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El eclipse brilla sobre el áspero paisaje de Palu

El eclipse solar captado en Indonesia el 9 de marzo de 2016.

El eclipse solar captado en Indonesia el 9 de marzo de 2016. / Fotos Danton Llapart

Las previsiones meteorológicas auguraban lo peor, pero el micro-clima variable de la zona seca de Palu en Sulawesi Central ha sonreído a los visitantes: un precioso amanecer mostraba ya el cielo totalmente despejado. En el lugar de observación, acompañados por los cánticos –al-qur’an– que desde las mezquitas llaman a la oración, los miembros de la expedición Misión Eclipse terminaban de ajustar sus equipos. En la misma localización, la expedición taiwanesa liderada por el astrónomo Li-Chun Chen y la visita sorpresa, que ha generado gran revuelo de los miembros de la popular banda indonesia Slank, quienes han llegado a Palu para ofrecer el concierto del eclipse por la tarde en el centro de la ciudad. 

No obstante, el inicio de la parcialidad, a las 7 horas 28 minutos, no se ha vivido en los alrededores de Palu con la misma claridad: nos llegan noticias que los asistentes del festival del eclipse, acampados en el distrito de Sigi, encima de la montaña, tuvieron nublado toda la mañana, aunque a las 8h 38m, momento del inicio de la totalidad, la fortuna –o el viento del eclipse– creó un claro que les permitió entrever la corona solar.

“¡Que imágenes más bonitas!” exclamaba Li-Chun Chen desde nuestra localización, astrónomo que lleva acumulado un total de más de 50 minutos bajo la sombra de la Luna a lo largo de su vida. “Terima kasih” que en indonesio significa ‘gracias’, era lo que clamaba los recién llegados desde Jakarta, la capital de Indonesia en Java, curiosos ante lo que iba a ser su primer eclipse total de Sol.

Y lo cierto es que este eclipse ha sido precioso. A destacar las impresionantes apariciones de anillos de diamante brillando en el cielo durante el segundo y tercer contacto, la luz del Sol antrando por el borde de la Luna al principio y al fin de la fase total del eclipse solar. Y una espectacular corona solar era digna de un Sol aún en ciclo de alta actividad.

A diferencia de otros eclipses, una trayectoria del Sol fijada al Este, en vertical, debido a nuestra posición en el Ecuador. Y a razón de ello, la noche ha llegado y se ha ido repentinamente, en nada más diez segundos, y las temperaturas apenas han notado variación: nuestro termómetro digital tan solo ha registrado el descenso de un grado Celsius durante los casi dos minutos de totalidad. La luminosidad ha sido la propia de los eclipses totales de Sol cercanos al mar (Kastellorizo 2006, Isla de Pasqua 2010 y Queensland 2012, con la excepción del oscuro eclipse de Islas Feroe 2015). El agua del mar refleja la luz de aquellas zonas donde es de día, proporcionando una luz ambiental que alcanza esa oscuridad en la que nos engulle la sombra de la Luna.  En esta ocasión, ver alejarse la elíptica sombra de la Luna por el mar hacia el Este ha añadido un extra de emoción al espectáculo. 

(Post publicado en Misión Eclipse)

Temas: Eclipses

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