LA ETAPA REINA

El Ineos coloca el cerrojo en la Volta a Catalunya 2021

  • El conjunto británico muestra su poderío y sitúa a tres corredores (Yates, Porte y Thomas) en las primeras plazas de la general.

  • Solo el corredor colombiano Esteban Chaves burla la vigilancia del equipo del líder para triunfar en Port Ainé.

  • Valverde, cuarto de la general, es el único ciclista español que se mantiene en las plazas de honor de la clasificación.

Esteban Chaves triunfa en la cima de Port Ainé.

Esteban Chaves triunfa en la cima de Port Ainé. / EFE / TONI ALBIR

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Como si en vez de un equipo fuera una apisonadora, el conjunto Ineos ha decidido colocar algo más que un cerrojo a la Volta. Ver para creer. Ver incluso para pensar si no parece un abuso. Tres eran tres los miembros del Ineos que desde este jueves están colocados en las primeras plazas de la general, un podio al completo con hombres vestidos de negro y rojo, con Adam Yates, como líder; Richie Porte, un antiguo ganador de la ronda catalana en segunda posición, y Geraint Thomas, todo un vencedor del Tour, en la tercera plaza de la tabla.

 ¿Y por detrás? Por detrás solo Alejandro Valverde, como si fuese una especie de oasis en el ciclismo español. A un mes de cumplir los 41 años, y con la casi única excepción de los ausentes Mikel Landa y Ion Izagirre, ambos se reservan para la Vuelta al País Vasco, no asoma ningún corredor nacido al sur de los Pirineos capaz hoy por hoy de imponerse en una ronda por etapas de una semana como es esta Volta que ha llegado a su edición número 100.

Parece un oasis, entre ciclistas que dan la impresión de haber frenado su progresión. Marc Soler fue la primera figura en quedarse nada más comenzar la subida a Port Ainé. Y estos ciclistas españoles, teniendo tan cerca en edad a esa generación brutal, exagerada, apoteósica, brillante, no son capaces ni tan siquiera de acercarse a los logros que consiguen sus oponentes. Pogacar gana el Tour mientras Van Aert y Van der Poel viven duelos magníficos en cualquier clásica, hasta el punto de hacer amar este deporte más allá de las banderas y los idiomas. Son tan y tan buenos que hasta llevan el combate al barro del ciclocrós.

Tímido ataque de Mas

Enric Mas, segundo en la Vuelta 2018, fichado a bombo y platillo por el Movistar, quinto del Tour y quinto de la ronda española el año pasado, que está muy bien, fantástico, pero siempre, siempre, desgraciadamente, por mucho empeño y coraje que le ponga, siempre, como este jueves camino de Port Ainé después de atacar, cede unos metros al pelotón de las principales figuras.

 Es muy preocupante el futuro del ciclismo español. Valverde sigue estando allí, cuarto de la general de la Volta, primer español y vigilante por si algún Ineos levanta el pie o cede de forma incomprensible, por ejemplo este viernes si hay ataques en Montserrat, y caza una posición en el podio de Barcelona, lo que a su edad sería una maravilla.

 Port Ainé era más un puerto largo que complicado, una montaña que subida en coche no obliga al motor a sufrir con cambios bruscos debido a desniveles inhumanos. Bastaba comprobar como Esteban Chaves, ganador de la etapa reina, ascendió casi todo el tiempo con plato grande, lo que sería imposible en otros parajes ciclistas. Quizá, por esta razón, el Ineos pudo ponerse la careta del viejo Sky e imponer un ritmo salvaje, al estilo del que marcó el Jumbo en el pasado Tour, y ahogar cualquier intento de escapada más allá del que buscó y consiguió con éxito un Chaves recuperado para el ciclismo mundial.

Entre Dennis y Carapaz

 Y es que dos corredores del Ineos, primero Dennis y luego Carapaz, hicieron toda la subida al frente del pelotón hasta que Thomas, en los metros finales, se responsabilizó de conducir al grupo para estar colocado en el mini descenso a meta y conseguir la bonificación para asegurar todavía más el triplete del Ineos en el podio de la Volta.

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Corría el aire frío en la cumbre catalana hasta el punto de que parecía que iba a cortar el rostro de las pocas personas con derecho a acomodarse en la zona de meta. Y llegaban los ciclistas del Ineos felices como si hubiesen ganado la etapa, con liderato reforzado, y sin preocuparse demasiado por el hecho de que Chaves les hubiese quitado una victoria que seguro querían conseguir con alguno de los tres integrantes del podio, ya que Carapaz, fijo en el bloque del Tour, fue sacrificado como gregario, hasta el punto de tener que parar para fijar la cadena que se había salido de su bici, y regresar para conducir al pelotón principal al ritmo de un ciclista ecuatoriano que ha ganado el Giro y que tiene números para pelear por la victoria en el Tour.

Luego, tras ellos, nada, ni siquiera una imagen esperanzadora para creer ver a un corredor español capaz de subirse al carro de los que aspiran a hacer cosas grandes en estos tres días de carrera que quedan hasta el castillo de Montjuïc; siempre y cuando se excluya a Valverde, que está ahí entre los mejores como ayer, como hoy… como siempre.