El Tourmalet

El Tourmalet: ellos ya no verán ni la Vuelta ni a sus familias

El pelotón de la Vuelta, en un domingo de tragedia en Barcelona.

El pelotón de la Vuelta, en un domingo de tragedia en Barcelona. / LA VUELTA / CHARLY LÓPEZ

  • La carrera está de duelo porque cuando mueren cicloturistas atropellados se remueve el alma de los corredores que muchas veces pasan miedo en la selva de su ‘oficina’ que es la carretera.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Un domingo cualquiera puede acabar en tragedia. Ellos, como tantos otros cicloturistas, habían quedado con el grupo, con el club, como quedó Alejandro Valverde en julio con su pandilla de amigos. Él tuvo más suerte. Él lo puede contar aunque cuando se le pregunta en la Vuelta por el accidente prefiere no contestar, algo para olvidar, algo que nunca tenía que haber sucedido. Como el accidente de Barcelona porque ellos ya no verán a sus familias. Se fueron a disfrutar con la bici un domingo por la mañana, para regresar a la hora de comer y ser la diana de las bromas en casa. “¿Tanto te gusta el ciclismo que te quedas dormido viendo al pelotón de la Vuelta?”.

¿Qué daño hacen los cicloturistas en la carretera? Porque no han sido los primeros ni desgraciadamente serán los últimos mientras unos pocos crean que molestan, que por adelantarlos pierden cinco segundos en sus 'ajetreadas' vidas. Los corredores profesionales siempre cuentan los sustos que una y otra vez se llevan cuando van a la ‘oficina’ como ellos denominan a la carretera por la que entrenan. Y se juegan la vida porque siempre aparece algún conductor al que se le cruzan los cables. Y lo que es peor. Si encima los atropellan luego ni se paran a socorrerlos, como le sucedió a Valverde hace un mes y medio. Él lo pudo contar.

De la risa a la tragedia

Cuando se disputa la Vuelta, como ahora, o el Tour el mes pasado, el grupo de amigos que sale el domingo por la mañana procura hacer la ruta más corta, ajustarla a los horarios televisivos de la etapa. Y lo que sucede en la competición es su tema de conversación. Cuando uno aprieta un poco más que los demás enseguida se gana el apodo del ciclista de moda. Hay risas. Se cuentan anécdotas… pero lo que no esperan es quedarse en la carretera porque un inconsciente los ha embestido de cara cuando ellos iban por su carril, entre las risas y las ganas de llegar a casa para contar cualquier cosa alegre menos la muerte de un compañero.

Anna González perdió a su marido hace unos años. Lo atropelló un camión y se dio a la fuga. Inició una campaña de recogida de firmas que llegó al Congreso para endurecer la ley por los atropellos. Lo consiguió y logró que por una vez la mayoría de grupos políticos aparcasen sus diferencias para aprobar la iniciativa.

¿Por qué no salen más ciclistas profesionales?

Un compañero periodista perdió a su sobrina que salía en bici, otro domingo maldito, con otro automovilista que se dio a la fuga, como hizo el que arrolló a Valverde y los suyos en Murcia. ¿En qué piensan cuando dejan cuerpos tirados en la cuneta? ¿Acaso creen que la policía no los pillará?  

Muchas veces nos preguntamos por qué no salen más ciclistas profesionales. Pues por tragedias como esta. Los padres están más tranquilos si sus hijos aprenden a ser deportistas en una cancha cerrada, da igual que sea de hierba, de madera o de cemento. Porque salir a la carretera, con salvajes sueltos, es un no vivir, un sufrir de los padres hasta que el chico o la chica que quiere ser ciclista regresa a casa sano y salvo.

Una vuelta por los Países Bajos

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Los que insultan a los ciclistas, los que creen que molestan, que son bultos sospechosos que circulan por las carreteras tendrían que darse una vuelta por los Países Bajos. Hasta si eres peatón piensas que ciudades como Utrecht están más preparadas para el ciclista que para el transeunte. Pero el respeto es inmenso hasta el punto de pensar que si un día un automovilista neerlandés comete una salvajada como la de Barcelona lo último que hará es huir del lugar del accidente para perder la última esencia como ser humano.

Por eso, la Vuelta como cualquier otra competición que mueve ciclistas y proyecta el ciclismo hoy está de luto y los corredores profesionales sienten rabia, impotencia y solo piensan ¿alguna vez será la última?