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ASTRONOMÍA EN DIFICULTADES

El observatorio de Calar Alto, en situación crítica por falta de dinero

El centro, que cuenta con el mayor telescopio de Europa, sin contar Canarias, ya no puede abrir todas las noches

ANTONIO MADRIDEJOS / Barcelona

Panorámica del telescopio principal, de 3,5 metros de diámetros, del observatorio astronómico de Calar Alto, en la sierra almeriense de los Filabres.

Panorámica del telescopio principal, de 3,5 metros de diámetros, del observatorio astronómico de Calar Alto, en la sierra almeriense de los Filabres. / IGNASI RIBAS

El observatorio astronómico hispano-alemán de Calar Alto, ubicado en la sierra almeriense de los Filabres, se encuentra en situación crítica para poder operar con normalidad debido al drástico descenso del presupuesto, según denuncian los trabajadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC). Calar Alto cuenta con el mayor telescopio de Europa y de la España peninsular, equipado con un espejo de 3,5 metros de diámetro.    

El IAA -instituto del CSIC en Granada y principal usuario de los telescopios- advierte de que ya que "se están perdiendo horas de observación debido a la falta de personal" e incumpliendo "compromisos con la comunidad astronómica internacional" que se sirve de los telescopios almerienses. "Con el presupuesto actual no da para abrir todas las noches", afirma en conversación telefónica la investigadora Matilde Fernández, exdirectora del IAA.

Empiezan los despidos

En Calar Alto trabajaban hasta ahora 48 personas, pero la reducción de personal ya ha empezado con el anuncio de nueve despidos en los servicios de limpieza y cocina. Al resto de trabajadores se les aplicará un recorte salarial de al menos el 30%. Fernandez comenta que estas reducciones provocarán a buen seguro que los investigadores más brillantes, aquellos con posibilidad de encontrar otros trabajos, abandonen la instalación y se marchen fuera, al margen de afectar a la credibilidad del trabajo realizado en Calar Alto. 

El último director de la instalación, José María Quintana, dimitió recientemente porque, según sus palabras, con el presupuesto asignado no daba para mantener el buen nivel científico de la instalación.

Los trabajadores del IAA-CSIC recuerdan que los recortes, tras 40 años de funcionamiento de Calar Alto, obedecen a la modificación del acuerdo de gestión suscrita en abril del 2013 por los dos propietarios del observatorio, el CSIC y la Sociedad Max Planck de Alemania.

El acuerdo se tradujo en una propuesta de financiación de 2,7 millones de euros anuales, "muy por debajo de los 3,7 y 3,8 millones de euros que Calar Alto obtuvo en el 2011 y el 2012", subrayan los trabajadores. Además, con posterioridad, el comité ejecutivo de Calar Alto lo redujo hasta 2,2 millones. Por si fuera poco, prosiguen los trabajadores, "600.000 de los 2,2 millones proceden de remanentes del observatorio de años anteriores". La dotación se reduciría así a 1,6 millones, "una cantidad que imposibilita la viabilidad del centro".

Los alemanes se alejan

El CSIC, por su parte, reitera que nunca ha previsto el cierre de la instalación y atribuye los recortes al hecho de que la Sociedad Max Planck, que  hasta ahora aportaba el 50% del presupuesto, ha anunciado que quiere abandonar el centro en el 2018.

Para el personal del IAA, esta "nueva crisis" pone "en peligro" la rentabilidad de los más de nueve millones de euros invertidos en instrumentos de última generación como la cámara Panic y los espectrógrafos de alta resolución Carmenes o CAFE para mejorar la competitividad científica del observatorio, algunos de los cuales aún se encuentran en fase de desarrollo.

Dichos proyectos instrumentales, de carácter internacional, "suponen un importante retorno industrial en empresas españolas y apenas han empezado a generar resultados". La asamblea del IAA hace hincapié en la "necesidad" de que se "potencie" un observatorio como Calar Alto, el "único observatorio nacional que ofrece a la comunidad astronómica española más de 180 noches de observación al año y que permite el desarrollo de proyectos ambiciosos y que requieren gran capacidad de observación", según subraya una nota informativa.

La Sociedad Española de Astronomía (SEA) ha mostrado su "más honda preocupación" por el futuro del observatorio y ha subrayado que el esfuerzo económico necesario para salvarlo es "muy modesto" y un problema de voluntad. En un comunicado, la asociación asegura que la situación financiera "no solo no ha mejorado respecto de lo anunciado aproximadamente hace un año, sino que se sigue deteriorando", lo que pone "en peligro la continuidad a corto y medio plazo" del centro.

Temas: Astronomía

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