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INVESTIGACIÓN PLANETARIA

La sonda espacial Juno llega a la órbita de Júpiter

La nave de la NASA empieza este martes el proceso de inserción en la órbita joviana

El principal objetivo de la misión es determinar cómo es y de qué está compuesto el núcleo del planeta

ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

Simulación de la sonda Juno de la NASA en su maniobra de acercamiento a Júpiter.

Simulación de la sonda Juno de la NASA en su maniobra de acercamiento a Júpiter. / NASA / JPL

Casi cinco años después de su lanzamiento y tras haber recorrido unos 2.800 millones de kilómetros, la sonda estadounidense 'Juno' iniciará este martes su maniobra de inserción a la órbita alrededor de Júpiter, el mayor planeta del Sistema Solar, y dará así comienzo a un estudio de 20 meses que pretende descifrar alguno de los grandes misterios del mayor planeta del sistema solar. Júpiter, rodeado de una espesa capa gaseosa que impide cualquier observación, ¿tiene un núcleo interno rocoso? Y en caso afirmativo, ¿de qué está compuesto y qué tamaño tiene? Desde la Tierra no se puede observar.

“Nuestro conocimiento de Júpiter es realmente muy superficial", admite el investigador principal de 'Juno', Scott Bolton, del Southwest Research Institute, en San Antonio (Tejas). Incluso la sonda Galileo, que se zambulló en las nubes jovianas en 1995, "no alcanzó a penetrar ni siquiera el 0,2% del radio de Júpiter", añade.

Una cámara modesta, unas fotos espléndidas

Juno no necesita una cámara de fotos para sus estudios -le basta el infrarrojo o el ultravioleta-, pero la NASA no podía dejar pasar la oportunidad y ha equipado la nave con una pequeña cámara de luz visible. Lo hace con un único objetivo: la divulgación científica o, si se prefiere, para justificar ante el contribuyente norteamericano una misión que ha costado más de 1.100 millones de dólares. De hecho, la cámara no tiene un investigador principal, sino que será el público el que decida los objetivos.


La cámara, llamada JunoCam, se ha encargado a la empresa Malin SpaceScience Systems, que ya participó en el desarrollo de equipamientos similares en anteriores misiones en Marte. Como la sonda está contantemente dando vueltas sobre sí misma, a un ritmo de dos rotaciones por minuto, uno de los retos era lograr un mecanismo para evitar que las fotos salgan borrosas.


El peso y el presupuesto han limitado las prestaciones de la cámara, pero sigue siendo lo suficientemente precisa como para esperar fotografías de Júpiter de una resolución nunca vista. Con JunoCam, las imágenes tendrán una resolución máxima de tres kilómetros por píxel en el ecuador. Sin embargo, habrá que esperar para poder ver las primeras fotos detalladas al menos dos meses porque durante la larga maniobra de inserción los instrumentos científicos estarán apagados.

Este martes, a las 05.00, hora española, la sonda, que avanza a 64 kilómetros por segundo dando vuelas sobre sí misma, encenderá su motor principal durante 35 minutos para frenar su trayectoria y ser capturada por la gravedad de Júpiter. El objetivo en un primer momento es colocarse en una órbita que pasa por encima de los polos y que dura 53,5 días terrestres. La NASA confía en que Juno, un ingenio de 3,6 toneladas de peso, sobreviva a la maniobra y posteriormente a las peligrosas radiaciones.

A diferencia de otras sondas de misiones muy lejanas largas, que normalmente llevan una pila nuclear, la sonda obtiene la energía para sus maniobras y para mantener los equipos científicos gracias a unos enormes paneles solares.

CONFIRMACIÓN DEL ÉXITO

La inserción es uno de los momentos críticos de la misión. De hecho, como admite la NASA, si Juno no es atraída, podría salir despedida y acabar alejándose del planeta de forma irremisible. Nadie podrá evitar el suspense: dada la distancia entre Júpiter y la Tierra, unos 869 millones de kilómetros, la señal de radio de confirmación del encendido del motor llegará a los controladores de vuelo una hora después, hacia las seis de la mañana.

Si la maniobra de este martes es un éxito, el proceso de inserción continuará y, a partir de agosto, la nave alcanzará una órbita definitiva de menor tamaño que le llevará a dar una vuelta alrededor del planeta cada 14 días. En total, durante su misión de 20 meses, la sonda efectuará 35 sobrevuelos a una distancia de la capa gaseosa de entre 10.000 y 4.667 kilómetros. El planeta ya fue visitado en los años 70 por las sondas 'Voyager' y 'Pioneer', y luego en los años 90 por la 'Ulysses' y la 'Galileo', pero la aproximación de Juno batirá ampliamente el récord de 43.000 kilómetros que data de 1974. "Juno se acercará a Júpiter a una distancia sin precedentes", destaca la responsable del programa de la NASA, Diane Brown.

NUEVE INSTRUMENTOS

Uno de los objetivos principales de la misión será comprender mejor de qué se compone el interior del planeta gigante, hasta ahora inobservable. Como las fotos no sirven de nada para estos menesteres, Juno lleva nueve instrumentos que primero deberán cartografiar los campos gravitatorio y magnético. También se confía en obtener información clave sobre las condiciones imperantes al momento del inicio del sistema solar, cuando el planeta gigante estaba en formación.

Hoy se sabe que Júpiter está formado principalmente de hidrógeno, pero puede ser que solo las capas exteriores se encuentren en estado gaseoso. En su interior, es probable que las altas temperaturas y las presiones aplastantes transformen el gas en una forma exótica de materia conocida como hidrógeno metálico, una forma líquida del hidrógeno parecida al mercurio de los termómetros tradicionales. El potente campo magnético de Júpiter seguramente nace de la acción de dinamo dentro de este vasto reino de líquido conductor de electricidad. Y este misterio proceso es también uno de los riesgos para la nave: así, para protegerse de las fuertes radiaciones, Juno ha debido equiparse con una armadura de titanio de 172 kilos que cubre sus instrumentos electrónicos, su computadora y sus cables eléctricos. El escudo reducirá unas 800 veces la exposición a las radiaciones.

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