Ciclismo

Muere Pérez Francés, mito del ciclismo

Pepe Pérez Francés, en una imagen de 2014.

Pepe Pérez Francés, en una imagen de 2014. / JORDI COTRINA

  • Tenia 85 años y falleció en Barcelona, su ciudad adoptiva adonde llegó en primera posición en la etapa del Tour de 1965.

  • Fue uno de los grandes corredores de los años 60 del siglo pasado, con un podio en París y dos segundos puestos en la Vuelta.

4
Se lee en minutos
Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

ver +

Era de los pocos que entraba en el camerino de Paco Martínez Soria cuando terminaba la actuación en el teatro Talia del Paral.lel, la avenida que unía a ciclista y actor. Pepe, para los amigos, y José para el resto de la humanidad. Ese era el nombre de pila de Pérez Francés, un ciclista de raza, un mito de este deporte, que falleció el jueves en Barcelona. Tenía 85 años y hasta que el cuerpo dijo basta rodaba con la bici, eternamente limpia, sobre la que demostraba una fuerza descomunal para una persona de su edad.

Fue el Alejandro Valverde de los años 60, el que respondía en cualquier terreno y el que fue tercero en el Tour de 1963 por detrás de Jacques Anquetil, al que admiraba, y de Federico Bahamontes, ambos, por años que pasasen, nunca tuvieron una armonía de cariño y admiración.

Pepe nunca quiso estar delante de las cámaras. Prefería vivir en el anonimato en el Poble Sec, donde vivió tantos años, hasta que cruzó el Paral.lel para instalarse muy cerca del antiguo teatro Arnau.

Enero de 2014

Allí fue el lugar de la cita, una tarde de enero de 2014. Tenía por aquel entonces 77 años y salía los días alternos en bici. "Solo cinco minutos de entrevista, nada más". Era reacio y posiblemente nunca se fió de los periodistas. Costó Dios y ayuda dar con él y sobre todo que diera el sí, aunque gracias a la gestión de Jaume Mir, el hombre del bigote, 'Taxi Key', cuyo corazón se paró en 2019 para no conocer el drama de la pandemia, Pepe accedió al encuentro.

Los cinco minutos se hicieron eternos. Fueron cuatro horas de conversación muy cerca de donde su familia regentó tantos y tantos años un bar. Él tenía a su Paral.lel de frente por lo que era fácil que los recuerdos de su gran gesta ciclista recobrasen vida en su memoria. 4 de julio de 1965. Era la segunda de las tres veces que el Tour llegó a Barcelona. La etapa partió de Aix les Thermes para llegar a la capital catalana después de 240 kilómetros, de los que Pepe se hizo en solitario 223. Ya cruzó escapado por la frontera de Bour Madame y recibió el calor del público que se había lanzado a las calles, al Paral.lel donde le aguardaba la familia en la puerta del bar Las Banderas. Venció y llegó a París en sexta posición en la victoria de Felice Gimondi.

Una época dorada

Gimondi, Anquetil, Poulidor, Julio Jiménez, Simpson, Ocaña, Merckx... fueron los nombres que iban surgiendo durante esas cuatro horas de maravillosa conversación con Pepe. Se cerró la libreta de notas. Solo había que escucharlo. Hablaba de una época irrepetible de grandes héroes del ciclismo, de su nieto al que iba a ver siempre que podía a Tarragona, y de la ruta entre Barcelona y el Ordal, que hacia varias veces a la semana "menos cuando llueve, que ya me mojé bastante de profesional".

Pérez Francés, cántabro de nacimiento y catalán de adopción, se había convertido en otro mito entre los cicloturistas barceloneses. Presumía y era tan cierto como que cada mañana amanece que con 50 años se enteró que los ciclistas de la Vuelta a España entrenaban por su Ordal y allí se fue para ponerlos a todos en fila india y sacarse un poco la ‘carbonilla’ como dicen los profesionales de este deporte.

Pérez Francés, en su victoria de Barcelona en el Tour de 1965.

/ ARCHIVO / PACO ALGUERSUARI

Un domingo primaveral este periodista circulaba en bici por la Zona Franca de Barcelona y aparecieron dos cicloturistas. La obligación en la carretera dicta el saludo. Uno de los cicloturistas no dejaba de hablar. "Es él", enseguida se pensó. A los pocos minutos el acompañante susurraba para disipar cualquier duda: "es Pérez Francés". Sin descubrir la identidad fue el instante para proclamar su admiración y contarle la pasión que la madre de este periodista sentía por el ciclista. Pepe estaba feliz de que alguien lo reconociera y le recordase sus gestas ciclistas. Hasta el Paral.lel no dejó de hablar y surgieron los nombres de su época, sin olvidar a un joven gregario llamado José Miguel Echávarri (el técnico con el que Induráin ganó los cinco Tours), por el que Pérez Francés sentía admiración.

Noticias relacionadas

Esos recuerdos también surgieron en la conversación de 2014. Era su día de descanso. A la mañana siguiente volvía al Ordal. "Tengo que salir con gente más joven porque los de mi edad no aguantan mi ritmo". El que lo convirtió en la estrella del equipo Ferrys, el ciclista que fue sexto en el Tour de 1965 y séptimo en 1961. Dos veces acabó la Vuelta en segunda posición (1962 y 1968), tercero en 1961 y 1964 y quinto en el Giro de 1967, un mito de los 60.