Antecedentes deportivos

Zubeldia y Gesink, los ciclistas que triunfaron tras fallarles el corazón

Haimar Zubeldia, durante un entrenamiento.

Haimar Zubeldia, durante un entrenamiento. / ETXEONDO

  • El ciclista vasco acabó el Tour de 2012 en sexta posición tras sufrir un episodio de fibrilación auricular persistente.

  • El corredor neerlandés también fue sexto en la ronda francesa al año de haber sido operado del corazón.

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Haimar Zubeldia (44 años) corrió el Tour de 2012, donde acabó sexto, con un gran secreto. Su corazón se había puesto rebelde mientras estaba en febrero de aquel año de vacaciones ‘activas’ (familia y bici) en Gran Canaria. Se debió someter a una pequeña intervención coronaria y estar dos meses retirado del deporte. Oficialmente solo se informó de que sufría un problema muscular. Y si se considera al corazón como un músculo, Zubeldia no engaño. El último día, en París, reunió a los periodistas y confesó, con sentimientos de emoción y tranquilidad, el susto que tuvo en invierno y sus temores a que nunca más se volviera a subir a una bici. "el problema que he tenido ha sido un asunto del corazón. Los médicos lo llaman fibrilación auricular persistente, pero es lo que toda la vida se ha conocido como arritmia", reconoció por aquel entonces.Robert Gesink sigue siendo a los 35 años uno de los gregarios de confianza de Primoz Roglic. En la primavera de 2014 tuvo que convocar una conferencia de prensa en los Países Bajos. Unos días antes había abandonado la Vuelta al País Vasco sin aclarar la causa. La retirada no se debía a ningún resfriado, cansancio o tendinitis. "Sentí un dolor corto e intenso en el pecho que derivó a continuación en un estado de ansiedad". Su corazón estaba hiperventilado. Y tuvo que ser operado. No llegó a tiempo para el Tour, pero sí a la Vuelta. Y ya lleva desde entonces cinco rondas francesas, otras cinco españolas y un Giro.

La baja de Agüero

Kun Agüero, delantero del Barça, no es el primer deportista de alto nivel que sufre problemas en el corazón, que debe retirarse un tiempo de la alta competición. Pero los casos de Zubeldia y de Gesink demuestran que tras el susto inicial, las pruebas, los dictámenes médicos, el quirófano, si es necesario, y la rehabilitación consiguiente, se vuelve para regresar al más alto nivel y acabar, lo que siempre es complicado y sin ‘avería’ previa en el corazón, entre los diez primeros del Tour. Gesink, por ejemplo, lo hizo en 2016, un año después de la operación, con un sexto puesto, antes de dedicarse plenamente a la labor gregaria en el Jumbo.

Robert Gesink, en una imagen de archivo.

/ JUMBO VISMA

Zubeldia contó en 2014 que estando de vacaciones en Gran Canaria con su mujer y sus dos hijas salió a entrenar y sin llevar un ritmo fuerte su corazón llegó a alcanzar un pico de 200 pulsaciones por minuto, lo que el corredor comprobaba a través de su pulsómetro. Se fue a urgencias y no detectaron nada anormal. Se tranquilizó, pero al día siguiente, vuelta a lo mismo. Regresó al País Vasco, comenzaron las pruebas y tuvo que someterse a una cardiovisión, procedimiento que se emplea para que el corazón recupere su ritmo normal. "Me durmieron cinco minutos con propofol, el fármaco que mató a Michael Jackson, y me colocaron en el pecho las palas de reanimación", explicó por aquel entonces a ‘El Correo’. Unas descargas para volver a la normalidad.

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Con apenas 20 días de competición se presentó al Tour y aunque no era el plan inicial llegó en sexta posición en la victoria de Brad Wiggins. Se retiró en 2017 y aunque dejó el ciclismo de alta competición sigue a los 44 años al máximo nivel. En este 2021 ha acabado la Quebrantahuesos y la Titan Desert en segunda posición.Gesink, explicó en 2014, que acostumbraba a sufrir una arritmia al año, que sus retiradas en varias carreras de las que se celebran al inicio de año, como la Tirreno-Adriático, era debido a los latidos irregulares, a la ansiedad posterior y que repercutía en su rendimiento. Llegó a competir llevando puesto un marcapasos. En mayo 2014 fue operado. Vive en El Tarter (Andorra) y si este año tuvo que abandonar el Tour no se debió a sus viejos problemas cardiacos sino a un gran castañazo, con golpe en la cabeza, que lo mantuvo en observación en un hospital francés. Hay vida deportiva para un corazón rebelde.

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