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LA FLECHA VALONA

Alaphilippe, Roglic y Valverde, el trío del muro de Huy

El campeón del mundo gana la Flecha Valona por delante del corredor esloveno y el ciclista murciano que el domingo cumple 41 años

Alaphilippe, con el jersey arcoíris, gana la Flecha Valona por delante de Roglic y Valverde.

Alaphilippe, con el jersey arcoíris, gana la Flecha Valona por delante de Roglic y Valverde. / EFE / JULIEN WARNARD

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Huy es un muro belga en cuya subida hay capilllas de la Virgen y otros santos. Es algo así como una empinada carretera, de poco más de un kilómetro, que sirve a los ciclistas para hacer penitencia, para no atacar demasiado pronto (como le ocurrió a Primoz Roglic) o para no quedarse más rezagado de la cuenta (como le sucedió a Alejandro Valverde). Pero, sobre todo, para no precipitarse y actuar en el momento justo, como hizo Julian Alaphilippe para apuntarse la victoria, la tercera Flecha Valona en el palmarés.

Aspiraba Valverde a un sexto triunfo, plusmarquista absoluto de una carrera que, entre otros, han ganado Fausto Coppi, Eddy Merckx y Bernard Hinault y de lo poco que conserva Lance Armstrong (vencedor en 1996) en un palmarés borrado por el dopaje. Quería Valverde la victoria, pero su tercer puesto sonó a gloria, porque a punto de cumplir los 41 años (el domingo, en plena disputa de la Lieja-Bastoña-Lieja) nada, absolutamente nada, se le puede exigir a un ciclista que es un mito en activo y el que ahora está meditando si cuelga definitivamente la bici este año o continúa dando guerra en 2022. De hecho, las últimas posiciones alcanzadas sirven como prueba para permanecer un año más en el pelotón: cuarto en la Volta, séptimo en la Itzulia, quinto en la Amstel Gold Race y tercero en la Flecha Valona. Por lo menos, disfrutando de este deporte, sin motivos para sentirse viejo, es razonablemente lógico que Valverde no tenga prisa para instalarse en un coche del Movistar a animar a un equipo que le cuesta coleccionar triunfos si él no los consigue.

La Flecha es una carrera que se resume a lo que sucede en la ascensión final al muro de Huy. Puede haber una fuga, como sucedió este miércoles, como ocurre siempre. Sabe el pelotón que capturará a los aventureros del día. Y los escapados van acercándose a la meta de la prueba conscientes que antes de llegar a Huy los capturarán sin que nadie los indulte por el camino.

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Y fue allí donde actuó el trío que peleó por la victoria. A Roglic, que se estrenaba en la prueba, que desconocía la dureza de Huy, se le secó la boca antes de tiempo para atacar el primero. Tremendo error porque Alaphilippe sabía que la paciencia era una virtud añadida si quería volver a lograr la victoria y a hacerlo por primera vez vestido con el jersey arcoíris como campeón del mundo. Valverde, quizá, conocía la dificultad añadida de pelear contra dos corredores mucho más jóvenes que él, pero la entrada al muro le pilló algo rezagado y ya tuvo que hacer un esfuerzo extra y hasta subirse a la acera para ocupar un honorífico puesto en el podio de la clásica belga.