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La ronda italiana

Giro 2021: Egan Bernal entra en crisis

  • La ‘maglia rosa’ muestra flaqueza por primera vez durante la inédita y dura subida a Sega di Ala.

  • Todavía con dos llegadas en alto, la duda está ahora en saber si el apuro del líder fue solo pasajero.

Daniel Martínez anima a la ’maglia rosa’, en crisis, durante el ascenso a Sega di Ala.

Daniel Martínez anima a la ’maglia rosa’, en crisis, durante el ascenso a Sega di Ala. / AFP / LUCA BETTINI

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Una carrera como el Giro no solo se gana atacando en los momentos clave. El triunfo, en ocasiones, llega al camuflar el día malo que cualquier figura siempre acostumbra a tener en una prueba de tres semanas. Y, como este miércoles, cuando la ‘maglia rosa’ no puede esconder que las piernas no responden igual que en etapas precedentes, entonces es el momento de resistir, de perder el menor tiempo posible y, sobre todo, encomendarse a la gracia divina de tener a un gregario llamado Daniel Martínez al lado, que anima para que Egan Bernal, el afectado, compruebe que no está solo mientras asciende con torpeza por las cumbres de Italia.

La figura de Miguel Induráin siempre sirve como ejemplo; no solo en la gloria de las victorias, sino para explicar cómo superaba los momentos de crisis. En 1993, en el último suspiro de la montaña, a punto estuvo de perder el Giro en las cuestas de Oropa. Un letón llamado Piotr Ugrumov lo puso contra las cuerdas y su director, José Miguel Echávarri, en el coche, se saltó todos los controles y se ganó una buena multa solo para sacar la cabeza por la ventanilla y gritarle a Induráin que su rival estaba a ocho segundos.

Sestriere y Chiappucci

Y el propio Induráin tuvo que sufrir hasta el límite de su existencia, también en Italia aunque en la ruta del Tour, cuando llegó la pájara subiendo a Sestriere en la ronda francesa de 1992. Claudio Chiappucci subía desbocado y las piernas del campeón navarro dolían más que otros días. Ahí salvó el segundo triunfo en París.

En un puerto de los Alpes meridionales, llamado Sega di Ala, inédito en el Giro, Bernal no fue el Egan de días anteriores, el que atacaba sobre la tierra sin asfaltar de los Abruzos, el que subía con bravura por el Zoncolan y el que dejaba a todos tirados en los Dolomitas. Fue una ‘maglia rosa’ que mostró fragilidad y que no pudo aguantar el tremendo tirón de Simon Yates, unas veces tan fuerte y otras tan irregular, en compañía de Joâo Almeida.

Victoria de Dan Martin

En un momento determinado, en las rampas más duras y mientras Dan Martin se dirigía a la meta para imponerse en solitario, Bernal se soltó para dejar terreno de por medio a Yates. Y suerte tuvo que a su lado estaba su compatriota y compañero en el Ineos, Daniel Martínez, para animarlo y marcarle un ritmo que solo le hiciera temblar pero que al final no le ocasionase un problema insalvable en la clasificación general.

Para mayor fortuna, Damiano Caruso se había soltado antes que él. El segundo clasificado, que pedaleaba por detrás, solo pudo conectar con el líder y conseguir luego en la meta una escasa renta de tres segundos al acelerar ya en la zona vallada.

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Pero varias preguntas quedaron en el aire. ¿Era solo la crisis de un día? ¿Fueron únicamente los habituales vaivenes tras la jornada de descanso? ¿O es que el cuerpo de Bernal ha comenzado a decir basta? Porque algo parecido le sucedió a Simon Yates en el Giro de 2018. Quedan cuatro etapas con dos finales en alto (viernes y el sábado). Quizá la gran suerte de Bernal es que a diferencia de Yates hace tres años no tiene detrás a un rival tan consistente y peligroso como era Chris Froome, que al final lo noqueó y le birló la victoria.