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La ronda italiana

Egan Bernal se queda solo en el Giro 2021

  • La ‘maglia rosa’ gana en solitario una etapa recortada en los Dolomitas y amplia las distancias con todos los adversarios.

  • El líder ataca en el ascenso al Passo Giau y nadie puede seguirlo, en un día en el que Evenepoel pierde 24 minutos.

 

Egan Bernal besa a su novia María Fernanda, en la meta de Cortina d’Ampezzo.

Egan Bernal besa a su novia María Fernanda, en la meta de Cortina d’Ampezzo. / GIRO DE ITALIA

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Egan Bernal se ha quedado solo en este Giro; solo ante el peligro… solo él puede perder una ronda italiana que tiene en el bolsillo de su ‘maglia rosa’ tras la extraordinaria exhibición que dio este lunes en unos Dolomitas recortados por el mal tiempo. Pero, seguramente, de haberse mantenido el guion original, la etapa habría tenido el mismo resultado o incluso con mayores diferencias a favor del ciclista colombiano del Ineos.

Desde que la carrera partió de Turín, y salvo el lapso inicial con el arte de la contrarreloj que dibuja con torpeza, Bernal está haciendo lo que le da la gana en este Giro. Ataca cuando quiere y de la forma que desea porque además de ser el más fuerte todos, por una razón u otra, le van dejando el camino hacia Milán como si fuera una autopista libre por la que no circulan los coches.

Unos, desgraciadamente, como Mikel Landa, porque se accidentan y se van al hospital. Otros, como Simon Yates, segundo de la general desde el Zoncolan y hasta este lunes, porque solo fue flor de un día para perder 2.37 minutos en Cortina d’Ampezzo. Y, sobre todo, porque quien estaba llamado a ser su gran rival, Remco Evenepoel, ya está más fuera que dentro de este Giro al ceder 24 minutos y descender de la séptima a la 19ª plaza de la general.

La organización quiso recortar la gran etapa por los Dolomitas. Seguramente en los tiempos de la épica del ciclismo, cuando se bajaban puertos helados en manga corta y se afrontaban las cuestas del Tour en un tórrido julio con ‘maillots’ de lana, los corredores hubiesen circulado por la Marmolada y el Passo Pordoi (dos mitos en la historia ciclística de Italia). Y aunque Louison Bobet, Charly Gaul y Luis Ocaña se hubiesen retorcido de cabreo, los tiempos han cambiado y si hace frío se recortan las etapas, aunque seguramente el resultado no hubiese variado mucho en una jornada con la ‘maglia rosa’ al ataque y todos los rivales de Bernal llegando a meta uno a uno, para demostrar que 153 kilómetros, guste o no, hacen tanto o más daño que los 212 programados.

Y hasta casi fue de agradecer, en un ciclismo que enfoca los ataques en la zona de vallas de las etapas de montaña, que Bernal emprendiera la ofensiva a cinco kilómetros de la cima del Passo Giau, el único ‘monumento’ salvado en un día de perros, aunque el colombiano corriese con tanta soledad que ni se le vio por la tele ante la imposibilidad de que los enlaces aéreos pudieran volar entre montañas sin visibilidad.

El ataque del líder

Bernal atacó cuando se dio cuenta que solo Hugh Carthy, ahora tercero de la general, se mantenía en un grupo de seis ciclistas que perseguía a Antonio Pedrero, que nada pudo hacer cuando fue capturado y adelantado por la ‘maglia rosa’.

A partir de ahí, Bernal solo se preocupó de no caer en el descenso y ganar en solitario para dejar el Giro a tiro. ¿Quién lo atacará en las tres metas en alto que quedan en el libro de la ronda italiana? ¿Quién? ¿Damiano Caruso, ahora segundo en la general, pero que se apuntó al Giro como ayudante de Landa?

El ciclista italiano estará super feliz de conservar tan honorífica posición y más pendiente de que no lo atosiguen por detrás, por ejemplo un resucitado Romain Bardet (ahora séptimo, a 2.28 minutos de su plaza), que de intentar una ofensiva suicida contra Bardet, algo así como si un futbolista no muy hábil quisiera regatear a la mejor estrella del balón.

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Bernal, el mismo que antes de cruzar la meta se quitó el chubasquero para que todos vieran su ‘maglia rosa’ y salir en las fotos con el uniforme del líder, solo debe temerse a sí mismo porque en el Giro aunque vayas líder el sobresalto puede surgir en cualquier momento. Y si no que se lo pregunten a Steven Kruijswijk, que se estampó contra un bloque de hielo en el descenso del Agnello cuando tenía amarrado el Giro 2016. Aquella edición de la ronda italiana no la ganó Vincenzo Nibali, sino que la perdió el corredor neerlandés por su accidente en una bajada.

Este martes, jornada de descanso.