu que puede revelar algunos de los misterios del origen del Universo y de la vida en la Tierra. La sonda tendrá también otro cometido inquietante: analizar sus características por si a finales del siglo XXII es necesario desviar su trayectoria para evitar que colisione con la Tierra.

A diferencia de otras misiones de la NASA dirigidas a asteroides, la Osiris Rex no se limita a analizar las muestras sobre el terreno y mandar los datos. Recogerá un mínimo de 60 gramos y un máximo de 2 kilos del material de la superficie y las traerá para que puedan ser examinadas a fondo. Un auténtico tesoro ya que el asteroire permanece prácticamente igual desde su formación. "Apenas ha sido alterado desde que se formó hace unos 4.500 millones de años, al mismo tiempo que la Tierra y otros planetas de nuestro sistema", ha explicado Javier Licandro, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que participa en la misión.

LAS SEMILLAS DE LA VIDA

Los meteoritos, los restos de asteroides y cometas que caen en la Tierra, pierden la mayor parte de sus materiales durante su entrada en la atmósfera, así que poder traer muestras originales tiene un valor incalculable. Nuestro planeta "ha sido golpeado desde sus inicios por asteroides, y este tipo en particular puede haber traído las semillas para que surgiera la vida, de ahí su importancia", añadió el astrónomo. La esperanza es encontrar elementos volátiles y moléculas orgánicas como aminoácidos.

Aunque Japón ya ha enviado dos misiones de ida y vuelta a asteroides, una de la cuáles concluyó con relativo éxito, ninguna de las dos fijó su objetivo en uno tan primitivo. "Es la primera vez que se va a extraer una muestra de un asteroide tan antiguo", ha subrayado Adriana Ocampo, la científica española que dirige el programa Nuevas Fronteras de la NASA.

Bennu tiene 500 metros de ancho y viaja a más de 100.000 km por hora. Su órbita casi circular lo trae a unos 300.000 km de la Tierra cada seis años, lo que lo hace más accesible. Los científicos de la NASA lo eligieron por esas características.

DOS AÑOS EN SU ÓRBITA

La llegada a Bennu está prevista para 2018. "En agosto de ese año la nave tendrá que insertarse en la órbita del asteroide para poder sobrevolarlo», explicó Ocampo. Pasará dos años examinando la roca con sus cinco instrumentos para investigar sus características y elegir minuciosamente el lugar más interesante para tomar las muestras. «Nunca nadie ha ido allí, así que no tenemos un mapa ni sabemos cómo es", afirmó.

Una vez haya seleccionada una zona propicia, recogerá con su brazo robótico muestras de su superficie y las enviará a la Tierra en una cápsula. Ésta llegará a la Tierra en septiembre de 2023.

La probabilidad de impacto de Benu contra la Tierra es muy pequeña, de una entre 3.000, pero es suficiente para que sea objeto de vigilancia. Es necesario conocer a fondo las características de esta roca de cara al desarrollo de futuras misiones capaces de desviar su trayectoria. "Nuestro sistema solar es muy dinámico y habrá que seguir observando su evolución en los próximos años", ha explicado Ocampo. 

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