La fusión, una energía de origen militar

La bomba de hidrógeno de la segunda guerra mundial impulsó la tecnología nuclear y la industria posterior

La Cúpula de la Bomba Atómica, en Hiroshima, fotografiada por el ejército de EEUU tras estallar la bomba nuclear sobre la ciudad japonesa el 6 de agosto de 1945.

La Cúpula de la Bomba Atómica, en Hiroshima, fotografiada por el ejército de EEUU tras estallar la bomba nuclear sobre la ciudad japonesa el 6 de agosto de 1945. / A PEACE MEMORIAL MUSEUM HANDOUT (EPA)

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La energía de fusión tiene sus raíces en el terreno militar. Durante el desarrollo de la primera bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, algunos científicos iniciaron algunos estudios sobre la posibilidad de construir una bomba nuclear de fusión. Después de 1945, los movimientos en favor del control internacional de las armas atómicas frenaron las investigaciones, hasta que la explosión de la bomba atómica soviética en octubre de 1949 supuso el comienzo oficial de la Guerra Fría. La investigación sobre la fusión para fines militares se inició en la década de 1940 como parte del denominado 'Proyecto Manhattan', pero no tuvo un relativo éxito hasta 1952. La investigación sobre la fusión controlada con fines civiles se inició en la década de 1950.

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A partir de ese momento, las presiones militares en favor de la construcción de la superbomba se fueron imponiendo y el programa de investigaciones se centró en el desarrollo de la bomba H, de cuyo principio tecnológico se derivaría más tarde el reactor nuclear.

La fusión siempre ha sido la tecnología del futuro durante muchos años. Los expertos han previsto durante años que la fusión estaba a punto de ser una realidad. Se predijo para 1978, para 1985, para el 2000. Los expertos de los años 50 estimaban que existía un 50% de probabilidades de que la fusión tuviese desarrollo comercial en 1985. Pero todos fallaron.