El Tourmalet

El Tourmalet: hubo un tiempo en el que se ganaban etapas y hasta el Tour

Enric Mas, en el pelotón del Tour 2022.

Enric Mas, en el pelotón del Tour 2022. / MOVISTAR TEAM

  • Cuando Van Aert movió sus brazos en la meta de Calais el ciclismo español cumplió 100 etapas sin victorias en las grandes vueltas.

3
Se lee en minutos
Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

ver +

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Hubo una época en la que cuando un periodista se acercaba hasta la zona de autobuses de la salida o llegada de cualquier etapa del Tour veía y observaba prácticamente un atasco de vehículos de equipos españoles. Se recuerdan los nombres del Banesto, Kelme, Vitalicio Seguros, Clas y ONCE. Casi medio pelotón era español. Y, claro, así era fácil que siempre cayese alguna victoria de etapa en la cara sur de los Pirineos. Y hasta algún Tour… de forma consecutiva.

Hoy, como si fueran los últimos de Filipinas o los mohicanos del pelotón español, solo resiste el Movistar y, claro está, su autocar azul es fácil de identificar en las entrañas del Tour.

Hace unos días un corredor profesional español, ausente, como tantos otros, de esta edición de la ronda francesa, comentaba que no querría estar en la piel de Enric Mas, el líder del conjunto telefónico, por la tremenda presión que tiene que soportar. Él presume y por lo meos habrá que creerlo que se siente por fin dichoso al haber llegado aquí como líder único de un Movistar, debido a la baja de Alejandro Valverde, recuperándose poco a poco del atropello que sufrió por parte de un conductor al que se le cruzaron los cables y del que luego se ha sabido que se trataba de un agente retirado de la Guardia Civil.

La cita de Valverde

Los enviados especiales españoles, sobre todo los radiofónicos, lo tienen más claro puesto que solo deben efectuar guardia ante la puerta del autobús del Movistar y no repartirse y hasta correr como antaño de un lugar para otro. Recuerdo como en 2014, tras la retirada de Alberto Contador por caída, una nube de periodistas se reunió junto al bus del Movistar. Salió Valverde y no se pudo reprimir: “Vaya ahora que se ha retirado Alberto todos estáis aquí”.

El martes, cuando Wout van Aert levantó los brazos, o mejor dicho movió las manos como si fueran las alas de su patrocinador privado, batió un récord al conseguir la victoria en solitario en la meta de Calais. Con su éxito se cumplieron 100 etapas consecutivas en grandes vueltas sin que ningún español logrará el triunfo. El último ciclista en conseguirlo fue Ion Izagirre en la etapa de la Vuelta que finalizó en la estación de Formigal (2020).

Si la estadística elimina Giro y Vuelta y se centra tan solo en el Tour no hay una victoria española desde la que firmó Omar Fraile, también baja este año, en el aeródromo de Mende en 2018, cuya ascensión se realizará la próxima semana.

Enric Mas y Mikel Landa

Por poner dos ejemplos. Mas, en el Tour, y Mikel Landa, en el Giro, destacan por ser corredores regulares, que están siempre en las posiciones de honor de las etapas, con los mejores, pero no son cazadores de etapa y los que podrían conseguir estos pequeños botines o no están aquí porque todavía se encuentran en periodo de formación ciclista (léanse los nombres de Carlos Rodríguez o Juan Ayuso) o se han convertido en gregarios, papel extraordinariamente recompensado en las nóminas mensuales.

Noticias relacionadas

Hubo un tiempo en los que Óscar Freire ya se habría anotado alguna victoria en Dinamarca, en los que Abraham Olano o Melcior Mauri habrían luchado por ganar la contrarreloj de Copenhague y en los que Purito Rodríguez habría intentado seguir la estela de Van Aert al demarrar en una cota de montaña que le venía como anillo al dedo. Y sin citar los apellidos más ilustres de Miguel Induráin, con su colección de Tours, o de Contador, triunfador y siempre aspirante a lo más alto del podio de París.

¿Habrá victoria española este año en el Tour? La esperanza no se pierde. Enric Mas respondió en la conferencia de prensa previa al inicio de la carrera que no va a atacar porque se lo pida el aficionado desde el sofá. Solo faltaría. Pero, sin duda, una victoria suya, al menos para animar la tertulia en el autobús del Movistar, sería algo así como una dicha con aspiración divina.