París-Niza 2021

Roglic, tan fuerte como despiadado

El ciclista esloveno se refuerza al frente de la París-Niza después de ganar la etapa reina y superar al suizo Mäder, que iba fugado, en la misma línea de llegada

Roglic supera a Mäder, a 25 metros de la llegada de la etapa reina de la París-Niza.

Roglic supera a Mäder, a 25 metros de la llegada de la etapa reina de la París-Niza. / EFE / EPA / SEBASTIEN NOGIER

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Sergi López-Egea
Sergi López-Egea

Periodista

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Hay muchas maneras de ganar y demostrar quién es el más fuerte del pelotón... y de la París-Niza. Y, sin duda, Primoz Roglic lo es; jersey amarillo, tres victorias, casi un minuto de ventaja al frente de la tabla y solo una etapa para finalizar la primera ronda por etapas europea. Pero, ¿es necesario exponer una dosis de arrogancia para quitar el triunfo a un ciclista fugado y sin victorias profesionales en la misma línea de meta? Quizá, porque una dosis de humanidad nunca viene mal en un deporte como el ciclismo, donde conviene hacer amigos porque una caída, un golpe de viento o un pinchazo pueden truncar en un momento determinado la carrera al más fuerte de los mortales. Y, sin duda, ahora, en marzo, a las puertas de la primavera, Roglic lo es.

Salvo una sorpresa monumental, una circunstancia inesperada en la que resulta indispensable no tener excesivos enemigos en el pelotón, este domingo Roglic ganará una París-Niza que no finalizará en el tradicional marco del Paseo de los Ingleses porque la capital de la Costa Azul está demasiado azotada por el covid-19 y se ha preferido situar la meta final de la 'Carrera del Sol' a una veintena de kilómetros de distancia, en la pequeña localidad de Levens.

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Este sábado se disputaba la penúltima jornada de la carrera, la denominada etapa reina, que finalizaba en la subida de La Colmaine tras 16 kilómetros de ascensión. Nadie tosía a Roglic, todo controlado y atado. Por delante, corría la típica fuga consentida que iba perdiendo integrantes conforme se acercaba la meta. Por detrás, nadie osaba atacar al jersey amarillo, el mismo color y los mismos patrocinadores que en el Tour. Al frente, un ciclista suizo de 24 años, Gino Mäder, del Bahréin, el conjunto que lidera Mikel Landa y también Pello Bilbao. Mäder, hasta ahora nunca había logrado un triunfo de etapa profesional. Y, en la París-Niza lo tuvo tan cerca, tanto que ya casi se disponía a levantar los brazos cuando por detrás, como un obús, y sin que nadie lo siguiera, a menos de 25 metros para la meta, apareció Roglic para levantarle la victoria a la que ya aspiraba y que ya tenía tan cerca.

Ganar es lícito y casi una obligación para cualquier corredor profesional que lidera un bloque tan potente como el Jumbo, pero ¿era obligatorio quitarle el triunfo a un corredor de segunda fila como Mäder, que nunca aspirará como Roglic a ganar el Tour? Una dosis de humanidad, sobre todo en ciclismo, nunca viene mal. Y si no que Roglic pida el teléfono de Miguel Induráin y se lo pregunte al irrepetible campeón navarro.


Pogacar, en la Tirreno-Adriático

El festival esloveno se amplió este sábado en la Tirreno-Adriático, que finaliza el martes, con la victoria de Tadej Pogacar, fugado, en la etapa reina, que finalizó en Prati di Tivo. El ganador del Tour 2020 tomó el mando de la prueba italiana con la contrarreloj final del martes como principal dificultad. Muy bien Mikel Landa, que entró en cuarta posición y ocupa idéntico lugar en la clasificación general.