La ronda española

Vuelta 2021: Jakobsen gana el esprint antes de la gran cita con la alta montaña

  • El velocista neerlandés se impone en La Manga con los candidatos a la victoria, liderados por Primoz Roglic, pendientes de la subida de este domingo a Velefique, en Almería.

Fabio Jakobsen celebra su victoria en La Manga.

Fabio Jakobsen celebra su victoria en La Manga. / LA VUELTA / CXCLING

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Si se levanta la vista en la parte más estrecha de la Manga solo se ve agua a ambos lados, brava en el mar Mediterráneo y más tranquila en el mar Menor, allí donde desgraciadamente mueren peces por falta de oxígeno. Ni una montaña. Nada, absolutamente nada, que haga adivinar que en 24 horas los corredores estarán a más de 1.800 metros de altitud, en una cumbre de verdad, de las que encadenan kilómetros, más allá de subidas exageradas que obligan a bailar sobre la bici y a veces a trazar curvas en vez de ir en línea recta.

Ruedan los corredores a casi 60 por hora, porque el viento les da de espaldas pero parece que realmente sea un empujón en el culo, una carretera recta a través de La Manga y, entre edificios, sin tierra virgen más allá de la playa, el aire se cuela en el sentido favorable. Nadie toca el freno, hay escapatorias, es casi como si rodasen en la recta de un velódromo, es el escenario perfecto que cualquiera de los grandes velocistas de la historia habría querido para exhibirse, desde Miquel Poblet, pasando por Rik van Looy, sin olvidar a Mario Cipollini y más recientemente a Mark Cavendish; esprints en los que también se lucía Txomin Perurena y Óscar Freire que por algo ha sido tres veces campeón del mundo y un mito a los 45 años.

Y Fabio Jakobsen ya lo es, en su vuelta a la vida, en su recuperación de operaciones, de cicatrices, con nuevos dientes, a falta todavía de algún paso más por el quirófano, para volver a arreglar su nariz, por ejemplo. Jakobsen es un esprinter de raza que el año que viene, ya totalmente olvidada la caída de Polonia, en 2020, donde casi pierde la vida, podrá exhibirse en el Tour.

 Segunda victoria en la Vuelta, empate a triunfos con su contrincante belga (él es neerlandés) Jasper Philipsen, que en La Manga murciana se tiene que conformar con la tercera plaza de la etapa al ser superado también por el italiano Alberto Dainese.

"Ahora tocará, como dice mi director, hidratarse bien, comer lo justo y necesario y estar pendiente de llegar a meta", cuenta Jakobsen. Habla de la montaña y del tormento que supone la escalada para los velocistas que viven ajenos a lo que sucede delante y que se enteran de la victoria, afortunados son ahora, porque se lo cuentan sus técnicos, desde el coche, a través de los pinganillos. Hace año se daba el caso de que preguntaban a los aficionados que seguían las incidencias de la etapa en la radio. Así sabían lo que había ocurrido.

Porque lo que pasará este domingo en Velefique, cima de Almería, montaña seria con 13 kilómetros de subida, nunca por debajo del 6,4%, y con rampas máximas del 15, lo verán Jakobsen, Dainese y Philipsen desde el 'autobús', el grupo en el que los velocistas suben las cumbres de cualquier cordillera solo preocupados con no llegar a meta con el control cerrado. Alguno se queda por el camino, obligado a hacer las maletas e irse a casa.

Por delante, explica Primoz Roglic, le da igual que lo ataque el Movistar (Enric Mas y Superman López) o el Ineos (principalmente Egan Bernal) porque "todos están muy fuertes", aunque el equipo español está más tocado que el británico tras la baja de Alejandro Valverde, operado con éxito de su fractura en la clavícula derecha. Llegar la Vuelta a Murcia sin Valverde era como si las tropas romanas hubiesen desfilado sin Julio César tras una de sus victorias. El año que viene volverá. 

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