El Tourmalet

El Tour de las llegadas en bajada

Oficialmente hasta este martes solo se han programado dos llegadas en alto, en las dos primeras etapas, ya que Tignes no obtuvo esta catalogación

Los ciclistas del Tour, en el momento de abandonar Andorra.

Los ciclistas del Tour, en el momento de abandonar Andorra. / LE TOUR

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Contra gustos no hay nada escrito y los de Christiam Prudhomme, director del Tour, se decantan a favor de las etapas de montaña que terminan en bajada. Otros especialistas, aficionados, ciclistas y periodistas, igual preferían otro diseño de etapas, alguna llegadita más con carretera empinada, aunque fuera una subida de 'cabras' de las habituales de la Vuelta; corta, a veces de apenas un kilómetro, a la que sería un pecado considerar como una montaña de verdad, pero que activan jornadas que, de otra manera, terminarían en un esprint masivo... en la Grande Boucle para que ganase Mark Cavendish y enviara a hacer puñetas el récord de Eddy Merckx.

Por cierto, cuenta Merckx que, a pesar de que no le quita el sueño que el esprínter británico le quite su plusmarca, no tiene nada contra Cavendish al que admira y explica que, cuando 'Cav' era más joven y al igual que otras promesas del ciclismo iba a correr a Bélgica, él lo acogía en su casa para que no fuera a un hotel, como hacía con otros jóvenes de brillante futuro. Y que Cavendish fue el único que, antes de irse, dejó perfectamente limpia y ordenada su habitación.

El repaso al recorrido

Pero a lo que iba. Si repasamos el recorrido del Tour superado hasta ahora, oficialmente, solo se han programado dos llegadas en alto; las dos primeras jornadas en Bretaña, allí donde ganaron Julian Alaphilippe y Mathieu van der Poel. Y nada más, porque, aunque la segunda etapa alpina ascendió a Tignes, la pancarta de la cima estaba situada a un kilómetro de la meta. Y así se ha llegado a los Pirineos. Durante la segunda semana de competición, mucho más sosa que la primera, tal vez uno de los inicios de Tour más intensos que se recuerdan, nadie vibró con alguna meta en altitud, ya que el doble paso por el Ventoux acabó con un largo descenso para que ganase Wout van Aert la etapa. Y, las dos jornadas iniciales en los Pirineos, se han resuelto en un descenso y en un llano.

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Afortunadamente, este miércoles y este jueves, llegan las dos montañas con meta de verdad en las alturas, sobre todo en el col de Portet, por encima de las nubes de Saint Lary, y después a Luz Ardiden tras el paso por el Tourmalet, la montaña más famosa de la historia de la carrera y que da vida a este blog.

También es cierto que con más llegadas en alto y viendo el estado de forma de Tadej Pogacar la clasificación general, lejos de cambiar, podía haber marcado todavía más diferencias a favor del corredor esloveno. Pero de lo que no cabe duda es que habría activado mucho más la pelea entre sus perseguidos y la lucha por el podio de París.